Nunca suelo entrar,
demasiada publicidad subliminal y otra no tanto, tampoco dejarme las
pupilas ante la pantalla para ver cosas intranscendentes la mayoría
en los últimos tiempos, perdida ya la inocencia en Internet y
navegando con teclas de plomo. El caso es que me acordé y cuando de
vez en cuando entraba solía echar un vistazo a sus contenidos, así
que ni corto ni perezoso fui a mirar para descubrir que ya no tenía
acceso porque no figuraba entre los contactos...
Fue una sensación extraña
o más bien una extraña sensación, sentir la muerte digital en
primera persona, sentir que algo se va y esta vez para casi siempre,
que siempre viene bien un `casi´ para dejar un atisbo a la
esperanza. Podría mandar una solicitud, podría tratar de ponerme en
contacto e incluso hacer una llamada perdida buscando algo que
encontrar...
Supongo que es primavera
desde hace unas horas y vuelven los buenos recuerdos empañando los
malos habituales que forman el presente...
Es rara la muerte digital...
Casi tanto como la vital.




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