The Adversiter Chronicle

domingo, 15 de marzo de 2026

"Memorias de La Transición", por Antón Rendueles

Unas memorias de Antón Rendueles en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Desayuno dominical

Las mañanas de algunos domingos era el primero en despertar y me tocaba bajar a la pastelería del barrio, también me tocaba posteriormente preparar el café con leche y era una tarea que me irritaba un poco, esa irritación infantil de tener que realizar una tarea. La pastelería estaba al doblar la esquina calle abajo, tenía una leve inclinación, tras pasar el quiosco donde me detenía en el escaparate a ver de nuevo las portadas de los tebeos, las veía todos los días cuando pasaba de regreso del colegio, una especie de liturgia donde resultaba reconfortante ver a los personajes de las historietas en las portadas. El local de la pastelería era pequeño en la parte de atención al público con un mostrador y una puerta lateral que daba al obrador de donde emanaban fragancias pasteleras, podía distinguir con el olfato la crema pastelera, el merengue y el tenue olor a chocolate de los que me separaba una cortina. Pedía unos bollos suizos y mujís que me entregaban en un paquete que contenía la bandeja de cartón con los pasteles y volvía a casa donde ponía a calentar la leche en un cazo y servía el azúcar y una cucharada de descafeinado, colocaba todo en una bandeja y lo llevaba a la habitación para mi madre. Mi padre trabajaba a turnos y sólo una vez al mes descansaba un domingo y el resto dependiendo del turno. Cuando le tocaba turno de noche, procuraba no hacer ruido ya que se acostaba en mi habitación cuya ventana daba al patio y estaba libre de los ruidos de la calle pero estaba contigua a la cocina, a veces me asomaba a la puerta y le miraba dormir unos instantes. Por mi parte, me servía el café en la cocina y me comía un mují, delicioso con azúcar glaseado por encima del hojaldre rodeando dos islas de crema pastelera que mojaba en el café y con un tebeo delante releyendo alguna historieta. Cuando era verdadero domingo para mi padre, desayunaba conmigo en la cocina y se ponía en algún trajín, con la radio de fondo y distinto al silencio de los domingos al desayuno cuando estaba de turno, era extraño verle ir a trabajar un domingo por la tarde y era alegría cuando regresaba para comer del turno de mañana. No fue siempre la liturgia de la pastelería ni de continuo, pero era de esas rutinas que formaban parte de mi universo infantil, refunfuñando por pringar preparando el desayuno y, ahora recordando, también feliz.
Antón Rendueles

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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