The Adversiter Chronicle

jueves, 21 de septiembre de 2017

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Divide y vencerás El reparto de África, 1880-1914
Autor: Henry L. Wesseling
Editorial: RBA Libros S. A.
Traducción: Yvonne Conijin
Edición: 2010

La propuesta de hoy es un apasionante viaje a la época en que las grandes potencias se repartieron a golpe de tiralíneas el mapa de África como parte del Gran Juego pese a que ninguna, en principio, estaba interesada en el mismo y las colonias se limitaban a puestos marítimos. Casi sin querer las potencias europeas se vieron envueltas en una lucha que se libraba mediante exploraciones a zonas desconocidas para el hombre blanco amén de hostiles para las condiciones de vida, tratados con reyes tribales que luego servían de justificantes de posesión en las grandes conferencias, un cambalache de territorios y protectorados buscando unir las colonias físicamente para finalmente trazar unas fronteras cuyas consecuencias sociales aún sufre el continente negro.

El autor se centra en los aspectos políticos, las políticas coloniales de los distintos países, y en las figuras políticas que llevaron a cabo el reparto. Es un relato de acontecimientos donde las naciones se muestran como actores y sus patriotas los encargados de llevar a cabo la obra colonizadora que si bien en lo geográfico se basaba en tratados y acuerdos con los gerifaltes de la población local, también se justificaba desde un punto de vista moral luchando contra la esclavitud y llevando a la par una labor evangelizadora...

Henry L. Wesseling es catedrático de Historia General en la Universidad de Leiden, director del Instituto para la Historia de la Expansión Europea y autor de diversos libros de historia...

Y no puedo contaros más del autor porque la contraportada es verdaderamente parca en datos biográficos del mismo y recordaros que son datos actualizados a la fecha de edición pero por Internet hallaréis seguro más datos si os pica la curiosidad, yo me retiro y os dejo unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

El comienzo del reparto...
La partición de África empezó en África del Norte. El establecimiento del protectorado de Túnez en 1881 y la ocupación inglesa de Egipto al año siguiente fueron los primeros pasos en el largo camino que se cerraría en 1912 con el sometimiento de Marruecos. Este es, al menos, un punto de vista bastante aceptado. Es también una visión tentadora, no sólo por la elegancia de la simetría -la partición de África terminaba donde había empezado, en África del Norte- sino al mismo tiempo, porque ambos acontecimientos tuvieron efectivamente gran relevancia y numerosas consecuencias. La ocupación francesa de Túnez constituyó la primera prueba irrefutable de que Francia se había erigido de nuevo como gran potencia tras su derrota ante Alemania en 1870. La ocupación inglesa de Egipto y las consiguientes tensiones anglo-francesas determinaron en grandes líneas el modelo a seguir para la nueva injerencia europea en África que se produjo a continuación. Algunos historiadores llegan incluso a considerar toda la sucesiva partición de África como una consecuencia directa de la cuestión egipcia.”

Leopoldo II de Bélgica y sus ansias colonialistas...
"Al principio, su atención se centraba sobre todo en Oriente. `¿Sabe usted de alguna isla en Oceanía, el Mar de la China o el Océano Índico que nos pueda venir bien?´, preguntó en 1861 a un oficial de la Marina belga. También le atraía Borneo, más tarde llamó su atención Nueva Guinea, y Formosa, Tonkín, Sumatra, etcétera. Cada una de ellas le llevaba a hacer planes, proyectos, globos sonda, pero a la postre no conducían a parte alguna. No obstante, tras la subida al trono se produjo un cambio trascendente. El objetivo seguía siendo el mismo, proporcionar una colonia a Bélgica, pero los medios eran distintos. Tras su coronación, Leopoldo se dio cuenta de que el país, o por lo menos el Gobierno, no quería saber nada de la expansión colonial. Fuerte en los actos, suave en el modo, permaneció fiel a su sueño, pero cambió de método. En adelante actuaría como particular, naturalmente con el prestigio propio de un soberano y con el apoyo de la fortuna de su familia, pero prescindiendo del Gobierno y del Parlamento. Su nueva estrategia era la de soberano institucional dentro de Bélgica, y de empresario independiente fuera de las fronteras del país.”

Lord Rosebery...
Rosebery era demasiado rico para tener que esforzarse por algo, demasiado intelectual para tener ambiciones y demasiado historiador para albergar ilusiones. Apreciaba la cartera de Asuntos Exteriores que le dieron en el último gabinete Gladstone. Le brindó la oportunidad de garantizar la continuidad de la política exterior de Salisbury en un gabinete liberal. No ambicionaba el puesto del presidente del Gobierno, pero se lo otorgaron porque no había ningún otro dirigente aceptable. No tuvo éxito. Desde el primer momento existían hostilidades públicas con su gran rival sir William Harcourt, que era líder de los liberales en la Cámara de los Comunes, donde Rosebery, siendo Lord, no podía hacer acto de presencia. De este modo, la presidencia del Gobierno se convirtió en una tragedia personal para Rosebery, que era muy nervioso. Terminó en un completo fracaso y le causó un insomnio absolutamente insoportable. Tras sólo quince meses de gobierno, dimitió.”

Abomey...
Abomey -o Dahomey, como también se le llamaba- era, en efecto, un estado peculiar. Poseía un fuerte ejército en activo. Uno de sus componentes más originales era el cuerpo de amazonas, que se había fundado en el siglo XVIII, cuando el rey decidió incorporar al ejército a algunas de sus esposas. Desde entonces, las amazonas se habían convertido en una unidad permanente y la más temida de la milicia. En Dahomey, las mujeres se encargaban de la parte más dura en las luchas. Como contraprestación, poseían todos los privilegios propios de la posición de las esposas del rey. Vivían en palacios y disfrutaban de comida especial que les servían. Un detalle menos agradable era que les estaba prohibido mantener relaciones con otros hombres aparte del rey al que, por motivos obvios, no veían con mucha frecuencia. La infracción de esta regla se castigaba con la pena de muerte. Expertos psicólogos de entonces y de ahora han relacionado con frecuencia la ferocidad de las amazonas con esta represión sexual forzosa.”

Kitchener de Jartum...
Horatio Herbert Kitchener (1850-1916) es quizás el mejor y, en todo caso, el más conocido de los generales ingleses en las colonias. Fue muy popular por ocupar en 1914 el cargo de ministro de Guerra, desde donde dirigió la campaña de los voluntarios en la guerra. Cualquier joven inglés se enfrentaba en esa época a la cara bigotuda del mariscal de campo que le miraba severamente desde el cartel publicitario a cuyo pie leía la frase: `Your country needs you´ (Tu patria te necesita a ti). Pero Kitchener ya se había convertido mucho antes, durante la Guerra de los Boers, en héroe nacional. Estuvo al frente de las tropas de África del Sur durante la fase más complicada de la guerra más difícil de la historia inglesa. Fue nombrado entonces `Lord Kitchener of Khartoum, Vaals and Aspell´, pero se le seguiría conociendo como Kitchener de Jartum, pues era ante todo el hombre que había vengado a Gordon y había reconquistado Jartum. Su victoria de Omdurman fue y siguió siendo su mayor triunfo.”

Sudáfrica...
El futuro de Sudáfrica era, pues, de vital importancia para Milner. África del Sur no podía faltar en el Imperio Británico. Esta colonia debía ampliarse hasta llegar a ser una gigantesca federación, algo así como Canadá o Australia. Pero el futuro de África del Sur era incierto. De hecho, existían dos posibilidades: podía evolucionar hasta convertirse en dominio británico, o podía llegar a ser una potencia enemiga, dominada por los boers. La clave para la solución se encontraba en Transvaal. Había que obligar a Kruger a optar por el bando británico. No había otra solución para los problemas políticos en África del Sur: o reformas en Transvaal o la guerra. Milner no creía que esa reforma vendría por sí sola, así que era partidario de alentar una crisis. El 23 de febrero de 1898, y tras haber realizado un estudio sobre el asunto, comunicó su punto de vista a Chamberlain en una extensa carta, advirtiéndole, además, de que sólo era un planteamiento local de la cuestión. Naturalmente, todo dependería de un análisis de la situación política mundial. Dependía la cuestión en su conjunto del enfoque imperialista. Eso le incumbía a Chamberlain.”

Marruecos...
El Tratado de Fez dejaba abierta la posibilidad de una partición de Marruecos, estipulando al mismo tiempo que Francia y España ya habían pactado algunos puntos en 1904. El reparto se completó con el tratado de protectorado que España firmó con el sultán el 27 de noviembre de 1912. España obtuvo con este tratado dos zonas: I) una franja costera, desde Larache en el océano Atlántico hasta un punto al este de Melilla en el Mediterráneo, pero con excepción de Tánger, que se puso bajo mando internacional; 2) una región en el sur de Marruecos, por debajo del río Dra. No obstante, la mayor parte de Marruecos pasó a manos de Francia. Se había cumplido el gran sueño del partido colonial: un territorio de 4.500 kilómetros de longitud, desde Ceuta en el Mediterráneo hasta Cabinda en el Congo, quedó bajo mando francés.”

Lectura ideal para vigilias, turnos de noche con calma chicha, convalecencias o simplemente curiosidad por conocer los entresijos del pasado que siguen conformando el presente y nada recomendable para regalar a la suegra que podría pensar en trazar sobre la servilleta de papel nuevas fronteras y límites bajo el protectorado de su sopa boba...
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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