The Adversiter Chronicle

miércoles, 23 de agosto de 2017

"El sermón de la pradera", por el padre I. N. Mundicia


Una sección del padre I. N. Mundicia en exclusiva para The Adversiter Chronicle

¡¡ Lo siguiente serán cadenas de hamburgueserías con el cuerpo de Cristo!!

De nuevo, queridos feligreses el ateísmo, y la herejía que campan a sus anchas por todo el territorio nacional han dado una nueva bofetada en el rostro, no ya de todos nosotros rebaño de Cristo, sino en el rostro del propio Jesucristo y nada menos que en la noble, católica y cristiana villa de Bilbao de la muy noble tierra vascongada donde han osado instalar una carnicería donde el género a la venta es ni más menos que Jesús troceado cual res de matadero para consumo humano...
¡A estos niveles heréticos, blasfemos y satánicos hemos llegado con la anuencia de las autoridades civiles y políticas! ¡ A estos, queridos feligreses, a estos!

Sabéis que de vez en cuando os ilustro con la vida y hechos de Jesús, que era hijo putativo de carpintero y ÉL a su vez carpintero hasta que se lanzó a predicar para ser crucificado. Jesús pudo, tras dedicarse a predicar y dejar el oficio, lucrativo en la época por cierto, podría haber sufragado los gastos de su predicamento fundando una franquicia de su cuerpo para consumo y celebración de eucaristías. Además la carne de Cristo es indudable que sería apetitosa y el negocio lucrativo con pingües ganancias en un mundo dominado por Roma cuyos ciudadanos tenían un gusto exquisito y un paladar sibarita y cosmopolita gracias a las viandas procedentes de todos los confines del imperio. Es más, de haber Jesús comercializado su cuerpo ahora sería sin duda una multinacional de la gastronomía y sus apóstoles ejemplo en las facultades de Empresariales como modelo de gestionar posteriormente el negocio. Seguro que os preguntaréis de dónde saldría la carne, pues recordar que Dios es Todopoderoso y ya de aquella la clonación no tenía secretos para Él, así que el suministro no sería problema, pero no es ése el asunto a tratar...

¡Quiénes somos nosotros, pobres pecadores, quiénes somos para comerciar con la carne de Cristo y su sangre!
¡Acaso el consumismo que nos invade y corrompe almas ha llegado a un punto donde se comercia cualquier producto aunque sea el mismísimo Dios!
¡Dónde están las autoridades que permiten tal sacrilegio en forma de tenderete cárnico!
¡Dónde está el pago de royaltys por la franquicia a la Iglesia, la más antigüa del mundo a la hora de comerciar con carne de Cristo!


Dejar de mofaros de la Iglesia y vosotros, pedazo de rebaño egoísta y consumista, dejar de consumir blasfemias y montajes heréticos que se financian con vuestros impuestos y os lo venden como cultura e incluso arte. Sólo Francisco puede aprobar productos cárnicos con el nombre comercial, etiquetado y categoría así como el logotipo de Carnicerías Vaticanas y las autoridades deben perseguir judicial y fiscalmente a quienes traten de apropiarse de los mismos. Oremos queridos feligreses para que San Ignacio, que tuvo una visión de Cristo anunciando que le echaría una mano para sus asuntos en Roma, y a San Valentín de Berriochoa, que predicó el evangelio en Tonkin terminando decapitado por los apóstatas, para que protejan a la muy noble villa de Bilbao de carniceros y charcuteros del alma que sólo encuentran en la herejía la salida a sus depravadas ideas del arte y la cultura perjudicando además los intereses financieros de la Iglesia y del Estado suplantando el derecho de comercialización de la carne de Nuestro Señor.
AMEN

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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