The Adversiter Chronicle

sábado, 20 de abril de 2019

"Ni a pata ni alpargata y menos a La Alcarria", suplemento viajero cutre


Suplemento viajero cutre de The Adversiter Chronicle

Viaje a la compra

Despierta el viajero atento a la luz que se filtra por la persiana, es el viajero de rutinas y gusta de ir este determinado día a la compra semanal...
Huele a café recién hecho y se toma en albornoz el viajero su negro desayuno, contento porque no llueve aunque esté algo fresco para la época. Se acompaña el viajero de su fiel escudero, el carrito de la compra, y sale a la parada de bus municipal, esperando que no esté colapsado de pasajeros y pueda acomodar el carrito en el hueco entre asientos que deja la rueda delantera. Han sido cálculos de acierto-error dar con la mejor combinación horaria para ir sentado y el carrito acomodado. Si el hueco está ocupado por alguna maleta o un bolso, es un engorro de escudero entre piernas y pies, siendo la repanocha que suban dos carritos de bebé o el inválido de la silla motorizada que maniobra sin respeto a tibias y peronés que tengan la desgracia de estar en el sitio reservado a carritos y carromatos. Pero el viajero atina desde hace varias compras y realiza el viaje sentado, observando la ciudad a través de la ventanilla. A veces, se cruza con otro autobús y el viajero se encuentra de pronto observando y siendo observado por otro viajero...
El viajero ha dejado amarrado a su escudero cual montura de caballero y empuja el carro de la compra. Hay poca gente, la mayoría comprando el pan, bollería y algo de fruta, compras rápidas del día o del momento. Hay dos típicos jubilados mirando la sección del bazar, calibrando taladros y brocas, mientras enfrente una cliente mira bragas. El viajero mira plátanos, hermosos los caros y chuchurríos los baratos, así que prefiere mandarinas, salieron buenas la semana pasada y prueba suerte de nuevo. Pasa de largo por la sección de panes y bollería, industrialmente apetecibles pero saludables para las lorzas que el viajero no debe permitirse...
El viajero afronta la fase más difícil de la compra, que no es otra que pillar los yogures favoritos del viajero. En teoría deben venir seis de sus dos sabores preferidos e indispensables en su nevera, pero el muy ladino personal del establecimiento se ve que pone de los que nadie debe llevar. Pero el viajero sabe que en las cajas intermedias y de abajo, sí están los que busca y entra a saco, tratando de no llamar la atención...
Gusta el viajero de observar los distintos productos, aunque tiene claro lo que quiere comprar, pasada la época de darse caprichos confitados, azucarados y chocolateados, pero le gusta ver los estantes, ese salmón de oferta, esas gambitas cocidas de dudoso saludable aspecto y la carne embalsamada en las bandejas y tantas y tantas cosas ricas...
El viajero duda si llevar papel higiénico, piensa que le llegue pero si lo lleva no le llega la capacidad del carrito, pero prefiere prevenir con exceso de rollos que tener que recurrir a sustitutos de tacto áspero y proceso doloroso...
Está el viajero en la parada, con su fiel y repleto escudero, esperando poder coger el asiento del final donde puede ir sentado y con el carrito al lado y con fácil salida al llegar a la parada. Asdoma el bus y el viajero...
Pero ése, ya es otro viaje.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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