Con la
colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter
Chronicle
CHAMPIÑONES ENTEROS DE
LATA
En
su momento ya tratamos sobre este alimento, clásico ya del laterío,
en su formato laminado quedando pendiente el formato del champiñón
entero de lata. Un formato que es ideal para acompañar de guarnición
con asados, alegre nota pintoresca en el típico plato de huevos y
patatas fritas, sustituto del menú del día por estar éste por las
nubes debido a la crisis y en general un básico de cualquier dieta
para perder lorzas si bien otra cosa es que guste más o menos y si
se le considera digno de formar parte de nuestro arsenal culinario...
-Es
una diferencia estética más que nada. Es verdad que hay paladares
poco amigos del champiñón y si tienen que elegir se decantan por
uno u otro. Lo que ofrece el champiñón entero de lata es una
panoplia de combinaciones que, amén de alegrar el acto de preparar
el plato, estimulan nuestra imaginación creativo-gastronómica. Me
gustaría poner un ejemplo de `psicogastronomía´ si me permite con un
sencillo ejemplo que cualquiera puede hacer: supongamos que tenemos
un ágape casero con seis comensales, hacemos la típica ensalada con
lechuga, cebolla y tomate si así gusta; añadimos cuatro champiñones
enteros de lata colocando uno en cada punto cardinal de la ensalada y
asistiremos al curioso hecho de que cuatro probarán la combinación
mientras que dos se quedan sin probar, de modo que preguntarán a qué
sabe o cómo están cuando es bien sabido que el champiñón de lata
en sus dos variedades de laminado u entero no saben absolutamente a
nada, pero la psique ya está predispuesta para aceptar la
combinación cuando si preguntamos a los seis comensales antes de
preparar la ensalada si se le añaden unos champiñones y con
rotundidad dirán que no, que mejor un queso de cabra, arándanos,
aguacate o cualquier otro complemento. Simplemente por cuestiones de
economía doméstica en la cesta de la compra, los champiñones de
lata ya sean laminados o enteros resultan una opción sí o sí para
las clases populares y clases medias con más de un miembro, con
perdón, a la mesa o la sopa boba.
-Sencillamente
aplicar la psicología a la hora de cocinar para que el comensal
venza sus ideas preconcebidas, aunque sean innatas. Por ejemplo, si
le damos a un niño de dos años un champiñón laminado u entero de
lata a secas, si lo prueba descubre que no sabe a nada y por estética
visual le despertará incluso rechazo, pero si pintamos dos puntitos
como ojos y una curva como sonrisa debajo de los mismos, el infante
aceptará el alimento con un grato recuerdo y no pondrá más pegas a
comer champiñones de lata el resto de su vida. Pasa un poco igual
con los adultos, hay quien consume setas y reniega de los
champiñones, descartado el morbo de que te toque venenosa, tal
superioridad de la seta sobre el champiñón es leyenda negra. Para
comensales adultos y ya con entendederas, una gota de salsa picante,
una puntita de mayonesa o alegre comparsa sobre la yema de un huevo
frito; aplicar nuestra inventiva personal a la estética de la
presentación y auténtica mano de santo. Además, este formato
entero permite ir por la calle comiéndolos en un cucurucho, oculto a
la vista del resto de transeúntes, ideal para agentes comerciales que
deben sacrificar presupuesto del menú del día debido a la crisis.
La lista es casi infinita como nuestra imaginación, ensartar un
champiñón entero de lata en una banderilla tras comer el pepino y
ocupar el champiñón su lugar cambia completamente la estética,
queda todo al albur de nuestra imaginación reitero.
-Es
idóneo para quitar lorzas en dietas serias, una lata de champiñones
enteros puede sustituir el chuletón, el cordero, los embutidos y
demás cosas ricas que engordan y no nos convienen en un momento dado
porque hay que perder kilos sí o sí. Una lata de 185 gramos de peso
neto y 105 gramos si es escurrido, presenta unos insignificantes y
por tanto saludables 17 kilocalorías, cero grasas, 1 gramo de
hidratos de carbono, los siempre benéficos 1,2 gramos de fibra
alimentaria, 1,5 gramos de proteínas y 0.60 gramos de sal. Como
puede apreciar es casi tan sano como el champiñón entero al
natural. En realidad hay ideas preconcebidas del laterío en general
cuando hay auténticas delicias, salvo que se quiera comparar siempre
lo natural con el laterío cuando son dos realidades gastronómicas
que se fusionan, pero en igualdad de clase y si se pudiera consumir
siempre el alimento natural pues sencillamente no haría falta el
laterío del cual renegamos y sin el cual nuestro trepidante estilo
de vida urbanita no sería posible.
-Pues
ya saben, ante lo que se viene encima, champiñones enteros de lata
en las lentejas en lugar de chorizo y aplicar la `psicogastronomía´ y
la `psicogastroimaginación´...
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org







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