The Adversiter Chronicle

martes, 25 de febrero de 2020

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: La historia secreta de los Thyssen
Autor: David R. L. Litchfield
-Con la colaboración de Caroline Schmitz-
Editorial: Ediciones Temas de Hoy, S. A.
Traducción: Redactores en Red
Edición: Primera edición, octubre de 2007

La propuesta de hoy es un libro de los que gustan en la sección con intrigas familiares, históricas y de clase social mediante la crónica de una dinastía que es famosa por la vinculación del apellido con el mundo de las artes y el universo de las colecciones privadas. También la oportunidad de asomarnos la masa consumista a una clase social en la cúspide de la pirámide donde los pifostios de herencias, fideicomisos, divorcios, parentelas y los intentos con sus trabajos de, en el caso de los Thyssen, borrar las huellas de la dinastía y sus negocios en la Alemania nazi. Por si fuera poco, asistimos a los estertores de la nobleza del Imperio Austro-Húngaro donde lograr llevar el apellido Bornemisza se lograba, tal como mandaban los cánones, a base de emparentar y dar aíre económico para saldar deudas y mantener el tren de vida anterior a la I Guerra Mundial. Ver como Heini y su familia pasaron las vicisitudes de la II Guerra Mundial, es de lo que te hace pensar que ser multimillonario y pertenecer a la jet-set es estar libre de convencionalismos, normas, dogmas y filosofía de vida que sufrimos y padecemos el resto de los mortales de la masa silenciosa, obediente y respetuosa con el Sistema amén de consumistas y el estilo de vida que ello conlleva...

David R. L. Litchfield, escritor, editor, periodista y documentalista, nació en Inglaterra, estudió en St. Clare y se formó en Estudios Orientales en la Universidad Benghazi, en Libia. Para escribir este libro, pasó catorce años realizando investigaciones en Alemania, Estados Unidos, los Países Bajos, Suiza, Mónaco, Bermudas y España.
Caroline Schmitz, diplomada en Ciencias con Licenciatura en Humanidades, es investigadora y traductora. Nació en Alemania, se educó en el Liceo Francoalemán de Friburgo y estudió Humanidades en Berlín y Londres. Ha trabajado para Richard Rogers Partnership (estudio de arquitectura británico), Wesideutsche Landesbank y la BBC.
Datos sacados de la contraportada y actualizados al año de edición pero en Internet podéis encontrar más datos de los autores. Y sin más, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

August Thyssen...
Tras cursar estudios en la escuela secundaria católica de Aachen, el joven August, de diecisiete años, ingresó en la primera escuela politécnica de Alemania en Karlsruhe, donde estudió dibujo técnico, ingeniería, química y mineralogía. En 1861 se mudó a Amberes par aprender comercio internacional y economía antes de regresar a trabajar en el banco de su padre. Esto le brindaría un conocimiento de la dinámica bancaria y de las finanzas corporativas que lo situaría en franca ventaja con respecto a muchos de sus contemporáneos. Por aquel entonces sólo había un sector en el que August debía desarrollar sus habilidades si pretendía dedicarse a cualquier empresa que requiriera un trabajo intenso; el relacionado con la capacidad de liderazgo y el control de mano de obra numerosa. Como el sector industrial estaba dando sus primeros pasos, la primera generación de empresarios industriales sólo podía recurrir al ejército prusiano en búsqueda de experiencia práctica en ese sector. Al darse cuenta del valor comercial y social que eso tendría, su padre pagó con gusto por el privilegio de que su diminuto hijo católico ocupara un puesto en el Vigésimo Octavo Regimiento Eifel del Ejército Imperial. Afortunadamente para August, era muy pequeño para el combate y tenía demasiada educación como para que lo utilizaran en alguna tarea de poca monta. Después de haber cumplido un año de servicio, ya había alcanzado el rango de teniente y el puesto de ayudante de campo del batallón (o administrador).”

Nazismo...
Mientras tanto, Fritz comenzaba a trabar amistad con gente afín a sus ideas. En octubre de 1923, su amigo Heinrich Class, el imperialista y antisemita presidente de la Liga Pangermánica, sugirió que fuera a Munich para entrevistarse con el mariscal de campo Erich von Ludendorf, héroe de la Primera Guerra Mundial y simpatizante nazi, a quien Fritz ya había conocido durante la guerra en la finca de su padre (August) en Landsberg. Fue Ludendorff quien le presentaría a Adolf Hitler, el cual le revelaría sus planes de derrocar la República de Weimar. Según Heini, Fritz consideraba que la `debilidad´ de la República era la responsable de llevar a Alemania a la anarquía. Es posible que también hablasen sobre otras personas a las que también consideraban responsables de la caída de Alemania, incluyendo a los comunistas, los liberales y los judíos, ya que, por aquel entonces, Hitler había expresado sus opiniones en varias reuniones públicas durante tres años y medio que habían transcurrido desde su primera aparición en la Hofbräuhaus en Munich. Aunque Fritz era demasiado esnob como para aceptar como futuro líder del país a un ex- cabo, estaba lo suficientemente impresionado por sus ideas como para darle a Ludendorff , que colaboraba en la financiación del partido, 100.000 marcos de oro, con lo que debió de haber sido consciente de que estaba financiando el derrocamiento del gobierno estatal de Baviera.”

Un joven Heini solicitando la nacionalidad suiza...
Pero la conducta de Heini también era un poco más antisocial de lo que él admitía y no causaba buena impresión a las autoridades suizas. Esto quedó claramente establecido en un informe enviado por el jefe de la policía de Friburgo a la Policía Federal en Berna el 9 de agosto de 1948, en respuesta a la solicitud de Heini para obtener la ciudadanía suiza: <<Dudamos del grado de asimilación del solicitante Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, quien residió en Friburgo desde mayo de 1940 hasta abril de 1946. Su comportamiento, especialmente en la calle, dio origen a quejas y a varias protestas, especialmente por parte del público>>. Esto incluía quejas relacionadas con su derroche de combustible al conducir su coche a alta velocidad por las calles, con cómo llevaba a las jóvenes de un lado a otro, se burlaba de los guardias y policías locales haciendo saludos nazis y hacía sonar a alto volumen su gramófono en el balcón, para molestar a los vecinos. El informe continuaba así: <<La conducta del joven Thyssen es soberanamente desagradable. Tiene la idea de que por poseer un pasaporte diplomático puede menospreciar las leyes básicas de cortesía hacia la gente del país que lo hospeda. Desde el punto de vista político, no tenemos ningún indicio de actividad por parte del joven Thyssen. Tampoco figura en los registros legales de aquí. Por favor, analice lo anterior y fórmese un juicio propio acerca de si la integración de este caballero entre nosotros traerá algún beneficio para nuestro país>>. Mientras Heini jugaba con la jóvenes y molestaba a los vecinos, Pusch era testigo de primera mano de la guerra. Sus desgarradoras cartas a Heini sobre los soldados heridos y muertos fueron lo más cercano que él estuvo jamás de la acción militar.”

El arte como inversión...
Hasta ese momento Heini no había demostrado mayor interés en el arte, al margen de su valor como parte de su herencia y de la apertura de la galería al público como medio para evitar el pago de impuestos, pero lenta y cuidadosamente Rudolf Heinemann comenzó a estimular su participación activa en ese mundo. A pesar del clima de austeridad de la posguerra, la inauguración de una muestra de arte holandés en la Real Academia de Arte de Londres en 1952 fue un elegante acontecimiento, lo que abrió los ojos a Heini sobre las ventajas sociales implicadas en las exposiciones de arte. Aún más socialmente seductora fue la inauguración de una prestigiosa muestra en el Museo Metropolitano de Nueva York, tres años más tarde, para la que Heini había prestado su Holbein, `Retrato de Enrique VIII de Inglaterra´, y otros tres de antiguos maestros. Al tiempo que compraba obras de sus hermanos, también había sido animado a invertir en compras esporádicas para agregar a su colección y en 1956 hizo la que le gustaba considerar su primera adquisición importante: `Retrato de un hombre´, de Francesco del Cossa. Si bien no causó un gran revuelo en el mercado internacional de arte, atrajo la suficiente atención y halagos como para incitar a Heini a que se considerara un `coleccionista de arte´, un rótulo que le parecía más socialmente aceptable que `empresario industrial´.”

Tita...
Antes de Lex Barker, Tita ya había conocido a Sinatra, Monroe, Newman y Hudson, cuando visitó Hollywood y protagonizó dos películas. Después de Lex, se casó con un productor de películas venezolano llamado Espartaco Santoni, de quien admite que era totalmente irresponsable pero `lo más divertido que conocí. Si no tenía dinero tomaba el tuyo, pero si lo tenía, te lo daba´. Finalmente, Santoni fue a prisión y se separaron. El matrimonio de Heini con Tita nunca fue algo que la familia de él siquiera considerase posible: `Con seguridad no tenían previsto que reemplazara permanentemente a Denise. Groh le había dicho a Georg: Oh la señora Barker la usamos hasta que se vaya Denise. ¡Se irá en cuanto termine el divorcio (de Heini con Denise)´.”
Groh debió de comenzar a dudar de la exactitud de su predicción en noviembre de 1983 cuando bautizaron a Borja, de tres años, en la catedral de Saint-Patrick en Nueva York. Sus padrinos fueron los amigos de Heini, el duque de Badajoz, Ann Getty y Alexander Papamarkou. Al año siguiente, Borja recibió el confuso apellido Bornemisza-Cervera y pronto resultó evidente que todos habían subestimado a la señora Barker´.”

Simples atisbos del contenido de un apasionante libro donde hay de todo, desde ricos que también lloran a pifostios de herencias, hijos naturales compitiendo con los legales y que sirve para cuando se tiene oportunidad de visitar y observar las pinturas de la colección Thyssen-Bornemisza y recordar las vicisitudes de su compra siempre es un acicate más para disfrutar del arte. Cuidado de regalar a la suegra que se empeñará en que le compremos las revistas del corazón para saber la actualidad e ideal para convalecencias, días de vacaciones o lectura reposada de mesita de noche, que fisgar las miserias de los millonarios como que reconforta al común de los consumistas, pero ojito con la suegra, ojito.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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