The Adversiter Chronicle

jueves, 28 de septiembre de 2017

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles


Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Joan Manuel Serrat no es fascista; la pureza patriótica sí lo es

Es cierto que en esta era de comunicaciones digitales las noticias engordan como la levadura y al final pueden resultar un buñuelo de aíre, pero para alguien como yo, atrapado en unas piernas que no andan ni caminan y que ni siquiera son capaces de sostenerme, el acceso por Internet a las noticias y poder comparar titulares se convierten en una rutina diaria, un no pensar y concentrarme en la lectura de la actualidad...
Lo digo porque alguien ha etiquetado a Joan Manuel Serrat de fascista y ya se debate si hay o no una campaña, si se aprovechó para lucir tipo por parte de otros artistas y salir en la foto; absurdeces que no se paran a analizar el hecho, no si hay una campaña o no, sino que alguien ha llamado fascista a un patriota catalán porque no se suma al delirio demagógico e ilegal de los salvapatrias de turno...
No entro al debate ni caigo en la trampa de sus argumentos porque estoy postrado y porque la miopía basada en la tergiversación histórica, la creación de mitos y toda una parafernalia alrededor de los mismos, una demagogia que sólo esconde una forma rentable de vivir de la política, en la fanatización amparada por las autoridades competentes desde la infancia y en acusar de traidores a quienes no comulgan con el credo oficial y sobre todo no entro al debate porque opino y creo que los nacionalismos son nocivos y nefastos para la sociedad que los incuba y les hace intolerantes...
Los nuevos portaestandartes de la pureza patria pregonan a diestro y siniestro que somos un sistema franquista, que La Transición sólo ha sido y es un ejercicio de franquismo, que somos culpables quienes ya crecimos en democracia, la misma que nuestros adultos nos legaron, la misma que les ha permitido ser libres para gestionar y cuidar el patrimonio cultural propio y parte indeleble del conjunto con tantos siglos de historia que sólo recordamos la histeria...
Serrat ha sido y es un defensor, un difusor y un abanderado de Cataluña, del catalán y de la idiosincrasia única del pueblo catalán. Si pienso mal acabo razonando que quienes si aplican un régimen de connotaciones franquistas son los mismos que enarbolan la bandera del fin de la opresión española sobre Cataluña; convirtiendo la Guerra de Sucesión en un conflicto entre Cataluña y Castilla, historia que huele a naftalina, historia que no se enseña y se oculta cuando no se inventa si es necesario...
Ahora entiendo aquel momento en que me apeo del autobús escolar y hay un montón de adultos arremolinados ante el escaparate de la tienda de electrodomésticos donde una televisión escupía imágenes de Tejero amedrentando a toda una nación a golpe de pistola. Pero la vida siguió igual al día siguiente y volvimos a la escuela, y seguimos recorriendo el camino de la infancia porque triunfó la democracia y el régimen constitucional que nuestros adultos habían decidido...
No puedo consentir ni tolerar que se llame fascista a Serrat porque es llamar fascistas a mis adultos de entonces y grito desde mi impotencia que fascistas son ellos, no quienes como ciudadanos eligen esa opción, me refiero a los políticos que los utilizan, a toda la ciudadanía sin importar edad...
No es Serrat el fascista, son quienes se lo llaman por motivos de un nacionalismo basado en la pureza patriótica y que utilizan la máxima de que una mentira inculcada desde la infancia y repetida mil veces, termina siendo verdad y esa verdad es rentable políticamente, ni más ni menos.
Antón Rendueles

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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