The Adversiter Chronicle

martes, 10 de abril de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La historia secreta de la CIA
Autor: Joseph J. Trento
Editorial: Ediciones Península
Traducción: Inés Belaustegui Trías
Edición: Febrero de 2003

Ahora que Rusia y Reino Unido están de gresca por un cuéntame quién mató al espía, es buen momento para ir al confortable escenario de la Guerra Fría para conocer la historia secreta de una agencia de inteligencia que según la versión oficial salió victoriosa de la misma...

El autor nos muestra, bajo su punto de vista y apoyado en testimonios de quienes fueron protagonistas y de documentos tanto clasificados como sin desclasificar en manos particulares, una CIA que se crea tras la Segunda Guerra Mundial y donde la estación de la agencia en el Berlín dividido en sectores por los aliados era la plataforma para forjarse como espía y trampolín para acceder a la cúspide del poder. Sin embargo lo que vemos es que se creó una especie de club clasista donde la amistad bastaba para saltar los controles de seguridad cuando se captaba un informante o para ascender en responsabilidades. Al final el clasismo sólo logró que el KGB estuviera al tanto e informado desde dentro y desde grandes posiciones de poder de sus antagonistas estadounidenses, un fracaso que tras el derrumbe del imperio soviético quedó solapado bajo una imagen triunfalista que ocultaba los continuos fracasos de sus operaciones desde 1945 hasta 1989 a lo largo y ancho del planeta.
 
Joseph J. Trento trabaja como reportero de investigación desde 1968, año en que entró a formar parte de la plantilla del legendario periodista Jack Anderson. Es autor de Widows, un libro que ha sido un éxito de ventas en Estados Unidos, y ha trabajado para el equipo de investigación de la CNN. Ha sido colaborador de los programas de televisión 60 Minutes, Nightline y Prime Time Live.
Trento es presidente del Public Educatión Center, un servicio de prensa sobre seguridad nacional que actúa sin ánimo de lucro.
Datos sacados de la contraportada y actualizados al año de edición, pero sin más verborrea unos breves pasajes que os inciten a su apasionante lectura:

Sasha “Orlov” Navratilov:
Sasha Navratilov nació en 1928 (no en 1922, como dijo a sus compañeros de clase). Era capitán en el NKVD, pero se hacía pasar por teniente novato. En el NKVD había tres fichas diferentes sobre él. Beria tenía en su poder la que contenía su verdadero historial, que guardaba bajo llave en su caja fuerte personal. En una segunda ficha estaban los datos del teniente Igor Orlov; era la que llevaba en su maletín el ayudante de Beria cuando este solicitó a Stalin su aprobación de la misión en septiembre de 1942. Y la tercera ficha fue la que se creó con el nombre del teniente Alexander Grigorievich Kopatzki una vez que la misión de aquella noche confirmó su éxito. El dossier de Kopatzki llegó a ocupar decenas de miles de páginas, distribuidas en muchos documentos. Este dossier fue uno de los últimos grandes secretos de la Unión Soviética durante la Guerra Fría.”
 
Base de Berlín...
Aunque Allen Dulles no estaba convencido de que Berlín llegara algún día a desempeñar un papel principal en la escena de los servicios de información de la posguerra, reaccionó a la decisión de los soviéticos adquiriendo una vieja mansión, hermosa y decadente, que en tiempos había sido una instalación militar alemana. Estaba en el barrio de Dalhem y sirvió como primera Base de Operaciones en Berlín (BOB) de la OSS. Técnicamente, él fue el primer jefe de la BOB, pero enseguida nombró a uno de sus protegidos, Richard M. Helms, como sustituto suyo y al capitán Peter Sichel, otro protegido, como jefe de los servicios de información. Siempre alerta a cualquier oportunidad de trabajar en un puesto sin mucho futuro, Helms dejó Berlín a los seis meses y regresó a Washington. Le sustituyó Dana Durand, que se esforzó por mantener viva la BOB, y Sichel siguió allí delegado.”

Un topo en la CIA...
Cuando los soviéticos tomaron Berlín, encontraron todos los archivos privados de Goering, entre los que estaban los informes sobre Kronthal. Cuando este sustituyó a Dulles como jefe de la misión de Berna en 1945, el NKVD le preparó una trampa sirviéndose de la información que habían obtenido. Importó a un grupo de chavales chinos y se los puso al alcance, y consiguió filmarle en pleno acto. `Su reclutamiento fue el secreto mejor guardado de la historia de la CIA´, diría James Angleton. Durante todo el tiempo que Kronthal estuvo trabajando para Dulles y Wisner, se dedicó a enviar todo tipo de detalles a la central de Moscú. Kronthal fue el primer topo que tuvo la CIA. Trabajó para los soviéticos durante más de cinco años.”
 
Los ilegales...
la misión de los ilegales soviéticos fue inicialmente muy limitada. La intención original de Moscú era mantenerlos escondidos como `durmientes´ y usarlos sólo en caso de guerra para sustituir a los espías `legales´que usaban la tapadera diplomática, y que podrían ser expulsados si estallaba una guerra. Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, el GRU y el KGB ampliaron su misión y llegaron a usar ilegales para reforzar sus más importantes redes de espías o para que se encargaran de los asuntos húmedos´, el eufemismo empleado para referirse al magnicidio y el sabotaje. La CIA y el FBI utilizaron a sus mejores agentes para intentar encontrar y capturar ilegales soviéticos. Pero por desgracia, la agencia y el buró federal no siempre estaban de acuerdo en los procedimientos que debían seguir ni hacían caso de los consejos que se daban mutuamente.”

¿Ordenó el KGB el magnicidio de Kennedy por medio de cubanos...?
Un documento de la CIA fechado el 9 de diciembre de 1963 recogía la conversación que mantuvo una fuente de la agencia con la tía de Casas. La señora dijo: `Miguelito acaba de llegar de Estados Unidos. Estaba en Dallas, en texas, el día del asesinato de Kennedy, pero consiguió salir por la ciudad fronteriza de Laredo […]. Le trajo de Cuba un avión […]. Es uno de los hombres de Raúl´. Los agentes de la CIA en Cuba informaron también de que Casas de repente tenía un montón de dinero. Pasado el tiempo, los investigadores pudieron enterarse de otros detalles sobre su vida. Aunque la familia de Casas era pobre, Miguel y su hermano mayor eran dos chicos listos. Aprendieron ruso y se fueron a Moscú a prepararse. Cuando regresaron a Cuba, el hermano mayor metió a Miguel en una unidad de sabotaje del DGI, donde destacó por sus habilidades. Según la investigación particular de Angleton sobre el magnicidio, el propio Raúl Castro seleccionó personalmente a Miguel para la misión.”
 
Preparando un golpe en el Chile de Allende...
Antes de que llegara a Santiago el embajador Korry, la CIA ya andaba con la mosca tras de la oreja respecto de Korry. Mientras fue embajador en Etiopía, Korry se había enterado, a través de un joven oficial de la agencia, de que el director de la delegación de la CIA estaba inventándose el contenido de los informes que enviaba a Langley. `Aquel subordinado me explicó a título confidencial que su jefe estaba inventándose algunos de los informes que la diminuta delegación enviaba a Washington. Como yo estaba seguro de que al jefe de la delegación le gustaba demasiado la bebida, de que los resultados de sus investigaciones no tenían valor para la embajada y de que no había ninguna operación encubierta en Etiopía que tuviera alguna relevancia, decidí enviar un cable a través del canal indirecto que se usaba en casos así, para comunicar mis críticas´, explicó Korry”.

Mosad...
Estados Unidos tenía un nuevo presidente y, al otro lado del mundo, Israel estrenaba también primer ministro, Menahen Begin. En su juventud, Begin había sido revolucionario y terrorista, pero ahora era un político duro de roer que quería mantener a raya a los palestinos y garantizar la integridad del Estado de Israel. Su prioridad inicial fue dejar de confiar en Estados Unidos a la hora de presionar diplomáticamente a Francia por estar vendiendo combustible a Irak para los reactores que estaba construyendo. Begin ordenó al servicio de inteligencia militar israelí ( el Aman) y al Mosad (el equivalente israelí de la CIA) que coordinarán un plan para detener la construcción de los reactores iraquíes. El papel de George Weisz en todo eso era fundamental: Weisz era la persona que debía averiguar cuáles eran los proyectos iraquíes y las fechas de los envíos de combustible francés.”

Angleton...

"Sin rastro de emoción en la voz, pero con mano temblorosa, Angleton replicó: `Fundamentalmente, los padres fundadores de los servicios de información de Estados Unidos eran unos mentirosos. Cuanto mejor mintieras y más traicionaras, más posibilidades tenías de que te ascendieran. Estas personas se atraían y promocionaban entre sí. Aparte de su duplicidad, lo único que tenían en común era su deseo de poder absoluto. Yo hice cosas de las que, al echar la vista atrás, me arrepiento. Pero formaba parte de ello y me encantaba estar ahí dentro […]. Allen Dulles, Richard Helms, Carmel Offie y Frank Wisner eran los grandes maestros. Si estabas con ellos en una sala, tenías que pensar que en realidad estabas rodeado por unas personas que iban a acabar en el infierno, merecidamente´. Angleton dio un trago, despacio, a su té y añadió: `Supongo que pronto les veré allí´. “

Libro de apasionante lectura que se lee de un tirón e ideal por tanto para todo tipo de lectores y lectoras ávidos y ávidas de saber sobre los tejemanejes en la sombra y las cloacas aunque si nos ponemos paranoicos podríamos pensar que se trata de un sólido argumento para demostrar que lo de Kennedy fue cosa del KGB y no del contubernio de la CIA con la mafia, que también, pero siendo los soviéticos quienes planificaron el asesinato, quién sabe. Pero queda claro que los servicios secretos occidentales estaban llenos de topos del KGB que compensaban su falta de recursos tecnológicos y monetarios con eficientes agentes que ora por chantaje ora por patriotismo sirvieron a los intereses de la URSS aunque perdieran la Guerra Fría. Y por como Putin y sus aliados gasean a la población civil en Siria o elimina espías en territorio de la OTAN, parece que poco, por no decir nada, ha cambiado en la fiabilidad y eficiencia de la CIA...
Quién sabe.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/





                                                       












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