The Adversiter Chronicle

viernes, 2 de noviembre de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Iván el Terrible
Autor: Benson Bobrick
Editorial: Ediciones Martínez Roca, S. A.
Traducción: Jordi Fibla

A veces, buscando un título que trate sobre un tema, lo escoges pero algo te da mala espina. Me ha ocurrido con el libro que os propongo hoy donde además de saciar la curiosidad por un personaje histórico me temía que sólo quedara en una crónica de atrocidades y crueldad, pero me encontré con una deliciosa obra que se devora y se lee casi de un tirón ya que trata de la fragua donde se forjó el carácter de Rusia como nación: una crónica de Moscovia y del monarca que creó el alma rusa.

Porque Rusia siempre ha desconcertado y fascinado al observador extranjero desde el siglo XVI hasta hoy en día donde damos por hecho que las formas y maneras de gobernar son herencias de la URSS, pero en realidad todo data de Iván IV, con el sobrenombre del Terrible. Pero como zar supo aunar la corte bizantina y la mogola en su boato, el protocolo de la corte aunando religión y nacionalismo, forjando leyendas que se convirtieron en mitos, que daban forma a la tercera Roma tras Bizancio. Un destino para crear Rusia con eternos problemas fronterizos y de relación con otras naciones. Una historia de la Europa del este que siempre se ve como ajena en el lado occidental, como si Rusia fuera europea pero en la lejanía y con grandes diferencias en la forma de gobierno...

Benson Bobrick, poeta y erudito de origen ruso, se doctoró en literatura en la Universidad de Columbia. Es autor de numerosos libros de historia, entre los que destaca Iván el Terrible, que mereció el honor de ser seleccionado como `libro más importante´ por el History Book Club de Estados Unidos.

Datos sacados de la contraportada y actualizados al año de edición, y sin más verborrea, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura...

Moscú...
En su origen, la ciudad de Moscú era un villorrio en un recodo del río Moscova. Nunca se ha sabido el origen de ese nombre, aunque para el moscovita del siglo XVI, para quien la historia bíblica y la rusa estaban entrelazadas, estaba relacionado con `nuestro antepasado Mosoc, hijo de Jafet, nieto de Noé´. Las excavaciones arqueológicas revelan que en ese lugar existió algún tipo de asentamiento ya en el neolítico, pero el nombre de Moscú no aparece en las crónicas hasta 1447, época en la que es una población fronteriza entre Súzdal y Ryazán. En 1156, el príncipe se Súzdal, Yuri Dolgoruki, sedujo a una princesa que, aunque casada, le correspondió apasionadamente porque `lo hacía todo conforme a sus deseos´. Cuando el marido protestó, Yuri lo mató y confiscó sus posesiones. Al año siguiente rodeó la propiedad con una empalizada.”

Creciendo entre boyardos...
Iván vivía entre extraños en un mundo dividido. Oficialmente, como gran príncipe, `jugaba un papel principal en el esplendor de la corte y las ceremonias eclesiásticas, se sentaba con solemnidad en el trono cuando recibía a los embajadores extranjeros y aparentemente era respetado y adulado´. Pero cuando no estaba a la vista del público, como él mismo diría más adelante, no cuidaban de él, le vestían y alimentaban de un modo inadecuado, le sometían a otras muchas vejaciones y a veces le trataban `como a un mendigo´. Jamás olvidaría las humillaciones que sufrió, que dramatizaba repetidamente en sus cartas y sus oraciones, y cuanto más exageraba la idea de su propia realeza, más ultrajantes le parecían, retrospectivamente, aquellas transgresiones. No sólo `no estaba en posesión de mi voluntad -escribió-, sino que todo lo que experimentaba era impropio de mis tiernos años´.”

Primer juicio político en Rusia...
En mayo juzgaron a Máximo y le condenaron por los errores gramaticales en sus traducciones litúrgicas, basándose en que eran adulteraciones heréticas del texto. También le condenaron por el mero hecho de haber intentado la traducción -la misión para la que le habían reclutado-, porque ello implicaba que la traducción original era defectuosa, aun cuando `nuestros santos oraron de acuerdo con esos libros y se salvaron´. También le denunciaron de manera similar porque `nuestros mártires santificados no se opusieron a ella´. Máximo, incapaz de rechazar tales acusaciones, fue sentenciado a cadena perpetua en el monasterio de Volokolamsk, donde le torturaron cruelmente, le encadenaron, le negaron libros y material de escritura y le hicieron compartir su celda con un informador del gobierno.”

Livonia...
Sin embargo, la realidad entre bastidores era distinta. Para empezar, las intrigas livonias de Iván no daban resultado. En el otoño de 1563, estableció contacto con cierto conde Artz, que controlaba los castillos que Segismundo había pignorado a Johan en su préstamo. Tanto Erik como Segismundo los reclamaban, pero Artz ofreció su venta al zar y el 8 de noviembre de 1563, confirmó el trato. Los polacos, que no estaban dispuestos a tolerar su pérdida, capturaron a Artz, le llevaron a Riga y le descuartizaron en público con ganchos de hierro. Ninguno de los castillos cayó en manos de Iván, quien, decepcionado, planeó su venganza. En enero de 1564, una vez concluidas las negociaciones con los polacos y, según la tradición, con un intercambio de insultos y exigencias imposibles, tropas rusas procedentes de Polotsk y Smolesnsk convergieron por el sur en Minsk, pero un regimiento sufrió una emboscada cerca de Vitebsk y, empujado al sur, hacia Chasniki, fue exterminado a orillas del río Ula. Las unidades que marchaban a su encuentro fueron aniquiladas cerca de Orsha.”

El saqueo de Novgorod…
Al emprender su infame venganza, Iván se preocupó ante todo de ocultar perfectamente sus intenciones. En Moscú nadie sabía dónde estaba. Ni siquiera el jefe de la tropa que le precedía conocía sus intenciones: cada mañana, Iván le daba un mapa en el que señalaba el lugar de acampada del día siguiente, con la advertencia de mantenerla en secreto y no elegir otro lugar bajo ninguna circunstancia. La expedición se acercó a la capital dando un amplio rodeo y, usando unos métodos que pronto emplearía para hacer cumplir la cuarentena en tiempos de epidemia, los soldados mataban de inmediato a todo caminante con el que tropezaban, para evitar que se anunciara su avance.”

Eliminando a su hijo y heredero...
Un zar hacía lo que tenía que hacer. `ten presente el recuerdo de Constantino...´. El zarevich tenía, pues, tres factores mortales en su contra: su esposa, su popularidad entre el pueblo y su evidente competencia para reinar y su carácter rebelde. Es de suponer que en sus exabruptos Iván decía a su hijo que no comprendía en absoluto cuáles eran los intereses estratégicos de Rusia, o que ni siquiera sabía elegir una consorte adecuada. El 14 de noviembre, cuando tropezó con Elena `sentada en un banco, en una cálida habitación´, ataviada sin recato (cosa impropia de una zarina) con una simple camisa, le dijo que no sabía vestirse y la golpeó violentamente. El zarevich intervino; Iván alzó su bastón con contera de hierro y le clavó la punta en un costado de la cabeza. Algunos dicen que Boris Gudonov estaba presente y que, al intentar frenar a Iván, éste le arrojó brutalmente a un lado.”

El fin del zar de Rusia...
Hacia enero de 1584, empezó a mostrar signos de putrefacción interna, una `dolorosa hinchazón del escroto -según Horsey-, con el que había causado las más horribles ofensas, pues se jactaba de haber desflorado a mil vírgenes´. Cada día le llevaban de un lado a otro en una silla de manos y a menudo permanecía en la cámara de su tesoro fabuloso, atormentado porque tendría que dejar atrás todo aquello. Apresuradamente, se dispuso el envío a Moscú de sesenta brujas de Laponia y cada día Bogdan Belski les consultaba y transmitía sus predicciones al zar. Belski no se atrevía a decírselo todo al zar, pues las brujas acordaron unánimemente que `los signos de las constelaciones y los planetas más fuertes del cielo estaban contra el emperador´ y predijeron de forma categórica la muerte de éste para el 18 de marzo. Belski les advirtió que sería mejor para ellas que no se equivocaran.”

Fascinante crónica para conocer la desconocida historia rusa y un zar que dejó una impronta indeleble, para bien y para mal, que perdura en la historia moderna y del siglo XX, como si Rusia estuviera condenada a sufrir con sus gobernantes, obsesionada con la seguridad de sus fronteras y aplicar a la política tácticas que abarcan desde el asesinato a la crueldad en los métodos. Es inevitable pensar qué hubiera hecho Iván el terrible de disponer de material radiactivo o de una cadena televisiva con difusión planetaria...
Posiblemente lo mismo que Putin, quién sabe.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/
 



 







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