Suplemento
viajero cutre de The Adversiter Chronicle
Viaje por el escaparate
de las rebajas
El
viajero siente esa reconfortante sensación de los parajes conocidos,
parajes urbanos que forman parte de su ruta de retorno en el coche de
San Fernando y de paisajes humanos según devora asfalto y suelas de
zapato, el vendedor del cupón en alegre tertulia con clientes en la
terraza de la cafetería donde monta su tenderete, el quiosquero que
ultima trajín antes de cerrar hasta el día siguiente al igual que
el del estanco. Hay gente paseando aunque sin bolsas cargadas de
rebajas, con las manos en los bolsillos pese a que hay calor
comparado con el fin de semana...
Al
viajero le gusta el escaparate de la zapatería y siempre se para
cada cierto tiempo a ver qué género y paño tienen los zapatos
expuestos en un escaparate que hace esquina dividido en dos por la
puerta del local. El escaparate que interesa al viajero es el de
zapato masculino, es verdad que el escaparate de zapato femenino le
sirve para apuros de regalos a damiselas aunque termine por no
regalar nunca nada y mucho menos una damisela a quien regalar unos
hermosos zapatos de rebajas...
El
escaparate de zapato masculino ocupa tres grandes cristaleras. Una
está dedicada a zapatos y calzado deportivo que antes se llamaban
`playeros´, pero el consumismo crea cierto esnobismo y es más chic
decir `deportivos´ que `playeros´. Hay unos zapatos que llaman la
atención del viajero, imponentes a la vista, de grácil diseño entre
diseño clásico y diseño adaptado a los gustos de la modernidad. A
ojo de buen cubero parecen majos y bien de precio, claro que en otra
zapatería cuyo escaparate puede observar cuando varía la ruta por
motivos que no vienen a cuento que unos zapatos similares cuestan
algo de tres veces más que el precio que mira el viajero en el
escaparate, se ve que aquellos son de mejor paño. La segunda
cristalera es la más animada durante el año ya que tiene ejemplares
de calzado deportivo con una pequeña muestra de calzado de bota
corta y viceversa según la temporada sea más o menos estival con el
aliciente de que permite cierta variedad a la vista cada pocas
semanas en que se modifica el escaparate. Gusta el viajero de mirar y
comparar sintiendo ese gusanillo taladrante del afán de consumir,
haciendo cálculos mentales de sus finanzas y del descosido que
causaría un gasto por gusto de comprarse unas buenas botas, al menos
botas en todo caso, y un buen par de zapatos deportivos, los playeros
de toda la vida, barrunta el viajero para sus adentros. La tercera
cristalera es la más sosa, relegada a simple escaparate de sandalias
cuando tocan, zapatos que nadie compra y algún zapato suelto sin que
falte alguna bota, pero desangelado casi que agobia un poco al
viajero que tiene que retroceder para dar la esquina y volver a su
ruta, mirando de la que avanza el escaparate de zapato femenino donde
la variedad de modelos, colores y diseños son como un arco iris
luminoso y resplandeciente comparado con el escaparate de zapato
masculino...
El
viajero se detiene un instante en la última cristalera del
escaparate de zapato femenino, ha visto un botín, marrón de tacón
ideal sin buscar alturas ni casi a rastras del suelo y puede imaginar
cómo le quedarían, pero entonces recuerda que la damisela ya no
está, retomando la marcha y mirando la hora para apartar su rostro
de la mente ya que ha quedado y se dirige a...
Pero
ése, ya es otro viaje.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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