The Adversiter Chronicle

martes, 9 de septiembre de 2014

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Un capitán inglés
Autor: Thomas Wintringham
Editorial: Editorial Akrón, S.A.
Traducción: Luis Arias González
Edición: Luis Arias González, primera edición junio de 2009

Libro interesante y sorprendente el que traemos hoy para tratar sobre uno de los contingentes que participaron en la Guerra Civil española: los brigadistas internacionales ingleses.

Antes de que alguien huya despavorido hay que advertir que quien espere encontrar la propaganda, buena y mala, sobre las Brigadas Internacionales que todo el mundo ha visto y escuchado al menos una vez en su vida, se trata de una obra centrada en el Batallón Inglés y su diario de guerra escrito por una persona de marcado carácter intelectual, ojo crítico para consigo mismo y por tanto sobre la visión de la República y su ejército, que tiene además la honestidad de huir del panfleto de adoctrinamiento entre líneas para narrar con toda su crudeza lo que era el día a día en la guerra para el Batallón Inglés, desde sus carencias y vicios hasta su heroísmo y su valor pasando por interesantes análisis sobre la nueva forma de hacer la guerra que se vislumbraba en los campos de batalla españoles...
Sorprendente por la deliciosa, amena, didáctica e instructiva introducción de Luis Arias González, densa y profunda que ya merecería su lectura como obra independiente pero que al servirnos de guía hace que empecemos la lectura del libro ya situados y enmarcados geográfica y políticamente, envueltos en el aroma acre y fondo gris de la atmósfera común a toda guerra.
Interesante porque veremos detalles de la historia que no se tratan en libros sobre generalidades del conflicto u escritos para justificar a uno y otro bando. Asesores alemanes que tratan de probar su teoría de la guerra relámpago, la defectuosa manera de encarar Franco las acciones militares que lejos de la propaganda que le muestra como caudillo invencible dejan ver un militar poco estratega basándose en lanzar masas humanas y picando en los ataques señuelo de los que ya hemos leído en anteriores libros en Lomo con tapas, el déficit de material bélico de los demócratas frente al potencial de las potencias fascistas, el futuro de los misiles y el poder aéreo como apoyo táctico a la infantería.
Y recomendable para la ciudadanía española que aún sigue transmitiendo a las nuevas generaciones los tópicos sobre ambos bandos contendientes y donde cada uno tiene la razón cuando la razón de que siga siendo latente un conflicto que ya es historia es que no quieren ver a la Guerra Civil en su contexto. Vemos ahora en Oriente Medio guerras civiles donde se lucha por ideas como la religión y almorzamos asombrados ante el televisor que nos escupe noticias de ciudadanos europeos que van a Siria, Ucrania...; a combatir dejando atrás una vida cómoda. Igual sucedió en la guerra fratricida donde jóvenes de toda Europa acudieron a combatir por la democracia que entonces representaba la República Española y una opción como era el totalitarismo fascista.
Lejos de ser un libro sobre el internacionalismo, es un homenaje a unos ciudadanos-soldados británicos que regaron con su sangre la lucha entre hermanos que, todavía hoy, sigue enfrentando a la ciudadanía española debidamente azuzada por vividores del mito de Franco y aspirantes a serlo del mito de la República.
Thomas Henry Wintringham nació el 15 de mayo de 1898 en la localidad inglesa de Great Grimsby, en la región de Lincolnshire. Obtuvo su licenciatura universitaria en junio de 1920, en el Balliol College de Oxford. Miembro del partido Comunista inglés desde 1923, vivió su militancia de forma muy activa en los campos de batalla e intelectual. Periodista, escritor, historiador y poeta, participó en las dos guerras mundiales y, entre medias, en la Guerra Civil española, peripecia que recoge detalladamente su libro Un capitán inglés. Murió de un ataque al corazón el 16 de agosto de 1949.

Datos de la contraportada y dejaros sin más con unos breves pasajes que os inciten a su lectura:
 
¿Quiénes eran esos ingleses luchando por la democracia?

Estos hombre eran los herederos de una secular tradición inglesa, pero también eran parte de un nuevo individuo que iba apareciendo, cada vez más a menudo, en Europa,
América y Asia: ese tipo de personas que creían que nuestros pequeños y precarios principios de civilización, que todo aquello que consideramos que promueve la felicidad personal y la libertad social estaba siendo destruido por el fascismo. Habían venido a España porque creían que la agresión fascista debía ser resistida y rechazada, cuando fuera necesario, con acero y plomo tanto como con la propaganda y las argumentaciones teóricas. Habían acudido como hombres libres de toda Europa, y también en buena proporción de los Estados Unidos de América, para ayudar a la defensa de Madrid.”


En la milicia...

El grupo de las barracas de Sarriá era como una mezcla perfecta, una especie de muestra coleccionable de todas nuestras gentes tal y como las podéis encontrar en cualquier autobús inglés. Incluía también a uno o dos irlandeses y a un hombre -Arnold Jeans- cuya nacionalidad original ninguno de nosotros conoció nunca a ciencia cierta. La mitad de estos diez o de esta docena de chicos y de hombres eran estudiantes o `intelectuales´. Uno, que trabajaba de administrativo en una oficina de empleo, se había visto forzado -por la pobreza de sus padres- a renunciar a la beca que había ganado para ir a la universidad. Otro, Lorimer Birch, era un científico de calidad y con renombre. Todos ellos estaban agobiados por la inactividad que se respiraba en los barracones, donde apenas había instrucción alguna y sufrían el suplicio de Tántalo que suponía el continuo retraso de la fecha señalada para dirigirse hacia el frente. La mayoría de este grupo caería muerto antes de que el Batallón `inglés´ se formase.”

Discurso a los reclutas...

la posibilidad de que Franco pusiera un pie en Madrid a través de la Ciudad
Universitaria se convirtió en una posibilidad muy seria para nosotros; así que nuestra segunda Brigada se la sacó de la posición donde había atacado y se la envió a bloquear el camino exterior, al noreste de la Ciudad Universitaria. Muchos de los hombres de esa Brigada, cuando dejaron el Cerro de los Ángeles sin tomar, podían haber pensado que fracasaron, pero su ataque a los nudillos de Franco fue quizás la mejor cosa que el Gobierno había hecho hasta entonces; en parte, porque debido a ello nosotros todavía mantenemos la carretera Madrid-Valencia y Madrid continúa estando abastecido. Si alguna vez participáis en un ataque que parece haber fracasado, recordad este hecho, recordad a nuestra segunda Brigada.”


La cobardía...

¡Pobre O.! Un tonto, un romántico, un falsario que quería ser valiente pero que había vivido hasta entonces demasiado fácil y demasiado cómodo. Cuánto daño nos hizo y que yo no conocí hasta después de que la batalla hubo acabado. No puedo estar enfadado con él ahora;L aunque lamento todavía las vidas desperdiciadas por su cobardía. Después de todo, también fue culpa nuestra en parte. Por su propia seguridad y por la del Batallón, deberíamos haber tenido más en cuenta su superficial engreimiento y autosuficiencia y tendríamos que haberle degradado poniendo a Copeman en su lugar. Macartney, yo mismo, Springhall, todos nosotros ya habíamos visto en Madrigueras lo que daba de sí O. Deberíamos haber revisado nuestra capacidad para valorar y enjuiciar a los hombres.”

Cruzando el Ebro...

El Batallón inglés cruzó el Ebro sin tener casi bajas. Ellos conocían perfectamente dónde estaban, y sabían dónde y cómo estaban desparramadas las Compañías del enemigo. El total de la XV Brigada cruzó en unas pocas horas. El principal trabajo de este cruce -hubo varios pasos distintos sobre el río- fue dirigido por Malcolm Dunbar, el Jefe de Estado Mayor de la Brigada, y por Hugo Slater, el Jefe de operaciones, que lo llevaron a cabo con total satisfacción; los ingenieros, con respecto al puente, siguieron fielmente lo planeado. El inglés y otros Batallones se dirigieron hacia delante al mismo tiempo, efectuando una infiltración profunda en las dispersas líneas enemigas compuestas por granjas fortificadas, trincheras construidas a medias y reductos provisionales.”
 
 Libro para amantes de las hazañas bélicas, guardias livianas en urgencias o estancia hospitalaria, para quienes profundizar en la realidad de la Guerra Civil española y homenaje a los jóvenes británicos que lucharon en la antesala de la guerra mundial contra el fascismo y por la democracia más allá de sus motivaciones ideológicas y para la ciudadanía española donde una parte parece no enterarse de que unos perdieron en 1945 y otros en 1989, pero ambos, sistemas totalitarios.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/ 

 
 
 

 
 
 
 
                                                     







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