Con la
colaboración de Donald Al Harish Al
Shama Smith, ex- agente de la CIA expulsado por
tenencia, extorsión y líos de faldas,
en exclusiva para The
Adversiter Chronicle
La
configuración geoestratégica para el siglo XXI se configura estos
días en un nuevo orden para el mundo islámico donde la teocracia
gobernante iraní no tiene lugar asignado y el régimen está
condenado a ser historia. Por otra parte, el Estado de Israel elimina
un enemigo declarado de su existencia y será parte aceptada del
nuevo tablero de juego en Oriente Medio. De momento, el régimen
iraní ha sido descabezado y la Guardia Revolucionaria aún controla
el arsenal balístico y realiza ataques a sus vecinos árabes con
bases estadounidenses en su territorio mientras Pakistán se lanza a
tomar el control de su vecino Afganistán... ¿Casualidad? Nadie
mejor que nuestro asesor en estos asuntos de las cloacas donde se
elaboran los planes de batalla...
-El
régimen iraní ha quedado fuera de la nueva política que se está
forjando entre Israel y el mundo árabe, también el Islam aunque en
estado embrionario aún, por el cual las monarquías petroleras y
algunos países musulmanes reconocen el Estado de Israel a todos los
efectos, desde la apertura recíproca de embajadas hasta acuerdos
comerciales y de cooperación. Esas monarquías ya estaban hartas de
la injerencia iraní y que ésta sea un factor desestabilizante en la
región. El único aliado viable de apoyar al régimen iraní
militarmente es Pakistán que ha cedido a cambio de que Afganistán
pase a estar bajo su control. Simplificando, se abre una época de un
Islam no radicalizado y que desea sumarse al desarrollo que la Era
digital propicia en todo el planeta, amén de controlar el petróleo
que suministra a China la región. Todo ello previa aniquilación del
régimen iraní que dé paso a un ensayo de democracia con
representación de todas las corrientes políticas y religiosas
siempre y cuando no sean fundamentalistas. La incógnita es cuánto
resistirá la Guardia Republicana y si la ciudadanía iraní es la
protagonista del cambio, si lo será una cúpula militar o un
gobierno provisional apoyado por fuerzas de paz de países como
Marruecos bajo el paraguas de la ONU, al menos así está contemplado
en el plan inicial.
-Para
Donald Trump las Fuerzas Armadas son una baza en la mesa de
negociaciones bajo sus exclusivas condiciones. En este caso y a
diferencia del Caribe, se busca un aliado que lleva el peso del
argumento para justificar la intervención estadounidense. Por los
medios utilizados y las implicaciones geopolíticas es más una
guerra no declarada utilizando recursos que sólo el Congreso puede
autorizar, le funcionará mientras no haya bajas considerables
estadounidenses y sea rentable andar guerreando, pero no deja de ser
una cortina de humo en clave interna. Sus votantes le apoyaron en un
alto porcentaje por la promesa de devolver las tropas a casa y sólo
se ha hecho con Europa mientras en el resto de escenarios se hace una
política imperial que no hay que confundir con imperialista, que
también si la jugada le sale bien y quien le suceda decida continuar
una política exterior que ya sí sería imperialista. Asistimos a
una mutación de una república a un imperio, posiblemente no es aún
el momento aunque la presidencia de Donald Trump lo parezca en sus
formas y maneras. Hasta ahora los adversarios no tienen capacidad de
hacer daño a lo que es el despliegue militar estadounidense con
derribos de aviones, hundimientos de portaaviones o un destructor,
hay daños colaterales pero Donal Trump y su administración pueden
venderlo como superioridad militar incuestionable y un aviso a Rusia
y China de la ventaja tecnológica que aún separa a las tres
potencias. Además, Pakistán es un aliado en el vientre ruso si
controla Afganistán. En realidad es el principio del fin del
fundamentalismo islámico del 11-S que será residual y en zonas
específicas de África y el Cuerno de África donde será posible
neutralizarlos de una vez por todas. Y no es Israel o EEUU, es el
propio Islam y sus sociedades quienes están hartos de medio siglo de
fundamentalismo religioso que no ha generado ningún bien práctico.
El régimen iraní ya es un búnker donde la única incógnita es
cuándo perderá la capacidad de defenderse que es, básicamente,
hasta que se queden sin munición porque nadie les va a socorrer.
-La
Unión Europea carece de capacidad militar y de influencia
geoestratégica en el orden que se está configurando. El mensaje de
Donald Trump es claro: si queréis parar a Rusia debéis combatir con
armamento americano que es el mejor de todos y no se derramará
sangre de soldados estadounidenses en el teatro de operaciones
europeo, apoyo sí pero bajas no. Europa debe hacerse adulta y
despertar del sueño consumista sin gastar ni preparar a la población
para la defensa de su forma de vida. La sociedad europea
mayoritariamente ve la guerra como algo que libran los ejércitos
profesionales y EEUU como aliado defensivo y líder de la política
defensiva. Pues Donald Trump quiere cambiar el tablero de juego y la
Unión Europea es una incógnita en cuanto a si su ciudadanía sabe
lo que implica tener fuerza militar independiente y geoestratégica.
De momento la división que muestran los países miembros ante los
acontecimientos reafirma a Donald Trump y sus asesores de que Europa
es una carta más de la baraja y a Putin y su régimen que venden que
a corto plazo podrán lanzar un ataque preventivo recuperando
territorios tapón frente a la OTAN, atacando a los países
limítrofes y estableciendo de nuevo regímenes satélites de Moscú
sólo que esta vez con capitalismo y no comunismo soviético.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
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