Suplemento
literato cutre de The Adversiter
Chronicle
Autor:
John Dickie
Editorial:
Random House Mondadori, S.
A.
Traducción:
Francisco Ramos
Edición:
Primera edición, mayo de
2006
La
propuesta de hoy es una fascinante mirada a la organización criminal
de la mafia siciliana y si esperas que nos hable de los lugares
`mafiosos´ popularmente conocidos gracias a Hollywood como
asesinatos en las calles de Nueva York, Chicago, Las Vegas y demás
urbes estadounidenses con la imagen de mafiosos comedores de pasta
con albóndigas y luchas entre las cinco familias mafiosas de Nueva
York, es mejor que te busques otro libro. Porque pese a la creencia
popular, la mafia no es una sola organización y destaca entre ellas
la mafia siciliana donde todo empezó por la industria cítrica de
Sicilia, de los campos de limoneros y naranjas. También seremos
testigos del proceso de Italía como Estado unificado donde la clase
política ha estado de alguna u otra forma vinculada a la mafia por
alianzas cuando no vinculada directamente hasta la llegada del juez
Falcone cuyas pesquisas y denuncias basadas en investigaciones
policiales y testimonios de mafiosos arrepentidos provocaron una
reacción de bombas y violencia incluyendo su propio asesinato...
John
Dickie es historiador y periodista, y también ha trabajado en
publicidad y haciendo estudios de mercado para varias empresas
internacionales de primera fila. En la actualidad (2006) es profesor
titular de Estudios Italianos en el University College de Londres. Es
autor de numerosos libros y artículos sobre Italia y los italianos.
Datos
actualizados al año de edición y en Internet podéis encontrar más
información, y sin más preámbulos, unas breves reseñas que os
inciten a su apasionante y sorprendente lectura sobre la mafia
siciliana, la temida Cosa Nostra...
Rito
de iniciación en la Cosa Nostra...
"Tommaso
Busceta le esbozó por primera vez el código de honor de la Cosa
Nostra a Falcone ya en 1984. Le habló del rito de iniciación en la
organización, en el que el candidato a miembro sostiene una imagen
en llamas -normalmente de la Madonna o de la Anunciación- mientras
jura lealtad y silencio hasta la muerte. Diversos rumores sobre la
existencia de este pintoresco ritual se habían descartado
previamente considerándolos mero folclore, y todavía hay partes de
las evidencias proporcionadas por Buscetta, de lo `Scannacristiani´
y de otros que los mafiosos se toman estas cosas muy en serio, como
cuestiones de honor. El ritual de iniciación muestra que el honor
constituye un estatus que hay que ganarse. Hasta que se convierte en
un hombre de honor, el aspirante a mafioso es minuciosamente
vigilado, supervisado y sometido a prueba; cometer un asesinato
constituye casi siempre un requisito previo para ser admitido. Durante
este periodo de preparación se le recuerda constantemente que hasta
que no supere el ritual de afiliación es una nulidad, un `cero a la
izquierda´. Y cuando llega la iniciación, esta constituye a menudo
el momento más importante en la vida de un mafioso. La quema de la
imagen sagrada simboliza su muerte como hombre común y corriente, y
su renacimiento como hombre de honor."
La
recién nacida Italia y la singularidad siciliana...
"Los
sicilianos que habían invertido sus ambiciones políticas en la
revolución patriótica se enfurecieron ante lo que veían como una
arrogante negativa del gobierno a permitirles acceder al poder; un
poder que necesitaban para hacer frente a los problemas de la isla.
En 1862 el propio Garibaldi se sentía tan decepcionado por el Estado
de la nueva Italia, que abandonó su retiro y utilizó Sicilia como
base para iniciar otra invasión de la península. Su objetivo era
esta vez conquistar Roma, que permanecía bajo la autoridad del Papa.
Pero un ejército italiano le detuvo en las montañas de Calabria, e
incluso fue tiroteado y resultó herido en un pie. Roma no se
convertiría en la capital de Italia hasta 1870. El gobierno italiano
respondió a la crisis provocada por la nueva invasión de Garibaldi
declarando la ley marcial en Sicilia, estableciendo con ello una
pauta que se repetiría en años posteriores. Poco dispuesto o
incapaz de lograr el apoyo político de Sicilia, el gobierno probó
una y otra vez la solución militar: columnas de tropas móviles,
asedios de ciudades enteras, detenciones masivas, encarcelamientos
sin juicio, etc. Pero la situación no mejoraba. En 1866 se produjo
otra revuelta en Palermo, similar en algunos aspectos a la que había
derrocado a los Borbones. Tal como habían hecho durante el ataque de
Garibaldi en 1860, las partidas revolucionarias bajaron a la ciudad
desde las colinas circundantes. Hubo rumores – que jamás pudieron
confirmarse- de que los rebeldes practicaban el canibalismo y se
bebían la sangre de sus víctimas; la respuesta fue de nuevo la ley
marcial. La revuelta de 1866 sería aplastada, pero harían falta
otros diez años de disturbios y represión para que Sicilia se
amoldara a formar parte de Italia. En 1876, por primera vez, los
políticos de la isla entraron en un nuevo gobierno de coalición en
Roma."
Surge
una nueva policía contra el crimen organizado...
"En
la década de 1880, los nuevos ideales de la criminología científica
y el progreso social inspiraron a una nueva generación de policías
que empezaban a acumular una considerable experiencia en la lucha
contra el crimen organizado. Uno de aquellos policías, por lo demás
seguidor de Lombroso, era Giuseppe Alongi. Su libro `La mafia nei
suoi fattoti e nelle sue manifestazioni´, publicado en 1886, daba
una gran importancia a la psicología étnica de los sicilianos.
Estos manifestaban `un egoísmo sin límites´, `una exagerada
percepción de sí mismos´, `una capacidad para un desprecio y un
odio violento y tenaces, que son implacables hasta que se logra la
vendetta´. Alongi no creía que tales personas fueran capaces de
crear una gran organización criminal que tuviera reglas fijas. La
Mafia -sostenía- no era más que una etiqueta que abarcaba una serie
de `cosche´
dispares y
autónomas situadas en barrios y pueblos concretos. La Hermandad de
Favara era un ejemplo de ello. Puede que Alongi estuviera en lo
cierto al descartar la teoría de que la Mafia representaba una
conspiración centralizada. Pero casi con la misma certeza se
equivocaba al desechar la posibilidad de que muchas `cosche´locales
formaran parte de una red de mayor envergadura. Pese a sus
prejuicios primitivistas, Alongi era un astuto observador del estilo
de vida d elas familias que se beneficiaban del cosntante goteo de
ingresos procedentes del crimen en las áreas de actividad mafiosa.
Veía que el dinero se gastaba de manera ostensible en las
poblaciones de los alrededores de Palermo. Los hombres llevaban
sombreros, botas y guantes caros, y exhibían gruesas cadenas de
reloj y anillos de oro. Los domingos, las mujeres se ponían vestidos
de seda y sombreritos de plumas. En los días de fiesta se consumían
gran cantidad de carnes y postres. Las familias de los médicos, los
profesioanles y los burócratas no podían competir con la elegancia
en el vestir que mostraban sus inferiores sociales. Alongi observaba
asimismo que a los prestamistas les iba muy bien. Como señalara el
doctor Galati hablando de la `cosca´ de Uditore una década antes,
sólo los capos de la Mafia se hacían auténticamente ricos: `La
mayoría de ellos despilfarran el fruto de sus robos, se lo gastan en
darse la gran vida, y se entregan al libertinaje, a la glotonería y
a toda clase de vicios´. Según Alongi, el exceso de aquel estilo de
vida no se reflejaba en el modo en que los propios hombres de honor
hablaban y se comportaban."
Mafia
en la Italia fascista del Duce...
"En
Sicilia, como en el resto del sur de Italia, el fascismo nunca fue un
movimiento popular. La política siciliana, con sus clientelas y
camarillas, era una cuestión menos ideológica que en el norte.
Tampoco abundaba la demanda de rompehuelgas, ya que la Mafia
desempeñaba esa labor con bastante eficacia. Pero una vez que
Mussolini tomó el poder, todos los grupos de intereses de la isla
desarrollaron una repentina afición por las camisas negras y la
imitación del saludo romano. También los mafiosos se subieron al
carro victorioso del Duce, así por ejemplo, el prefecto calificaba
de `mafioso-fascista´ al grupo dominante en el ayuntamiento de
Gangi, mientras que otro informe llamaba `Mafia fascistada´ a la
facción dominante en San Marino. En un nivel personal, el Duce era
popular en Sicilia, pero su movimiento carecía de una base de apoyo
firme, por lo que inicialmente hubo de contar con aquellos nuevos
amigos. Durante un tiempo pareció que el fascismo iba a adoptar el
tradicional método de gobernar Sicilia delegando el poder en los
gerifaltes locales y fingiendo no enterarse de que eran los mafiosos
quienes gestionaban sus campañas electorales. Así, un príncipe
sobre el que existía una creencia generalizada de que tenía vínculos
con la Mafia llegó a ser ministro en el gabinete de Mussolini."
Mafia
e Iglesia católica...
"Fue
durante aquel mismo año 1993 cuando se hizo evidente que la Cosa
Nostra era, en directa confrontación confrontación con el Estado,
se había ganado asimismo la enemistad de la Iglesia. En noviembre de
1982, en plena `mattanza´, Juan Pablo II había visitado Sicilia sin
mencionar ni una sola vez la palabra `mafia´. En mayo de 1993 el
Papa volvería a viajar a la isla en la que constituía su primera
visita después de la muerte de Falcone y Borsellino. En vísperas de
su viaje, de tres días de duración, el periódico del Vaticano, el
`Osservatore Romano´, invitó a la viuda de Borsselino, Agnese, a
escribir una carta abierta. En dichga carta la viuda recordó el
cristianismo `sencillo y profundo´ de su marido, y pidió que se
rezara para que la Iglesia `no comprometiera las auténticas
enseñanzas de Cristo con ninguna clase de connivencia´. A esta le
seguiría otra carta de un grupo de intelectuales católicos,
publicada en el `Giornale di Sicilia´, que resultaba aún más
inequívoca, denunciando `los escandalosos vínculos existentes entre
ciertos representrantes de la Iglesia católica y determinados
exponentes del poder de la Mafia. Dos días después el pontífice
eligió el dramático escenario del Valle de los Templos de Agrigento
-donde se alzan antiguos e inestimables monumentos griegos enmarcados
en un paisaje arruinado por la construcción ilegal respaldada por la
Mafia para desechar el sermón que había preparado y lanzarse a una
atronadora e improvisada condena de la `cultura mafiosa... una
cultura de muerte, profundamente inhumana, antievangélica´.
Visiblemente emocionado, pidió a los mafiosos que se convirtieran:
`¡Un día vendrá el juiciode Dios!´. La respuesta de la Cosa
Nostra vendría el 27 de julio, cuando explotaron sendas bombas en
las iglesias romanas de San Giovanni en Letrán y de San Giorgio en
Roma, afortunadamente sin víctimas. El 15 de septiembre, en el
barrio de Brancaccio, en la zona comercial de Palermo, el padre Pino
Puglisi, el más destacado representante de la asediada tradición de
los sacerdotes antimafia, fue asesinado a la puerta de su casa.
Posteriormente uno de sus asesinos confesaría que el padre Puglisi
le había sonreído justo antes de que le disparara: `Lo estaba
esperando´, le dijo."
Apasionante
lectura escrita en ágil estilo periodístico y que te atrapa como la
mejor novela de mafiosos desde el nacimiento de la mafia siciliana
hasta la Italia que gobernaba Silvio Berlusconi, una Italia cuya
sociedad pedía el fin de la Mafia y de las matanzas indiscriminadas.
Lectura ideal para estos tiempos de políticos pseudomafiosos que
prevarican, cobran mordidas y disponen del erario público sin temor
a ser juzgados por contar con el favor político. También para remontar la cuesta de enero y dormirse
alejándose un poco de la miseria diaria, despertar de la inocencia a
quienes ven la Mafia como algo que admirar tras ver películas de
Hollywood, aquí la violencia es real y los héroes son anónimos
servidores públicos que muchas vecen deben dar su propia vida en
aras de que la Mafia sea descubierta y desenmascarada...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org











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