The Adversiter Chronicle

lunes, 30 de noviembre de 2015

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Las grabaciones de Bill Clinton
 – Diario confidencial del Presidente 1993-2001-
Autor: Taylor Branch
Editorial: RBA Libros, S.A.
Traducción: Mª Luisa Rodríguez Tapia
Edición: Primera edición marzo de 2010

Buen momento para repasar el paso por la presidencia de EEUU de Bill Clinton ahora que parece que su señora se presenta como muy posible candidata por el partido demócrata a las elecciones del año que viene. Una presidencia la de su marido que ha pasado a la histeria colectiva como la de la mamada y posterior corrida en el vestido de una becaria...

Pero lo cierto es que Bill Clinton asumió las riendas de un país victorioso de la Guerra Fría y un mundo cuyas cuadernas derivadas de la lucha entre capitalismo y comunismo se resquebrajaban con una Rusia reinventándose a sí misma con fuerzas reaccionarias en su seno, África desangrándose en guerras civiles y matanzas, una Europa convulsionada en los Balcanes donde la tardanza en responder de los países europeos recuerda la situación actual en la Guerra al Estado Islámico, las tortuosas conversaciones de paz entre Arafat e Israel y un frente interno donde los republicanos mandaban en las cámaras y boicoteaban los intentos de Clinton con Medicare mientras la prensa aireaba sus asuntos maritales y lograba su administración reducir el déficit del país creando millones de empleos...

Pero Bill Clinton también representó la llegada al poder de la generación de jóvenes que en los 60´s eran activistas a favor de los derechos civiles y contra la intervención militar y la guerra en Vietnam. Preocupado por cómo la historia vería su legado y su paso por el despacho oval, confía en un antiguo compañero de piso y asesor personal para que se realicen unas grabaciones donde Clinton rememora los hechos y aporta detalles para los futuros historiadores...

La contraportada es parca en detalles del autor, Taylor Branch, que se nutre de las grabaciones que hacía tras las entrevistas en la Casa Blanca para mostrar un Presidente en su intimidad, ágil de mente pero achacoso físicamente. Una visión bajo un nuevo prisma para el común de los mortales que consume imágenes y noticias de los medios de comunicación. El autor escribe de forma leal, resaltando las contradicciones y las tribulaciones al calor de una tertulia de Bill Clinton.

Resulta fascinante asomarse a las entretelas del poder, tal vez localista para el lector no estadounidense cuando trata de política interna pero que repercute en la política mundial. Ver cómo asoman poco a poco personajes que ahora son ya históricos como Ben Laden o aterradoramente actualidad como Putin, hace que el interés de la obra sobrepase el mero interés presidencial y supone una crónica del gobierno del mundo por una super potencia.
No me enrollo más y os dejo unos brevísimos pasajes que os inciten a su lectura...

Somalia...
Clinton recordaba advertencias similares del general Colin Powell, el presidente saliente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, en el sentido de que una persecución centrada en Aidid dominaría y acabaría desplazando los esfuerzos políticos fundamentales para reconciliar a las facciones en toda Somalia. Además, Powell se había mostrado escéptico ante las propuestas de operaciones concretas en el caos calcinado de Mogadiscio. Había predicho que habría escasas posibilidades de una `captura´ por parte de unidades de élite a partir de datos de los servicios de inteligencia, pero el presidente se había dejado llevar por el optimismo, pese a haber oído expresar dudas más que suficientes como para justificar la cautela. Dijo que el propio Powell, en uno de sus últimos actos oficiales antes de retirarse del ejército, había respaldado la convicción de los generales estadounidenses de que podían localizar a Aidid.”

TLCAN...
El presidente necesitó muy pocas preguntas para elaborar su propio relato sobre las   últimas batallas en el Congreso a propósito del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Dijo con una gran sonrisa que el presidente de la Cámara de Representantes, Tom Foley, llamaba al TLCAN `la Ley de Lázaro´, porque se había alzado milagrosamente de entre los muertos. Hacía menos de dos semanas, añadió, los líderes de la Cámara David Bonior y Dick Gephardt habían ido a la Casa Blanca a proponer que se retrasara la votación definitiva, prevista para el 17 de noviembre, porque no querían humillar a su presidente justo antes de la cumbre con los jefes de Estado asiáticos. Clinton dijo que agradecía el gesto, pero lo rechazó. Al proyecto de ley le faltaban todavía 40 votos el 14 de noviembre, cuando dio una cena para todos los congresistas indecisos como parte de la enorme agitación de presiones y negociaciones de última hora.”


Haití...
El presidente estaba nervioso. En estos casos, solía decir que me convenía más dedicarme sólo a escribir, que la política era otra cosa. Yo me apresuré a decir que su discurso podía apelar al optimismo de los estadounidenses. Haití era el perdedor por excelencia. Si la democracia podía echar raíces allí, aumentarían las esperanzas en todas partes, desde Arabia saudí hasta China. Era comprensible que la gente se retrajera ante los desposeídos y no tomara en serio sus perspectivas, pero el movimiento de los derechos civiles había asombrado al mundo con las nuevas libertades conseguidas. Aristide, como Martin Luther King, era un apóstol de la no violencia que se enfrentaba a un poder arraigado. Haití aspiraba a vivir otro milagro nacido de la parte más luminosa de nuestro patrimonio.”

Geopolítica...
El éxito continuado incrementaría una oleada de optimismo que el presidente llamaba    `la vuelta de América´. Dijo que lo había notado en Alemania. Ni siquiera los países más avanzados de Europa eran capaces aún de mantener los acuerdos regionales de seguridad sin el liderazgo de Estados Unidos, y nuestras garantías significaban para ellos más de lo que pensábamos. Clinton manifestó que el deseo de lograr una cooperación pacífica había despertado emociones públicas tan profundas que los políticos no sabían todavía darles estructura y forma. Ésta fue una lección que siguió repitiendo al hablar de su viaje a las Islas británicas, cuyos momentos destacados recordó al menos durante veinte minutos.”

El 4º poder...
Le recordé al presidente que habíamos interpretado esto de varias maneras en nuestras sesiones. Una vez había denunciado que los periodistas se apuntaban con
mucha alegría a ser cómplices de sus adversarios. Después había especulado sobre la posibilidad de que las fuerzas que estaban dividiendo el mercado empujaran la cobertura informativa hacia el sensacionalismo. Añadimos ideas derivadas de la superposición histórica de la tecnología de la información con la Guerra Fría, que había proporcionado la base de cuarenta años de noticias con la amenaza de la aniquilación nuclear. Pero en esos momentos nuestros comunicadores políticos tenían que encontrar el drama diario en otras cosas. Clinton se limitó a asentir. Mencionó varias veces, en tono jocoso, una teoría del `agujero emocional´ en la cultura de las noticias basura.”

Hillary Clinton candidata por Nueva York...
Durante nuestra sesión de principios de junio, Clinton parecía preocupado por los informes que Hillary enviaba desde su sede de precampaña. Tras haber asumido que su    mujer se presentaría, ya no se mostraba tan convencido con la idea. Ese día, sin ir más lejos, ella había sufrido una emboscada a manos de treinta enfadados manifestantes en un acto de precampaña en Binghamton, pero en otros momentos se había visto rodeada de multitud de seguidores que podían llegar, como le había dicho a ella, a la adulación y la alteración. La tensión la desequilibraba. A pesar de sus dos décadas de experiencia política, no lograba discernir si la intensidad era la propia de una candidatura en Nueva York o si se debía a su perfil como candidata. En cualquier caso, estaba agitada. El presidente no dejaba de repetir que apoyaría la decisión de su mujer. Se había comprometido, me dijo, a no vivir dedicándose exclusivamente a ella tras dejar la Casa Blanca.”

Heraldos del presente...
Al reanudar la grabación, hablamos del atentado suicida del 12 de octubre contra el USS Cole en el puerto de Adén, Yemen, donde se encuentran África y el mar de Arabia. El presidente dijo que pensaban que el instigador había sido Bin Laden.
Nuestra gente sabía dónde se había fabricado parte de la bomba. El FBI, con un destacamento especial de 250 investigadores estadounidenses, estaba teniendo problemas con el Gobierno yemení. Ambas partes exigían estar al mando de la investigación, debido a la desconfianza mutua, y Clinton dijo que habíamos tenido suerte de que se hubiese filtrado a la prensa muy poco sobre esas fricciones. Era un conflicto muy intenso -en el que discutían por nimiedades y por cosas fundamentales- y lo único que podía hacer él era exigir resultados. El presidente se encogió de hombros. `Mira -recordó- , yo también he tenido muchos problemas con el FBI.´ “

Libro para amantes de la política y buceadores de la misma porque quienes busquen    morbo y escándalos se encontrarán el trabajo de un escribano que defiende el papel de su presidente como animal político y que trató de ser mensajero de un nuevo mundo en paz pero acosado por sus rivales políticos, la prensa y el sensacionalismo de sus aventuras de alcoba pero cuya administración logró acciones de paz que aún perduran y avances en la sociedad pero que seguramente pase a la memoria colectiva por su lascivia y tal vez eclipsado si su esposa es elegida presidenta...
 

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/


 

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