Una sección de
F. O. Roffön en exclusiva
para The Adversiter Chronicle
Derrota abultada frente
al Málaga C. F. que marcaba todo balón que chutaba
Se
afrontaba el parón navideño no con optimismo, que también, pero sí
con alegría contenida y emociones encontradas. Alegría de haber
sacado los seis puntos sacrificando la Copa del Rey y más cerca que
lejos de los míticos cincuenta puntos, soñando en la soledad de uno
mismo en alcanzarlos cuanto antes y soñar con la promoción de
ascenso. Y emociones que se caldearon con un escrito de una
asociación de peñas que fue más crítico que dulce aunque sin
llegar a ser ácido, un ácido potente. También la llegada de un
refuerzo, Olivan, y se presentaban al descarte al colombiano Cortés
y al ineficaz Caicedo. Había tiempo para recargar pilas, pasar las
fiestas en familia y volver al trabajo para recibir el año en El
Molinón con la visita del Málaga C. F. con vitola de invicto en las
cinco jornadas precedentes tras sufrir el cese del míster y llegada
del nuevo con racha de victorias consecutivas...
Ambiente
en las gradas del Molinón con representación de afición visitante.
El homenaje del club recayó en esta ocasión en un futbolista que es
mito y leyenda viva del Real Sporting como es Ablanedo II que
defendió la portería rojiblanca causando sensación con sus
reflejos y capacidad de pelear el balón del pie del rival que le
abrió el cariño de la afición foránea, merecido homenaje a un
jugador de cantera que pudo haber fichado por alguna de las muchas
novias que tuvo y que siempre defendió el club, la ciudad y la
región. Daba comienzo el encuentro con un Real Sporting que quería
hacer presión en el área contraria mientras el Málaga achicaba
balones en modo defensivo, pero a los tres minutos del pitido
inicial, sería el Málaga quien tuviera la primera ocasión de gol
que sólo el bravo Yáñez evitó en otro de sus paradones. Tras el
susto, trataron los jóvenes y no tan jóvenes atletas del once
sportinguista de ganar profundidad en su juego entre líneas y un
Málaga que se mostraba incisivo cuando tenía la posesión del balón
y comenzaba a brillar un imponente Larrubia que causaba estragos en
el montaje defensivo del Real Sporting. No obstante, se llegaba a la
media hora de encuentro con un Malaga venido a menos en el aspecto
incisivo a la hora de jugar el balón y un Real Sporting que rondaba
el área rival pero sin acierto para culminar en gol y ambos
conjuntos serios en defensa disputando la posesión en el centro del
campo. La segunda ocasión de gol para el Málaga llegó en el minuto
treinta y cuatro en un veloz contragolpe en una brillante jugada y
control del balón en carrera de Larrubia que pasa el esférico a
Chupe que remató a gol sin compasión ni misericordia poniendo a su
equipo por delante en el marcador, gol con pifia de Pablo Vázquez
que la grada castigó con abucheos. Quedaba tiempo para recomponerse
los locales pero estaban noqueados tras el gol visitante y seguía el
peligro sobre la portería del bravo Yáñez que veía en el minuto
cuarenta como se estrellaba el balón en el larguero, con imprecisión
en el juego por parte de sus compañeros de equipo. El susto pareció
despertar a los rojiblancos y se animó la grada porque en el
cuarenta y cuatro Gelabert tuvo una clara ocasión y el pitido del
fin de la primera parte llegó en plena ofensiva sportinguista
buscando el tanto del empate. Pese al marcador en contra, no cundía
el desánimo entre la afición porque parecía que se podía remontar,
pero en el segundo tiempo salió el equipo visitante decidido a
defender su ventaja con una asfixiante presión defensiva mientras el
Real Sporting trataba de jugar con cabeza con ton y son. En el minuto
cincuenta y cuatro se anula un gol rojiblanco por pifia previa del
colombiano Otero en el área rival y tres minutos después el Real
Sporting reclamaría penalti sin que el árbitro hiciera caso y
sería el Málaga por medio de Niño quien en el cincuenta y ocho
marcaría el segundo tanto de los andaluces para delirio de su
afición en la grada y cundía el desánimo en El Molinón, enfadado
con el arbitraje que era un tanto desconcertante en ocasiones. El
partido siguió el guion previo al segundo tanto del Málaga con el
Real Sporting porfiando en crear ocasiones frente a un rival
organizado en defensa y Larrubia inquietando cada vez que tenía la
pelota en sus pies bien arropado por el resto de su equipo, el bravo
Yáñez salvaría de nuevo los muebles en el minuto setenta y dos con
otro de sus paradones y en el minuto setenta y siete hubo el árbitro
tirar de VAR por una posible mano en el área de un jugador rival y
tras revisar decretó pena máxima, no hubo sin embargo dudas en el
BAR de que era penalti, que transformaría el colombiano Otero. En el
minuto ochenta y dos vería tarjeta amarilla la nueva incorporación
rojiblanca, Olivan, tras una fea entrada a Larrubia que denota falta
de rodaje y de temple inaceptable, el árbitro sabiamente supo
rectificar tras consultar el VAR mostrando al debutante la dirección
del vestuario con roja directa, muy mal debut de quien se supone
viene para aportar y que deberá redimirse tras cumplir la sanción
pertinente ante la afición y el míster sportinguista. El Real
Sporting quedó completamente noqueado tras la expulsión y en el
minuto ochenta y siete, en su cuarto chut a puerta, el Málaga, por medio de Lobete, marcaría el
definitivo 1-3 con el que finalizaría el encuentro no sin antes ver
tarjeta amarilla Diego Sánchez en el tiempo de añadido en la típica
falta producida por la impotencia de no poder frenar al rival.
Decepción en El Molinón de la parroquia sportinguista por el
abultado resultado en contra y la impresión de que se podía haber
hecho más, mientras que el Málaga y su afición se fueron
satisfechos de su sexta victoria consecutiva y su endiablada
efectividad chutando a gol donde materializaron tres de las cuatro
ocasiones más claras de gol, enhorabuena por una brillante victoria
que supo secar el ímpetu del rival.
Tocan
días hasta la próxima jornada el próximo viernes para analizar y
corregir ya que toca un hueso duro de roer como es siempre el Cádiz
que tiene 31 puntos, uno más que el Real Sporting, y buscará la
victoria ante su afición para seguir en puestos cercanos a jugar la
promoción mientras que Borja Jiménez y sus pupilos necesitan una
victoria y acierto chutando a puerta para curar heridas y una
victoria sabría a gloria bendita, el empate sería un mal menor y
otra derrota, aunque sea a domicilio, sería echar sal en unas
heridas que algunos quieren ver exigiendo el ascenso sí o sí.
Primero sumar 50 puntos y pies en el suelo, amén de que la planta
noble de Mareo acierte en la incorporación de un delantero puro.
Citar que los carbayones siguen colistas en Primera y si bien hay
mejoría en su juego, los resultados no acompañan demasiado...
F.
O. R.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org






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