The Adversiter Chronicle

miércoles, 11 de marzo de 2026

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre

Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje en autobús de línea

El viajero llega con antelación a la destartalada estación de autobuses con sus andenes rebosantes de autobuses y viajeros, esperando unos y subiendo y bajando los otros...
Tras comprobar que su autobús aún no ha llegado, el viajero cruza la calle y entra en una cafetería de solera y algo sombría ahora con poca gente desayunando, será por la competencia barrunta el viajero para sus adentros. Se sienta en la barra y un camarero con apariencia de espectro autista se concentra en secar algo. Atiende al viajero y se afana en la máquina cafetera. De las escaleras aledañas a la barra baja una mujer con atuendo de cocinera, maneras de cocinera y voz autoritaria de cocinera con acento eslavo que le indica algo al camarero que aparenta estar en su mundo de secar algo con una bayeta tras servir el cafelito al viajero y cobrarle como si fuera veinte céntimos de aurelio mejor que el habitual. De súbito la cocinera le escupe al camarero que si no va a contestarle, escena digna de un programa de telerrealidad en las miserias de las cocinas en establecimientos hosteleros. El viajero apura el café, deberían pagar por tomarlo y no viceversa barrunta para sus adentros mientras escucha azorado la conversación entre la cocinera y el camarero que recuperan un diálogo fructífero...
El viajero sabe qué anden le corresponde de otros viajes en autobús de línea aunque haga ya muchas lunas que no realiza el trayecto de hoy. Hay tres autobuses en el andén y va el viajero mirando los carteles y paneles resultado ser el tercero el suyo. No es muy tarde aún y demasiado pronto para algunos, cerca de las ocho en punto de la mañana y observa estupefacto una cola de viajeros que serpentea desde la puerta del autobús hasta la carretera, por un momento tiene pánico de quedarse sin plaza y perder la cita, luego se tranquiliza porque sacó el billete por Internet y habrá un orden de preferencia, pensamiento que no consuela al viajero demasiado que, resignado, se pone al final de la cola, que lentamente avanza con el conductor ya dentro. El viajero llega a la puerta y sube los dos escalones mostrando su billete al conductor que lo pasa por un lector de código de barras y se lo devuelve al viajero que avanza buscando un asiento vacío y tiene que ir hasta la parte trasera donde hay dos asientos libres. Es variopinto el pasaje, globalizado barrunta el viajero para sus adentros que se percata de que la piel oscura predomina en esa parte del autobús, como esas imágenes de segregacionismo de los EEUU, pero sólo es gente joven con sus auriculares que escogen la parte trasera del autobús...
El viajero mira por la ventanilla mientras el autobús sale de la decrépita y destartalada estación de autobuses, hay tráfico y una parada urbana antes de salir de la ciudad, sube más pasaje y un chico de color con auriculares indica al viajero si puede apartar su chaqueta para sentarse, sacándolo de su embobamiento con el paisaje urbano y recuerdos de otras calles que eran las mismas calles y el viajero distinto. El chico se sienta y el viajero mira con recelo que el asiento de delante comienza a reclinar aunque se para antes de ser una molestia para las piernas del viajero. El autobús avanza y paulatinamente el paisaje urbano deja paso a zonas residenciales con zonas verdes, urbanizaciones y finalmente la rotonda con la salida a la autovía. El autobús coge velocidad de crucero y el reloj del viajero indica que se ha consumido la mitad de la media hora de trayecto sólo en salir de la ciudad que ya sólo es un recuerdo y el paisaje de la autovía se desliza por la ventanilla ante la mirada abstraída del viajero. En pocos minutos el autobús deja la autovía para entrar en la localidad, el paisaje se vuelve rural y el viajero observa los cambios a la entrada de la misma, hay nuevos edificios residenciales y la mayoría del paisaje es reconocible para el viajero que no puede evitar recuerdos de personas de antaño por esas mismas calles...
El viajero baja del autobús donde se baja un tropel de viajeros y sube otro tanto ya que el autobús sigue ruta parando en otras localidades. La mañana está plomiza y con llovizna y mira el viajero la estación comprobando que hay cafetería, falta casi una hora para la cita que el viajero piensa gastar recorriendo la localidad tras un cafelito que no sea agua de fregar, resulta evidente que la cafetería enfrente de la estación ha perdido clientela por la competencia y el espectáculo de la cocinera fustigando al personal; también comprueba que hay baño decente a primera vista y se encamina con decisión al...
Pero ése, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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