The Adversiter Chronicle

martes, 16 de septiembre de 2014

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

ENEMIGO PÚBLICO (1998)

¿Qué hace que una película que es similar a otras películas sea especial para que se siga viendo pese al paso del tiempo?

Ésta podría ser la pregunta para definir la película que traemos en esta ocasión y que es de fácil respuestas: por un lado el reparto, con actores sólidos y queridos del espectador; luego las circunstancias, tecnológicas en este caso, que son actuales, muy muy actuales pese a la añeja época del rodaje, visto desde 2014, hace ya casi tres lustros; y por último el oficio del director para tejer escenarios reconocibles...
Producción de 1998 dirigida por el siempre efectivo y en ocasiones demasiado efectista del Tony Scott que sabe darle ritmo apoyándose en el reparto para enseñarnos los familiares y acogedores rincones cinematográficos de la mafia, las oscuras agencias gubernamentales sin conocimiento del gobierno de sus tejemanejes para controlar a la ciudadanía en nombre de la defensa nacional, el mundo pijotero de los abogados y su american way of life que de pronto se esfuma como por arte de encantamiento y ese miedo cerval del ser humano ante una nueva tecnología sin faltar la escena del satélite orbitando que parece más bien un paraguas o sombrilla escapado por una escotilla de la ISS...
Y es que para el espectador resulta muy relajante y hace meterse en la historia, que el director si es bueno sabe aunar escenarios creados por directores geniales, resulta imposible no sentir empatía y agrado a ver aparecer a la mafia en su típico garito con sala donde debía estar el cuarto trastero, al preboste funcionarial que se cree el mejor capacitado para proteger la patria y los antiguos agentes de inteligencia cuya época ha pasado y que se aíslan en su propio búnker que no duda en hacer explotar si descubren que sigue en lo suyo apropiado ya por otros.

En ese sentido el trabajo del director creando un producto de acción dirigido con pulso y repitiendo escenarios sin que resulte chirriante es impecable.
El reparto, visto ahora, es de lujo pese a que en la época de su estreno eran caretos poco populares, pero que ya despuntaban, como actores secundarios Bob...

Pero hay que citar a cuatro.
Empezamos por la actriz Lisa Bonet que ha conseguido la unanimidad del equipo de cata cinematográfica de The Adversiter Chronicle. Tanto el segureta como el de la limpieza y un servidor, humano y no cibernético, recordamos cómo empezó y terminó su historia, al menos para los espectadores de aquella...
Todo empezó con una deliciosa muchacha afro americana que hacía de hija del inefable Bill Cosby y su más inefable show. Era sencillamente preciosa y al menos en nuestro caso, veíamos la serie de los cojones por ver a la Lisa Bonet.

Enamoraba a la cámara, seducía al espectador masculino y creaba tendencias en el femenino, despertaba ocultas pasiones calificadas de obscenas en algunos estados de la Unión y catalogados de pornografía depravada en otros, tal era el estímulo neuronal ante su visión. Pero en EEUU seguía la moralina mojigata y el sistema no perdonó que una de las vírgenes de América en la pequeña pantalla diera el salto al celuloide enseñando tetas y realizando obscenas escenas de fornicio como hizo con Mickey Rourke , o cómo bowlings se escriba. No nos ponemos de acuerdo en si también había alguna historia de drogas por el medio, aunque verla aquí con su belleza prematuramente marchitándose y algo demacrada nos hace pensar que sí. El caso es que desapareció del celuloide y hoy ya nadie la recuerda salvo quienes caímos enamorados de su belleza y juventud para caer en las garras del onanismo compulsivo tras verla en El corazón del ángel...
Compartiendo protagonismo masculino encontramos dos estrellas arropando a otra en ciernes aún para la gran pantalla pero caminando con paso firme hasta ser la estrella que es hoy en día: un Will Smith con público ya ganado y fiel de antemano que no abusa de sus muecas, una de sus grandes virtudes, y aunque sea algo desconcertante verle de pijo abogado de piel negra en un mundo de pieles blancas sin sus ropajes televisivos, y sale bien parado de las escenas de acción.
Le arropa un solvente Jon Voight que a medida que entraba en la vejez su percha se adaptaba a personajes malvados pero siempre con esa sorna del Voight cuando hace de malo incluyendo una coña a su papel de padre en la vida real cuando regaña a su hijita -toca huevos -con el mando -de la tele-. Pero una mueca en su rostro, un giro de mano y dar desdeñosamente la espalda ante su interlocutor ya llena la pantalla y nos deja claro que es un tipo que no se anda con bromas... pese a que su familia parezca toda años más joven que él y hace pensar en su vigor y vitalidad para engendrar a su hijita y satisfacer maritalmente a su esposa más allá de dejarla controlar las finanzas por el portátil...
Otra de esas interpretaciones con coña del Voight.

Y el último, pero siendo el primer atractivo para ver la película, el Gene Hackman. Uno de esos actores que se paladean en cualquier papel, que se imponen al resto porque el espectador ya le conoce y él a nosotros. Soberbio, cínicamente samaritano, idealista quijotesco con malas administraciones a quien servir y gato escaldado que se las sabe todas y termina por ser la última línea de defensa de los derechos civiles y ciudadanos.

Genial como casi siempre y extraordinario como en todas.
Para finalizar un argumento atractivo que si podía ser desasosegante en su estreno, ahora en 2014 ya es rutina y realidad presente: aplicar la tecnología digital para monitorizar si llega el caso vidas particulares y alterar su existencia si llega el caso y dirigido todo ello por oscuros funcionarios de las agencias de inteligencia de EEUU.
Lo que chirría, inevitablemente por otra parte, son los cachivaches que han sido superados por los terminales móviles y si el satélite de la película sólo tiene visión perpendicular, hoy en día se interconectarían webcam callejeras y de vídeo vigilancia sin hacer falta el helicóptero sustituido por drones de tamaño minúsculo.

Y es que la principal razón para ver esta película si ya la viste, más allá de disfrutar de un buen producto de acción, es ver cómo se ha hecho realidad la capacidad de monitorizar a la ciudadanía sin que nos demos por enterados y sobrecoge ver que el sistema funciona para controlar a la propia población y se muestra ineficaz para acabar con terroristas y sus políticas de mutilación genital a las mujeres.

Pero todo el equipo de cata cinematográfica apagamos el localizador GPS de nuestros teléfonos inteligentes tras el visionado y nos miramos suspicazmente al terminar el turno de noche...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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