The Adversiter Chronicle

jueves, 12 de noviembre de 2015

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

JOHN Q (2002)
Cuando el equipo de cata cinematográfica supimos que proyectaban una del Nick Cassavetes, que no tenemos ni puñetera quién es aunque sí nos suena el actor que resulta ser su padre, con un reparto formado por Denzel Washington que nos encanta, el Robert Duvall del que somos incondicionales, Ray Liotta para el que sobran palabras de lealtad y el siempre irreverente de James Woods, se nos caía la baba.

Luego estaba el tema de la película, producida en 2002 y que aborda el tema de los seguros médicos y su cobertura a la clase media obrera y media baja de EEUU y aún flotaba el intento del presidente Clinton y su Medicare para lograr asistencia médica a sectores desfavorecidos de la sociedad. Lo malo es que sale niño y además enfermo terminal lo cual destila una ñoñez a lo largo del metraje y uno acaba hasta los santos cojones del rollo de la Divina Providencia y que Dios proveerá.
Está el tema de los medios de comunicación y cómo tratan las noticias donde bajo el argumento de dar servicio público e informas de las injusticias lo que buscan en realidad es ser líderes de audiencia porque estaban en el momento justo en el sitio indicado para dar una exclusiva. Su capacidad de movilizar a personas humanas que van al lugar de los hechos y aspiran a su minuto de gloria saliendo en la pequeña pantalla mientras los mandos policiales toman medidas electoralistas anteponiendo la vida humana al rédito en las urnas.

Finalmente, el típico mensaje de Hollywood, de que el sistema puede que lo formen algunos miembros y elementos corruptos, soberbios y avariciosos ya sea del vil metal o de las viles apariencias sociales y sus ventajas, pero también lo forman abnegadas personas humanas que saben tomar decisiones y tener capacidad de liderazgo para corregir y enmendar los fallos humanos del mismo. Como nota curiosa que el tema de los veteranos de las Guerras Bushianas aún no era grave porque la figura del franco tirador, que tanto se venera desde 2005, sale mal parado, tanto éticamente como físicamente donde la paliza que le mete el Denzel sólo es superada por la tremenda patada en los huevos que la rubia de peluca le mete a su maltratador y que es lo más destacable de la película salvo breves momentos de lucimientos de la terna masculina protagonista del film.

Y es que la opinión fue unánime en el equipo de cata cinematográfica, que la película está lastrada por el localismo de la historia, aunque como europeos te hace dar gracias a Dios de tener un sistema universal, que es cierto que empatizas con el protagonista porque tomos hemos tenido una entrevista donde nos dan puerta, alguna vez nos la han jugado con la nómina y la categoría laboral y desgraciadamente muchos hemos pasado por la circunstancia de las circunstancias desfavorables que afectan a la vida personal.

Luego está la ñoñez destilada del rollo del puto crío terminal y sobre todo el religioso que es en realidad éste último una puyita al Partido Republicano y que termina por hacernos perder atención y fascinación siendo el reparto quien nos sigue atando a la silla porque el último tercio de desenlace del secuestro no es que sea previsible, es que se adivina y es ñooooooño.


Del trío de féminas destacamos y estamos enamorados cinematográficamente a Anne Heche que nos enamoró en Cortina de humo y borda de nuevo el papel de ejecutiva dura y agresiva que termina llorando ñoñamente, pero es que da el tipo y tiene ese algo de pícaro en su mirada. Porque ni se ve pechamen, ni muslamen ni ná aunque Kimberly Elise está muy apeteciblemente monona tumbada en la cama del hospital...

Y poco más de un producto que hace grande al sistema USA por su capacidad de autocrítica que en manos europeas o canadienses sería otro de esos telefilms infumables pero que en este caso, pese a ser muy lineal, estamos ante una variante del género de secuestros con todos sus tópicos que sirven para que el póquer de ases del reparto masculino se luzcan con sólo un par de momentos y un par de frases mientras Denzel vuelve a encarnar uno de sus personajes atormentados al que le sobra la lacrimógena escena de despedida antes de suicidarse y la cosa queda en un cuadro realista cuyo impresionismo pierde fuelle a medida que la ñoñez aderezada de rollo religioso quedando la cosa en una curiosidad para generaciones futuras que la verán con el mismo hastío que ahora se ve Silkwood y se cumple axioma de que películas con niño o con perro, no gracias.



The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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