The Adversiter Chronicle

lunes, 21 de agosto de 2017

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Felipe VI nos ha representado a todos

Hay naciones, generalmente de nuevo cuño en términos de tiempo histórico, que tienen un símbolo que representa a su ciudadanía y pertenencia a un ente etnográfico común. Otras naciones, cuyas raíces son añejas en tiempo histórico, y ricas en variedad cultural, que sin renunciar a su etnografía particular no se entiende la etnografía común si falta alguna de las primeras y éste es el caso de España. Por lo general, y con tragedia por el medio en la era moderna, los extremismos han sido causa endémica de que ser patriota en España y la variedad etnográfica que forma el todo ha estado siempre prostituida y contaminada pagando la masa silenciosa, la ciudadanía española, sus consecuencias en forma de guerras civiles desde la Guerra de Independencia y gobiernos dictatoriales hasta 1975.

Hay tres mitos grabados a fuego en la memoria colectiva de España: la II República, Franco y el complejo de atraso respecto a las naciones vecinas y ahora hermanas en la Unión Europea. En 1975 se produjo una comunión de buscar soluciones políticas comunes y asentar definitivamente la democracia en España donde tras cuatro décadas de clandestinidad y represión política los vicios que llevaron al fracaso de la II República y que provocaron que su legalidad no fuera defendida adecuadamente en el campo de batalla mientras el frente interno se derrumbaba en luchas entre comunistas y anarquistas, porque no olvidemos que fueron aquellos quienes se suponen los máximos adversarios del fascismo, y así se proclaman aún hoy en día en Cataluña y en el resto de España, quienes impidieron a la II República aguantar militarmente hasta septiembre de 1939 donde entre el matadero de la II Guerra    Mundial la República y sus representantes políticos hubieran formado parte del bando aliado y salir legitimada en la victoria sobre el fascismo de derechas, porque la CUP se olvida de que hay fascismo de izquierdas y que su escoba sólo es una actualización de Stalin, Mao, Hitler y Franco donde el culto al líder es sustituido por un culto a la demagogia y modernas técnicas de mercadotecnia jugando con símbolos y traumas colectivos.

La II República fue derrotada y anulada su legalidad por el fascismo de derechas por culpa de anarquistas y comunistas títeres de Stalin, el maestro del fascismo de izquierdas cuya enseñanzas aún se aplican al control político de masas en distintos países y aún encuentra candidatos a llevarlo a cabo previa victoria en las urnas democráticas.

Un profesional de la milicia sabe que cuando presta su juramento a la legalidad vigente y a su comandante en jefe, que la traición a este juramento sólo tiene dos salidas: el paredón de fusilamiento y acaparar el poder para no ser acusado y acusar hasta su extermino y anulación al contrario. Franco era un militar profesional que sabía que sólo tenía esas dos opciones tras participar en el golpe de estado que se sublevó en 1936 y vendió su alma al diablo cuando aceptó que pertrechos y tropas nazis y fascistas italianas le ayudaran a su victoria sobre la legalidad que juró defender. Por intereses ajenos a la ciudadanía española las potencias aliadas consintieron que tras 1945 siguiera su culto al líder bajo el trato de inversiones y reconstrucción a cambio de vender la soberanía nacional cuya máxima expresión fueron las bases y almacenamiento de armas atómicas de EEUU. Sus méritos económicos hubieran sucedido igual con una II República entre aliados y con el asentamiento de la democracia gracias al plan Marshall...

Pero fueron los aliados quienes decidieron mantener al dictador porque la Guerra Fría daba a luz entre los escombros de Berlín en mayo de 1945 y es Franco quien ha pasado a la historia por crear una clase media, permitir un capitalismo con grandes beneficios y el mito de que construyó un país...
Mas es fácil para un dictador construir un país cuando previamente lo ha destruido a todos los niveles.

Las raíces del supuesto atraso de España respecto al resto de Europa hunde sus raíces en el atraso que supuso volver al absolutismo tras la Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas, la falta de dinamismo de la burguesía ante la vuelta al absolutismo y sobre todo el trauma que supuso la pérdida de los últimos territorios de ultramar en 1898 y el examen de conciencia colectivo con la intelectualidad a la cabeza para encontrar de repente que España había perdido el tren de la historia. Los males de la II República y la genética de la dictadura de Franco son hijos de su tiempo, una época histórica fascinante donde se derrumbaron imperios y surgieron nuevas repúblicas que además eran sumisas de las corrientes políticas que polarizaron el siglo XX vencedoras de la II Guerra Mundial: capitalismo y socialismo. La primera capitaneada por EEUU y bajo cuyo amparo florecieron las dictaduras de extrema derecha y la segunda por una URSS que no permitía el más mínimo atisbo de disidencia; mientras las dos superpotencias hacían guerra de salón, fueron sus aliados quienes llevaron el peso de la Guerra Fría a pie de trinchera hasta 1989...

Franco, y por intereses geoestratégicos de la Guerra Fría, dominó la España política y social con mano de hierro y a su muerte en 1975 la incertidumbre dominaba el ánimo de la ciudadanía. Tuvieron su representante en D. Juan Carlos I Rey, que tuvo la inteligencia de ver que se le utilizaba y de ver que la ciudadanía tenía ansia de paz. Ahora casi olvidado, Juan Carlos I forjó un reinado de concordia, prosperidad y estabilidad política pese al terrorismo de ETA. Su hijo, nacido ya en España y preparado desde que fue Príncipe de Asturias para ser Rey de España ha empezado a ganarse su reinado con un acto cargado de connotaciones que tan sólo tres minutos después de terminado el luto oficial de tres días ya tenía polémica de gallinero en las televisiones y sus sesudos y sesudas contertulios y analistas.

El único pero que de verdad se le puede achacar a Juan Carlos I al final de su reinado es no haber potenciado e impulsado la integración de miles de ciudadanos de las repúblicas hermanas del hemisferio americano que vinieron a España a trabajar y que España, en su ciudadanía, no supo, no quiso hacer que arraigaran y se volvieran a sus países tras la crisis con la idea de que más que madre patria España era un país de nuevos ricos a costa de contratar mano de obra ilegal y sin derechos laborales reconocidos en su totalidad.
Juan Carlos I fue Rey de todos los españoles pero no vio que debía serlo también de los hijos de la madre patria aunque sus pasaportes no fueran españoles...

Uno de los retos del reinado de Felipe VI ha de ser ineludiblemente solucionar la falta de arraigo de la comunidad islámica en España. Pero también la comunidad islámica española y europea debe decidirse a impulsar ellos como ciudadanía que no encuentren escondrijo, amparo, respeto y obediencia una rama de su religión que es incompatible con los valores democráticos. Deben de ver que las fuerzas de seguridad europeas y sus países miembros protegerán sus intereses en forma de familiares en el país de origen expuestos a represalias, aprovecharse del respeto que inspira la figura del imán para que sean sus hijos adoctrinados y sobre todo sentirse parte de la nación donde han arraigado. Tampoco sirve mirar para otro lado y que los países de origen sean sistemas tiránicos con control teocrático sobre su población. Un inmigrante que retorna asqueado de Europa no es una semilla de democracia y quien no regresa asqueado no encuentra en su país de origen la oportunidad de promover cambios.
Esa es la realidad.

La CUP y parte de sus aliados capitalistas no quieren aceptar la realidad aunque la posible ausencia de la CUP en la manifestación haga pupa al secesionismo y su ilegal convocatoria del primero de octubre. No hubo un sólo lugar del Estado donde alguien se alegrara de lo ocurrido, seguramente sí la extrema derecha y la extrema izquierda que siguen la máxima de pescar en río revuelto y aprovecharse del caos. El asesinato terrorista de ciudadanos de todos los países ha demostrado que las personas, los ciudadanos y ciudadanas, que ejercen labores de policía, servicios médicos y de emergencias son profesionales y que pese a las interferencias políticas estas de momento no afectan a su profesionalidad. La presencia de Felipe VI en Barcelona junto a las autoridades civiles y policiales así como en la misa por las víctimas era reconfortante para millones de ciudadanos que no vieron connotaciones políticas, que las hay.

Hubo detalles que son legales y legítimos como emplear el catalán en la rueda de prensa del mando policial autonómico y el consejero de interior catalán. Lo digo porque la sala estaba repleta de corresponsales extranjeros e hispanohablantes y es significativo que tras ceder la palabra alguien se le acercara por detrás para indicarle que había un problema de traducción. Era una situación de emergencia que merecía por la expectación internacional usar el español sin menoscabo del catalán o sentimientos nacionalistas. Otro detalle y que debería haber sido corregido por el señor Raül Romeva que apareció en los primeros momentos tras el atentado en la CNN bajo el rótulo de ministro catalán de asuntos exteriores, título que no ostenta salvo para consumo de secesionistas y confusión de independentistas y que no existe...
Son sólo detalles que pueden molestar a quienes sienten el dolor del atentado y dar leña que alimente el cretinismo de parte de la clase política y de la extrema derecha...

España ha sido una en el dolor y la tragedia una vez más con el Rey Felipe VI representándola sin distinciones. Sí me gustaría terminar diciendo una verdad a la CUP parafraseando a un español ilustre injustamente olvidado porque ningún extremismo quiso que se le recordara en justicia tras finalizar la Guerra Civil, me refiero a Miguel de Unamuno que viendo como comunistas y anarquistas viciaban la II República sintió atractivo por el golpe militar hasta que vio como el fascismo italiano y sobre todo el nazismo alemán acabarían dando el poder a Franco y convertirían a España en un solar de aromas cuarteleros y de sacristía: venceréis pero no convenceréis...
Así de simple y así de complicado.


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/

 


                                                   










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