Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle
MELODÍA DE SEDUCCIÓN
(1989)
(Sea of Love)
Hay
películas que lo tienen todo para ser un peliculón y que, sin
embargo, si bien no son un fracaso en su estreno como que se quedan
trasnochadas y verlas con tiempo transcurrido desde su estreno como
son más de tres décadas, siguen dejando la misma sensación de que
es una película que podría ser bastante mejor pese a no ser mala o
un auténtico ladrillo. Así que no podíamos perder la noche
trabajando y nada más fichar nos aprovisionamos de birras frías y
pistachos aparcando trastos de faena para disfrutar del visionado de
esta producción de 1989 dirigida por el peculiar Harold Price que el
año anterior había dirigido a Sean Young y James Woods en Impulso
sensual.
Firma un guion con ambiente de novela negra Richard Price y un elenco
de estrellas y secundarios de auténtico lujo visto hoy, que se
harían habituales en la década de los 90´s. Estrella indiscutible
un Al Pacino que recibió muy buenas críticas su interpretación y
la película fue bastante bien tratada, quizás valorada demasiado
por la presencia de Al Pacino bien secundado por el resto del
plantel.
El
argumento es sugerente con un Al Pacino que interpreta un policía
que celebra sus veinte años de servicio haciendo una redada, dando
la turra a su compañero que para más inri es el marido de su ex
mujer, pillando unos colocones etílicos donde agarra el teléfono de
madrugada para dar la brasa a su ex y despertar de paso a su marido; un alcohólico que es un buen policía. Le asignan el caso de un
hombre asesinado de un disparo que es encontrado tumbado desnudo en
la cama. Días después conoce al detective interpretado por John
Goodman, borrachín de cerveza y que no dice que no a una buena
juerga, que tiene un caso similar en su distrito, llegando ambos a la
conclusión por los escenarios del crimen de que se trata de una
asesina, de una mujer. Los jefes de ambos determinan que trabajen
juntos en aras de resolver el caso. Dado que las víctimas eran
asiduos de anuncios por palabras para encontrar pareja, deciden poner
su propio anuncio, quedar con las mujeres que respondan para tomar
una copa y conseguir las huellas dactilares para cotejarlas con las
de la escena del crimen. Se suceden las entrevistas y hay una mujer
interpretada por Ellen Barkin que se marcha de la cita sin que toque
la consumición, se encuentran fortuitamente días después en un
mercadillo y entablan una relación donde Al Pacino comienza a
sospechar que sea la asesina y deberá luchar contra sus sentimientos
a la vez que trata de hallar pruebas que confirmen su inocencia
aunque suceda todo lo contrario...
Interesante
planteamiento con un Al Pacino genuino en gestos, muecas y caretos
donde las arrugas del paso del tiempo aumentan su interpretación. La
película empieza bien, con ínfulas de novela negra y mostrando un
costumbrista mundo laboral de la policía, de humor tildado hoy de
patriarcal para mentes observadoras de lo políticamente correcto,
que acaban su turno y se van de copas a pillar un buen pedete lúcido.
Lo que lastra la película es que hay que aceptar las coordenadas del
director para hacernos partícipes como busca el guion y ya la
secuencia inicial con un vistazo en 360º de la cámara para mostrar
el escenario del crimen despierta un repelús a inicio de serie
televisiva, sensación que aumenta en algunos momentos del metraje
sin lograr cautivar al cien por cien la atención como se pretende.
Hay homenajes cinéfilos subliminales como esa Nueva York nocturna
por los mismos parajes con anuncios luminosos y cafeterías donde
tomar un café y un bocado de Taxi
Driver,
por poner un ejemplo. El tema de los anuncios por palabras para ligar
juega con el morbo de 1989 para con las mujeres que responden, cierto
desdén machista incluso en la policía; que visto hoy en día es un
interesante viaje en el tiempo. El elenco está estupendo y Al Pacino
dando un recital que le reconciliaba con la crítica.
La
réplica femenina del Al Pacino recae en la turbadora belleza de
Ellen Barkin plena de belleza de juventud, sensual con el cardado
ochentero, que le quedan los trajes de forma sensual y sexy. Aunque
se ven tetas y culo en tórridas escenas de alcoba, no es ella que
tampoco desentona vestida sólo con bragas y una blusa. Estas escenas
subidas de tono que eran lo habitual en los 80´s con fondo musical,
también lastran la película vista hoy en día porque no aportan
nada en realidad salvo que retrocedas a 1989. La Barkin se luce con
su papel que trasciende de personaje casi florero, sospechosa de
forma innata que no sabes si miente o dice la verdad a medias
mientras se quita las mismas.
Recomendable
si nunca la viste y también si eres friki del cine de novela negra,
para pasar un rato entretenido con la posibilidad de que os sature el
aire ochentero y algo decadente que envuelve la película y un
montaje televisivo en algunos momentos para una película de
interpretaciones teatrales que el director no acierta a convertir en
cinematográficas...
No
es una mala película y posiblemente hubiera podido ser mejor.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org
.jpg)







No hay comentarios:
Publicar un comentario