The Adversiter Chronicle

jueves, 31 de mayo de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Recuerdos de un soldado
Autor: General Guderian
Editorial: Inédita Editores S. L.
Traducción: Luis Pumarola Alaiz
Edición: Julio 2007

La propuesta de hoy son las memorias de uno de los protagonistas de la II Guerra Mundial en el teatro europeo además de teórico de la doctrina de los tanques como fuerza ofensiva e independiente del resto de las armas que daría lugar a la creación de las unidades acorazadas que tuvo la demostración con la llamada guerra relámpago donde unidades acorazadas con apoyo de la aviación desbarataron las defensas y planes aliados en 1940, doctrinas plenamente vigentes hoy en día.

Memorias publicadas por primera vez en 1952 y por tanto con recuerdos frescos de la guerra pero donde el autor se centra en los aspectos militares constituyendo una delicia de libro para amantes de tácticas y estrategias que se apoyan con croquis de las operaciones que se detallan. Memorias de un oficial de la vieja escuela prusiana donde palabras como lealtad, juramento y patriotismo formaban parte del credo de la oficialidad que tras la derrota en 1918 asistió a las asfixiantes condiciones del Tratado de Versalles y encontraron en el nacionalismo hitleriano una recuperación del honor perdido y recuperar la fortaleza militar de Alemania. Hay que comprender la mentalidad prusiana y la época para entender el enfoque del general donde el holocausto sólo ocupa un par de frases dentro de un párrafo y que a ojos de hoy sea difícilmente entendible que se antepusiera el juramento de lealtad a intentar desbancar del poder un Hitler que presentaba síntomas de deterioro físico y mental además de ser un nefasto líder militar con sus delirantes órdenes operativas que padecieron las tropas desperdiciando las mismas y con irreales supuestos de producción de armas que llevaron al hundimiento final, hundimiento que la oficialidad y generalato cercano a Hitler veían venir pero donde no hicieron nada en base al juramento de lealtad al Führer…

Heinz Guderian nació en 1888 en Schwangau, cerca de Füssen. Hijo de un oficial, salió de la Escuela de Cadetes en 1907 y entró en la Academia Militar de Berlín. Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como oficial de transmisiones y de estado mayor. En 1922 fue trasladado al cuerpo de transportes y se especializó en el estudio de los camiones blindados y luego de los carros de combate, convirtiéndose en un gran técnico y teórico en la materia. Desde 1929 preconizó la creación de un arma blindada independiente que utilizase los carros de combate en masa. En 1935 obtuvo de Hitler la autorización para crear tres divisiones de tanques (Panzerdivisionen). De sus experiencias y teorías saldrían dos libros en los que desarrolla sus teorías sobre la cooperación entre los carros y las demás armas. En 1938 fue nombrado inspector de las tropas rápidas, lo que le sirvió para imbuir de sus teorías al alto mando alemán. Estuvo al mando del XIX Cuerpo Panzer durante la invasión de Polonia en 1939 y luego del 2º Grupo Panzer en Francia, Yugoslavia y Rusia (1940-1941). Fue apartado del mando por el OKW tras el fracaso ante Moscú en diciembre de 1941. En 1943, Hitler lo volvió a llamar y le nombró inspector de las fuerzas acorazadas, y en julio de 1944 pasó a ocupar el cargo de jefe del Estado Mayor del Ejército, mando que ocupó hasta marzo de 1945. Prisionero de los aliados, fue liberado muy pronto, retirándose a Baviera donde se dedicaría a la redacción de sus memorias Recuerdos de un soldado. Falleció en 1954.

Datos sacados de la contraportada y sin más rollo, unas breves reseñas que os inciten a su lectura:

Memorias...
El destino ha hecho que mi generación participara en dos guerras mundiales que han terminado con la derrota de mi patria. Es ésta una suerte dura; y nosotros, soldados veteranos, sentimos, en lo más profundo, el dolor y las tristezas de nuestro pueblo. Durante largos años, los combatientes de las últimas guerras se han mantenido callados con gran esfuerzo. O permanecían prisioneros o tenían otros motivos para adoptar una actitud reservada. Entre nuestros recientes enemigos, los victoriosos, se han publicado numerosos libros sobre la Segunda Guerra Mundial. En parte, son recuerdos personales, en parte valiosas obras de Historia. Al apaciguarse ahora las más violentas sacudidas del hundimiento parece llegado el momento de mostrar también el lado alemán, lo que está grabado a fuego profundamente en la memoria de los supervivientes. Nuestros archivos auténticamente fieles a la Historia serán, en consecuencia, muy difíciles de encontrar. Por lo tanto, me parece importante poder ofrecer las memorias basadas en recuerdos personales de los combatientes de aquel tiempo, aunque sólo hayan participado parcialmente en los acontecimientos y prevalezca, en ellos también, la forma subjetiva.”

Una nueva concepción de arma...
Estaba claro para nosotros en 1929 que en el porvenir debía ser posible organizar el empleo de carros de combate como arma de la decisión operativa. La forma de organización podía ser solamente la División acorazada y más tarde el Cuerpo de Carros de combate. Ahora podían llevarse las cosas al extremo de hacer patente, a las demás armas y al Jefe del Alto Mando del Ejército, que nuestro camino era correcto. Esto era difícil, porque ninguno de los jefes de automóviles, una tropa de reserva, confiaba en sus fuerzas para producir fructíferos resultados en el aspecto táctico y aún menos en la nueva concepción estratégica. Las viejas armas, sobre todo la Infantería y la Caballería, manteníanse como las armas principales. La Infantería seguía llamándose la `Reina del campo de batalla´. Puesto que en el ejército de cien mil hombres estaban prohibidos los carros de combate, ninguno de nosotros había oído elogiar este medio de ataque y nuestros simulados carros de hojalata causaban tan poca impresión en los guerreros veteranos de la Primera Guerra Mundial que se nos compadecía y no se nos tomaba en serio. Se hallaban muy inclinados a considerarlos como arma auxiliar de la Infantería; pero no se sentían predispuestos a reconocerla como arma principal.”

Guerra relámpago sobre Francia...
El ataque de mis carros de combate debía comenzar el día 10 de junio a las 6 h. 30'. Estuve allí puntualmente y puse en movimiento al batallón de la 1ª Brigada de tiradores que hasta entonces había permanecido a retaguardia. En la línea avanzada de infantería me sorprendió ser reconocido y hechas las oportunas averiguaciones resultó que me encontraba entre el Regimiento 55, originario de Wurzburg, cuyos oficiales y suboficiales me conocían del tiempo que fui jefe de la 2ª División acorazada, en aquella hermosa ciudad, hoy, por desgracia, completamente destruida. El saludo fue cordial. El ataque de la infantería y de los carros comenzó al mismo tiempo y con igual confianza. Sin solución de continuidad consiguió llegar por Avançon y Tagnon a Neuflize en el Retourne. Los carros apenas encontraron resistencia en campo abierto, puesto que la nueva táctica francesa se limitaba a concentrar la defensa en las localidades y trozos de bosque, mientras que el campo libre era abandonado por respeto a los carros. Por esta razón, nuestra infantería encontraba obstinada resistencia en la lucha por las casas y barricadas, mientras que el ataque de los carros -sólo molestado por fuegos de revés de escaso rendimiento de la artillería pesada francesa que aún se mantenía en el frente de Rethel- continuó sin detenciones hasta el Retourne y atravesó por Neuflize el pantanoso y peligroso riachuelo. La 1ª División acorazada continuó de aquí en adelante su ataque a ambos lados del Retourne con la 1ª Brigada acorazada al sur del riachuelo y los tiradores, bajo el mando de Balck al norte del mismo.”

Duro adversario para los Panzer en el frente ruso...
Muy poco satisfactorio era el informe sobre los resultados y especialmente sobre la nueva táctica de los carros de combate rusos. Contra el T-34, nuestras armas defensivas de aquel tiempo sólo producían efecto en circunstancias verdaderamente especiales. Con el cañón corto de 7,5 cm., de nuestro P. IV había que batir al T-34 por detrás, para producirle daños en el motor a través de la parrilla. Hacerle recibir un impacto en su cañón, era una obra de arte. Los rusos nos atacaban de frente con tiradores y situaban los carros contra nuestro flanco, y en masa. Habían aprendido algo. La dificultad de la lucha ejercía progresivos efectos sobre nuestros oficiales y soldados. El general barón von Geyr insistió nuevamente sobre la urgente necesidad de vestuario de invierno de todas clases. Sobre todo faltaban botas de montar, camisas y calcetines. Estaba de acuerdo con la gravedad de este informe. Me decidí a visitar inmediatamente la 4ª División acorazada para recibir una impresión de cerca. En el campo de batalla del día 6 y 7 de octubre describía el jefe de la División a un grupo de varios oficiales, el curso de la lucha. Los carros caídos a ambos lados aún no habían sido retirados. Los deterioros de los rusos eran sensiblemente menores que los nuestros.”

Atentado fallido contra Hitler...
Hitler, a consecuencia del atentado, tenía contraído el brazo derecho, los dos tímpanos destruidos y en el oído derecho herida la trompa de Eustaquio. Se recuperó muy rápidamente de las lesiones externas. Su enfermedad crónica, que por los progresivos temblores de la mano y la pierna izquierda se hacía visible exteriormente para todos, no estaba relacionada con el atentado. De mayor gravedad que las repercusiones corporales se hacían notar en él las espirituales. En cuanto a su carácter, su desconfianza, profundamente arraigada contra los hombres en general y en especial contra el Estado Mayor y los generales, se cambió en odio cada vez más profundo. Consecuencia de su enfermedad, que conducía insensiblemente a una desvalorización del concepto moral, pasó cada vez más de la aspereza a la crueldad, de la inclinación a engañar con falsas apariencias, a la falta de veracidad. A menudo decía mentiras sin darse cuenta, y presuponía que los hombres le engañaban. Ya no creía en nadie. El trato con él, antes bastante difícil, se convirtió progresivamente en un tormento creciente de mes en mes. Perdía a menudo el dominio de sí mismo y dejábase llevar cada vez más de sus impulsos. En su limitado séquito apenas encontraba un contrapeso desde que el cortés y complaciente Schmundt fue substituido por el tosco Burgdorf.”

La campaña aliada de bombardeos aéreos surte efecto...
La guerra aérea de los aliados había causado catastróficos efectos en Alemania en los meses transcurridos. La industria de armamento había padecido muchísimo. Especialmente perturbadora fue la pérdida de la Hydrierwerk, de cuyo trabajo dependían principalmente nuestros suministros de carburantes. El 13 de enero de 1945 había sido bombardeada dicha fábrica, situada en Pölitz, cerca de Stettin. A este bombardeo siguieron los de las fábricas de aceites de Magdeburg, Derben, Ehmen y Braunschweig, la Leunawerke y las fábricas de carburantes de Mannheim; el 15 de enero, el de las fábricas de benzol de Bochum y Recklinghausen. Además, el 14 de enero fue destruida también la refinería de petróleo de Heide, en Dinamarca. Según los partes alemanes, los aliados habían perdido 57 aviones, pero los alemanes habían perdido 236. El bombardeo de nuestras fábricas de combustibles limitaba los aprovisionamientos alemanes a los procedentes de Zistersdorf, en Austria, y del lago Balatón, en Hungría. Estos hechos aclaran en cierto modo la de otra manera incomprensible decisión de Hitler de transportar hacia Hungría las fuerzas que quedaban libres en el frente occidental para recibir de las refinerías húngaras el resto de la producción en aceite bruto tan importante para los carros de combate y la aviación.”

Libro para amantes de hazañas bélicas, de amigos de señalar en mapas grandes batallas y para público en general que quiera comprender lo que significó la nueva arma de los tanques tras su aparición en la I Guerra Mundial. Libro de un general que se ciñe a lo bélico sin entrar en lo político pero que se comprende toda vez que fue escrito menos de diez años después del hundimiento como homenaje a las tropas que combatieron y murieron respetando hasta el final un juramento de lealtad a quien no se lo merecía y finalmente luchando por la patria cuando el hundimiento ya se perfilaba en el horizonte...
 
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