The Adversiter Chronicle

lunes, 7 de septiembre de 2015

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Himmler – el líder de las SS y la Gestapo
Autor: Peter Padfield
Editorial: La Esfera de los Libros, S. L.
Traducción: Ana Mendoza
Edición: Primera edición marzo de 2003


Europa vive una crisis humanitaria de refugiados como no se veía desde el fin de la II Guerra Mundial y es un buen momento para recordar que el conflicto tuvo una honda dimensión racial que a veces, sin ser olvidada, no se recuerda totalmente en su magnitud dentro del contexto histórico que suele reducirse a la cifra de exterminados solapando la inmersión en la superioridad racial que sufrió la ciudadanía alemana por parte de Hitler y su aparato donde destaca un hombre: Himmler

Leal entre leales, un tipo corriente y anodino en circunstancias normales que vivimos actualmente y que encuentra salida a sus traumas y tribulaciones en servir al líder y crear todo el aparato represivo y exterminador del régimen nazi, en el frente interior primero y luego exportando el sistema a los territorios conquistados por las armas...


Atormentado por sus valores religiosos, por lo poco alemán de exterminar en masa y la obsesión por encontrar los ancestros de la raza aria, crea de la nada una nueva Orden de caballería: las SS; escolta de Hítler, tropas de vanguardia en el frente ruso y leales fanáticos tras el desembarco de los aliados. A la vez, crea la Gestapo con su delfín Heydrich. Tras la purga y eliminación de los líderes de la SA, las SS irán poco a poco quitando poder al ejército y los militares de mentalidad prusiana, alzará un emporio industrial en base al exterminio de los judíos de Europa y finalmente soñará que las SS colaborarán con los aliados occidentales para mantener el orden interno de Alemania y combatir el comunismo tras ocupar el lugar de un defenestrado Adolf Hitler para terminar en la cruda realidad de ser acusado de crímenes contra la humanidad esquivando a sus captores con una cápsula de cianuro.


Tal vez lo más escalofriante de la figura de Himmler y sus subordinados es que eran gente corriente, personas que en circunstancias normales serían profesores de escuela o funcionarios de bajo nivel que encontraron en la borrachera del racismo y el odio al judío no sólo la oportunidad de satisfacer sus anhelos que simularan su mediocridad sino la justificación plena hasta anular la empatía y la consideración de iguales de la raza humana donde quienes no entraran dentro de las categorías útiles para el Estado nacionalsocialista sencillamente debían ser eliminados de la faz de la tierra, extirpados de la sociedad y de la ciudadanía...


Peter Paldfield (Bombay 1932) es un conocido biógrafo e historiador especializado en temas navales tras su paso por la Marina inglesa. Después de dedicarse al periodismo náutico ha centrado sus investigaciones en la historia de la artillería naval. Su interés por la historia de Alemania tuvo su origen en una obra que escribió sobre la rivalidad naval anglo-germánica antes de la Primera Guerra Mundial. Desde entonces ha escrito tres importantes biografías de dirigentes del Tercer Reich.

Datos sacados como siempre de la contra portada y actualizados a fecha de la edición, 2003 en este caso; y sin más unas breves pinceladas que os inciten a su lectura...


Orígenes...
Por la rama paterna, Himmler descendía de una familia de campesinos y artesanos de Ansbach, al norte de Baviera. El abuelo de Heinrich, Konrad, hijo ilegítimo de un tal
Johann Hettinger y de Johanna Himmler, que le crió, dio el salto inicial del campesinado a los estratos más bajos de la clase media. Konrad abandonó el hogar familiar a los dieciocho años para hacerse soldado. A los treinta y cinco se alistó en la Policía de Munich, siendo trasladado diez años después a la Policía de Baviera y, finalmente, a los cincuenta y tres años, habiendo sido ascendido a sargento, consiguió un puesto en la administración del distrito de Lindau, en los Alpes bávaros. Allí se casó con Ágata Kiene, veintinueve años más joven, hija del relojero de la vecina ciudad de Bregenz y tres años después nació su único hijo, Gebhard, el padre de Heinrich. Konrad Himmler murió cuando Gebhard contaba siete años. “

Juventud...
Por lo demás, Heinrich era un idealista romántico educado en una visión romántica de la virtud y de la historia de Alemania, como todos los jóvenes británicos, estadounidenses o franceses de su edad, a los que se había enseñado una versión absurda del pasado de su país. Un ejemplo simple pero importante de la distorsión alemana era que se pasaban por alto los factores económicos de la guerra. A dos de los héroes de la historia de Alemania inmediatamente anterior, Federico el Grande y Bismark, les habían robado la cartera: En el primer caso, fue el oro inglés el que respaldó las guerras de Prusia, y en el segundo, fue un financiero judío el que preparó el camino para los triunfos de la unificación alemana. La desaparición de este judío, llamado Bleichröder, de la historia y las biografías alemanas hasta hace muy poco es una indicación muy clara de hasta qué punto los historiadores reflejan y perpetúan los prejuicios de su época y de su sociedad. De esta manera, Heinrich Himmler, educado en una imagen nebulosa y wagneriana del pasado, más inmerso en ella acaso por los recuerdos de su padre, deseaba regresar a las raíces del pasado que, evidentemente, veía en la vida sencilla, cercana al suelo, en el este.”



Heydrich...
Heydrich tampoco era tan parecido al estricto ideal nórdico. Tenía las caderas demasiado anchas. El posterior ayudante de Himmler le describía como `de tipo femenino y poco germánico´. También tenía estrabismo, que le daba un cierto aire de mongol y que hacía que Himmler le acusara de descender de las hordas de Genghis Khan. Era un comentario apropiado. Incluso sus fotografías comunican la sensación de crueldad: la cara, larga y asimétrica, con labios delgados y ligeramente inclinados y los ojos glaciales de color gris azulado sugieren a un ser infinitamente calculador y diabólico. Uno de sus últimos colegas, Werner Best, le describe como `la personalidad más demoníaca de la dirección del Nacional Socialismo´. Himmler no pudo elegir mejor. Es discutible hasta qué punto fue importante su participación, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que si Heydrich no hubiera demostrado ser ideal y, además, lo mismo que Jürgen Stroop, un gemelo ideológico suyo, le habría dejado de lado enseguida, al igual que a todos los que había nombrado anteriormente.”


Rivalidad de las SS y el Ejército...
El documento ilustra cómo eran las técnicas de negociación de Himmler. Estaba en el umbral de una formación armada de las SS entrenada como unidad militar. Esto era más que suficiente. Ya nos deparará el futuro las oportunidades para abrir más la puerta. Por el momento, está dispuesto a aceptar las limitaciones de las SS cuidadosamente especificadas, por lo que se refiere a número de hombres y de independencia, con las que Von Blomberg intenta preservar la situación del Ejército como único organismo armado de la nación. Está previsto que las tropas armadas de las SS asuman la responsabilidad del Ejército y se encarguen del orden en el interior del país y dejen a la Wehrmacht libre para encargarse de los enemigos externos. Es interesante comentar que está contemplada la idea de aumentar el número de miembros de la Policía Política con hombres de las SS para mantener el orden detrás de las líneas en territorio ocupado en época de guerra, la expansión hacia el este que Von Reichenau había esbozado al capitán de grupo Winterbothan ese mes de febrero: `4) En caso de guerra... Se podrá llamar hasta a 25.000 hombres para reforzar a la Policía Política...¨. “



Qué hacer con los enfermos mentales...
Estos programas no surgieron de repente con el estallido de la guerra. Se llevaban discutiendo durante años en un círculo reducido y hacía meses que estaban preparados con todo detalle. Hitler había dado órdenes verbales para que se pusieran en marcha,
como muy tarde, en julio de 1939. A finales de mes, Boulher invitó a Berlín a entre quince y veinte directores de instituciones mentales y a otros expertos y les inició en los planes. Boulher les había dicho que si se eliminaba a una parte de los enfermos mentales, quedaría espacio libre en los hospitales, así como personal médico suficiente, como para curar a los heridos de la futura guerra. No se obligaría a nadie a participar. Sin embargo, todos los presentes estuvieron de acuerdo en que lo harían. Según un testimonio de después de la guerra, sólo les hablaron de la `eutanasia´ para los enfermos mentales. En este caso, es difícil entender por qué los cuestionarios contenían cuestiones sobre raza.”


Ensayando el extermino industrial de los judíos...
La escena que Himmler presenció después de abrir las puertas de la cámara de gas de Auschwitz debió de ser muy parecida a la que describió Gerstein. A los hombres de las SS trasladados del programa T4 y a los ucranianos, estonios, letones y otros auxiliares extranjeros de las SS los habían instruido sobre los procedimientos habituales en un campo especial, situado en Trawniki, creado el otoño anterior y se habían utilizado prisioneros judíos para las prácticas. Parece que lo que vio le causó poca impresión a Himmler, según Höss, ya que simplemente contempló todo el proceso hasta la evacuación del Búnker número 2 y `no puso ninguna objeción pero tampoco dijo nada´. Y esa noche estuvo de un humor excelente. Sea cual sea la interpretación que se dé a esto, no cabe ninguna duda sobre el efecto que la experiencia tuvo en sobre Gerstein. Se quedó tan destrozado por lo que vio en Belzec y Treblinka que se reunió con el secretario de la Embajada Sueca, el barón von Otter, la misma noche en que el tren regresó de Varsovia a Berlín, le contó todos los detalles con lágrimas en los ojos y le rogó que se lo transmitiera a su gobierno y a los aliados. También intentó informar al Vaticano a través del Nuncio en Berlín.”



Consecuencias de atentar contra Hitler...
Parece ser que Himmler habló con Hitler y le comunicó que deseaba que los juicios recibieran la máxima publicidad por parte del cine y de la radio y también le convenció de que había que entregar a los conspiradores al Volksgerichtshof, o Tribunal Popular, para que los procesos se realizaran de forma semejante pero ante un público estrictamente seleccionado para conseguir la credibilidad política. Como a los militares solamente los podían juzgar los de su misma casta, esto implicaba que antes, se debía reunir un Tribunal de Honor para expulsar a los conspiradores del Ejército. Esto es un indicativo de las profundidades en que había caído la moral y, de hecho, el honor del cuerpo de oficiales. No hubo ninguna dificultad en reunir a un grupo de generales bajo el mando del mariscal de campo Von Rundstecht, que estaban deseosos de expulsar a los oficiales nombrados simplemente contando con las pruebas de la Gestapo y sin escuchar su defensa.”


Tratando de huir...
"Tuvieron que abandonar los coches y continuar a pie, mezclados con los refugiados y los soldados que se dirigían a sus casas y dormir al aire libre, en estaciones de ferrocarril o en los heniles de las granjas. Himmler se había afeitado el bigote, se había colocado un parche negro sobre el ojo derecho y llevaba un uniforme de sargento de la Geheime Feldpolizei. Sus dos ayudantes iban disfrazados de soldados rasos de la misma organización, una jerarquía que posiblemente indicaba su necesidad de ser superior. Al final, fue la causa de su perdición porque la Geheime Feldpolizei era una de las organizaciones que estaba en la lista negra de los Aliados que detenían automáticamente a todos los que llevaban su uniforme de sargento para arriba. Otra cosa que Himmler también desconocía era que los daneses habían comunicado a los servicios secretos británicos que se dirigía al sur, hacia Baviera, y que estos estaban ojo avizor.”


Libro necesario para recordarnos que todos somos asesinos en potencia y preguntarnos cómo fue posible que surgiera una figura como Himmler donde hay que tener en cuenta todos los factores y que tal vez sea cierto aquello de que para que triunfe el mal sólo hace falta que las buenas personas no hagan nada... Pero si votar a Hitler le pareció a una inmensa mayoría de alemanes lo correcto en su momento resulta difícil entender que por evitar el comunismo se permitiera el nazismo. La virtud de Himmler fue realizar las ideas de su superior, que calaran en sus subordinados y en mantener un férreo control sobre la masa ciudadana.


Ideal para curiosos de lo inimaginable y esencial para comprender que el racismo y la religión, como nos sucede ahora, son fuente de largos conflictos que cambian millones de vidas y pueden lograr alterar el curso de la historia para bien o para el mal...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/



 
                                            




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