The Adversiter Chronicle

sábado, 25 de mayo de 2019

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje al juzgado

Casi le sobresalta al viajero el despertador, aunque esperaba su llamada a interrumpir el sueño. El viajero tiene una pequeña, pero jodienda, alteración en el sueño que hace que cuando pone el despertador a horas madrugadoras le resulta difícil conciliar el sueño. El viajero lo ha intentado todo a lo largo de los años: radio, música, leer, tele, incluso a intentado contar ovejitas, pero cuando llega el momento de conciliar el sueño, se queda más despierto que si hubiera tomado un litro de café. Tiene el viajero el consuelo de que al final se duerme a altas horas, muchas en la esfera del reloj, pocas para yacer con la almohada...
El viajero se prepara el café mientras otea la ciudad por la ventana, un día nuboso que parece que quiere llover y disimula que ansía el sol. El viaje de hoy es a los juzgados por un motivo de trámites entre familiares, nada grave ni pendenciero, uno de esos asuntos que requieren dar vueltas buscando legajos, sacar fotocopias y gastar en trámites. Uno de esos casos en que todas las partes están de acuerdo pero hace falta refrendarlo en el juzgado por la autoridad judicial competente. Pero el viajero piensa que por algún extraño arcano, los temas de juzgado siempre le dan contratiempos, cierto que sin llegar a ser dolores de cabeza, pero incordian la rutina vital. Al viajero no le fascinan ni los hospitales y sus múltiples dependencias como usuario, ni los despachos de abogados y menos la sucursal del banco. Pero el viajero está tranquilo porque no tiene orden de busca y captura, que él sepa, porque estas cosas sabes cómo entras pero nunca cómo sales. La última experiencia de ese tipo del viajero es que entró sano a la consulta de su médico de cabecera y salió jodido, una bomba de relojería andante fueron las palabras del galeno...
Al viajero le recogen en coche, una atleta del salto olímpico por la ventana; es un viaje rápido y llegan pronto por lo que el viajero se deleita viajando por el juzgado. Hay togados y togadas, un escáner de seguridad y un amplio vestíbulo más grande que el apartamento del viajero, que piensa en cuántos casos habrá flotando en el pasillo, cuantas tragedias, dramas o simplemente rencillas...
Van llegando familiares del viajero, que proviene de una familia bien avenida, de recuerdos de la infancia, de décadas sin verse ni hablarse, encontradizos en velatorios, de esos familiares que por alguna razón saludan como desconocidos, como si fuéramos culpables los hijos...
Ha sido un viaje corto, breve, de trámite y tomando un café tras salir del juzgado, el viajero percibe que siente alivio, que no le gustan los juzgados, pero el sorbo del café y la charla antes de la despedida ya hacen soñar al viajero en un plácido viaje a la siesta aunque aún no sea mediodía...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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