The Adversiter Chronicle

martes, 31 de marzo de 2026

"Manual del Buen Comer", por el profesor T. A. Rambaina

Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina 
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

CHAMPIÑONES ENTEROS DE LATA

En su momento ya tratamos sobre este alimento, clásico ya del laterío, en su formato laminado quedando pendiente el formato del champiñón entero de lata. Un formato que es ideal para acompañar de guarnición con asados, alegre nota pintoresca en el típico plato de huevos y patatas fritas, sustituto del menú del día por estar éste por las nubes debido a la crisis y en general un básico de cualquier dieta para perder lorzas si bien otra cosa es que guste más o menos y si se le considera digno de formar parte de nuestro arsenal culinario...

-¿Qué diferencia fundamental hay entre un champiñón entero de lata y un chapiñón laminado de lata?

-Es una diferencia estética más que nada. Es verdad que hay paladares poco amigos del champiñón y si tienen que elegir se decantan por uno u otro. Lo que ofrece el champiñón entero de lata es una panoplia de combinaciones que, amén de alegrar el acto de preparar el plato, estimulan nuestra imaginación creativo-gastronómica. Me gustaría poner un ejemplo de `psicogastronomía´ si me permite con un sencillo ejemplo que cualquiera puede hacer: supongamos que tenemos un ágape casero con seis comensales, hacemos la típica ensalada con lechuga, cebolla y tomate si así gusta; añadimos cuatro champiñones enteros de lata colocando uno en cada punto cardinal de la ensalada y asistiremos al curioso hecho de que cuatro probarán la combinación mientras que dos se quedan sin probar, de modo que preguntarán a qué sabe o cómo están cuando es bien sabido que el champiñón de lata en sus dos variedades de laminado u entero no saben absolutamente a nada, pero la psique ya está predispuesta para aceptar la combinación cuando si preguntamos a los seis comensales antes de preparar la ensalada si se le añaden unos champiñones y con rotundidad dirán que no, que mejor un queso de cabra, arándanos, aguacate o cualquier otro complemento. Simplemente por cuestiones de economía doméstica en la cesta de la compra, los champiñones de lata ya sean laminados o enteros resultan una opción sí o sí para las clases populares y clases medias con más de un miembro, con perdón, a la mesa o la sopa boba.

-¿Puede profundizar más en eso de la `psicogastronomía´?

-Sencillamente aplicar la psicología a la hora de cocinar para que el comensal venza sus ideas preconcebidas, aunque sean innatas. Por ejemplo, si le damos a un niño de dos años un champiñón laminado u entero de lata a secas, si lo prueba descubre que no sabe a nada y por estética visual le despertará incluso rechazo, pero si pintamos dos puntitos como ojos y una curva como sonrisa debajo de los mismos, el infante aceptará el alimento con un grato recuerdo y no pondrá más pegas a comer champiñones de lata el resto de su vida. Pasa un poco igual con los adultos, hay quien consume setas y reniega de los champiñones, descartado el morbo de que te toque venenosa, tal superioridad de la seta sobre el champiñón es leyenda negra. Para comensales adultos y ya con entendederas, una gota de salsa picante, una puntita de mayonesa o alegre comparsa sobre la yema de un huevo frito; aplicar nuestra inventiva personal a la estética de la presentación y auténtica mano de santo. Además, este formato entero permite ir por la calle comiéndolos en un cucurucho, oculto a la vista del resto de transeúntes, ideal para agentes comerciales que deben sacrificar presupuesto del menú del día debido a la crisis. La lista es casi infinita como nuestra imaginación, ensartar un champiñón entero de lata en una banderilla tras comer el pepino y ocupar el champiñón su lugar cambia completamente la estética, queda todo al albur de nuestra imaginación reitero.

-Supongo que desde un punto de vista nutricional y de ingredientes no tienen pega ninguna...

-Es idóneo para quitar lorzas en dietas serias, una lata de champiñones enteros puede sustituir el chuletón, el cordero, los embutidos y demás cosas ricas que engordan y no nos convienen en un momento dado porque hay que perder kilos sí o sí. Una lata de 185 gramos de peso neto y 105 gramos si es escurrido, presenta unos insignificantes y por tanto saludables 17 kilocalorías, cero grasas, 1 gramo de hidratos de carbono, los siempre benéficos 1,2 gramos de fibra alimentaria, 1,5 gramos de proteínas y 0.60 gramos de sal. Como puede apreciar es casi tan sano como el champiñón entero al natural. En realidad hay ideas preconcebidas del laterío en general cuando hay auténticas delicias, salvo que se quiera comparar siempre lo natural con el laterío cuando son dos realidades gastronómicas que se fusionan, pero en igualdad de clase y si se pudiera consumir siempre el alimento natural pues sencillamente no haría falta el laterío del cual renegamos y sin el cual nuestro trepidante estilo de vida urbanita no sería posible.

-Pues ya saben, ante lo que se viene encima, champiñones enteros de lata en las lentejas en lugar de chorizo y aplicar la `psicogastronomía´ y la `psicogastroimaginación´...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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