The Adversiter Chronicle

lunes, 28 de abril de 2014

"Butaca de patíbulo", suplemento cinematográfico cutre


Suplemento cinematográfico cutre de The Adversiter Chronicle

3:10 to Yuma (2007)

¡Atentos desheredados de la butaca de patio y entresuelo! ¡Albricias huérfanos de cine de estreno y pufo en el video club del barrio! ¡Una película digna de visionarse! ¡Y de vaqueros!
El caso es que si estáis tan colgados y empufados que no catamos taquilla de cine desde el nefasto 2008 como el equipo de visionado de The Adversiter Chronicle, estamos de enhorabuena: una buena película moderna de vaqueros digna de tal categoría.

Alguno nos dirá que coño, la peli ya es veterana ya que data de 2007 y en España nos creíamos aún los reyes del mambo consumista a crédito y gustábamos aún del cine de estreno... Así que seguramente nos tacharan de carcas...
El primer acierto de la película es un director competente, coherente y honesto con lo que tiene entre manos que no es otra cosa que una película de acción, subvariante de escolta de prófugo con sus coleguis al acecho para rescatarle, pero ambientada en la época posterior a la Guerra Civil estadounidense y la posterior expansión del ferrocarril. Los actores están sencillamente bien, ignoramos si ganaron algún premio, hace tiempo que evitamos el kiosko por diferencias de criterio e indiferencia de crédito y por tanto las revistas de cine llegan con retraso y a veces restos de boquerones, calamares, sardinillas, bonito y otros manjares del asalariado por cuenta ajena, empleado en subcontrata y hasta funcionario cañí sin olvidarnos de tele operadoras...

Russell Crowe... ¿Recuerdan aquella pequeña delicia de un pleno Denzel Washington en la prehistoria de la revolución digital donde un desconocido actor australiano interpretaba el despiadado programa de computadora, ein?

Está soberbio lejos de esa soberbia de repetir el personaje de Máximo: honesto, dirigente de semejantes y sin variar su interpretación. Pero aquí hace lo mismo, pero lo mismito, y sin embargo actúa. La guinda es el sombrero que lleva, genial el que tuvo la ocurrencia, que lejos de esos sombreros exageradamente vaqueros que llevan los malos, él lleva un sombreo que instintivamente hace que tus neuronas de memoria profunda rescaten la imagen
de Billy El Niño que siempre vemos en algún momento de la infancia y la adolescencia. Por una vez no se le ve con el pecho-lobo romano de Gladiator y es lo que demuestra por qué el Crowe es una estrella de Hollywood y nos enamora: los detalles se adaptan a su personaje aunque siempre haga la misma interpretación mas advertimos que durante diez minutos, disminuyendo progresivamente, nos cuesta y rechina verle haciendo el canelo con un sombrero de gilipollas para al final caer rendidos a su interpretación, encandilados con su personaje y haciéndole cada vez más rico. Pero se merece el sueldo porque nos deleita y atrapa la cámara como sólo un actor y una estrella como él sabe hacer.
Luego está Christian Bale con esa relación que mantenemos con él de amor-odio sin saber por qué hasta que caes en la cuenta que su papel de niño que se hace grandote en aquella del campo de prisioneros japonés, la reponen tan a menudo que empacha y acabas deseando que el oficial japonés le ejecute de una puta vez por ladilla rompecojones a bastonazos de bambú a partir de que la ves por tercera vez aunque la visiones cada cinco lustros...

Pero es otra estrella que está soberbio, contenido en uno de sus personajes atormentados interiormente por causas externas. Domina las muecas faciales, aunque cuando sonríe es nuestro Bale y no el toca huevos que merecía que el oficial japones le...

Además es un rostro al que los postizos y aditivos tipo barba, bigote, cicatrices, le encajan bien.

Y un tipo que nos encanta. Le habíamos visto de malo psicopático en aquella del Bruce Willis en que una banda de delincuentes juveniles eran acorralados secuestrando sin saberlo a la prole de un contable de la mafia. Esta interpretación, del mismo papel a nivel de estudio psiquiátrico y tratamiento intensivo de contención y Haloperidol dol dol, que la que hizo en la película del Bruce Willis hace que confirmemos heredero de un trono sin dueño, el de villano, desde Scorpio o Tiburón. Es un actor por descubrir para los productores que esperamos no lo encasillen en este tipo de papeles y le seguiremos todo lo cerca que nos permita el presupuesto.

Y por último el primero en surcar para toda la Eternidad en la memoria del aficionado al cine y donde eternamente querríamos advertirle que van a cazarle a lomos de su burra unos paletos en furgoneta: el por alguna extraña razón siempre en nuestras oraciones de Peter Fonda.

El segundo acierto es adaptar una película de acción a un escenario como es el lejano oeste sin caer en tópicos, que está repleta, pero escenificado con esa magia del séptimo arte de trasladarnos porque nuestra mente acepta ese escenario: forajidos pendencieros, empresarios explotadores, granjeros destripaterrones, indios al acecho, diligencias, oficina del sheriff... Lo tiene todo, lo mismo de siempre, pero es el siempre que reconforta al calor de la hoguera en una noche oscura y entorno hostil...

No cae por fortuna en esa versión acaramelada tipo Jóvenes jinetes, Silverado y mierdas semejantes pero tampoco comete el error de repetir Sin perdón. Han cogido el dinamismo del lenguaje moderno visual pero, salvo la camarera del salón, aunque tal vez porque pocas veces hay camareras en la barra en las pelis del vaqueros, no chirría como chirriaba y edulcoraba hasta límites insoportables de ñoñez y patrioterismo en que caían las dos citadas anteriormente sin ir más lejos.

Y esa magia de Hollywood, esa propagación de espectáculo global del orbe conocido que no se disfrutaba desde los espectáculos de circo de los romanos pero que a la vez ilustra a la población estadounidense para concienciar de que las Guerras Bushianas no devolvieron tarados a la vida civil y que los francotiradores son buenos patriotas, sufridos ciudadanos soldados y que cuando hay que confiar en ellos se pueden confiar y sus familiares orgullosos de su sacrificio...

En resumen un excelente producto de entretenimiento cinematográfico con un regreso a rodar sin escenarios trucados y las trucas no se aprecian
durante el metraje, que es el trabajo de una buena truca, y que es una ingeniosa variante de películas tantas veces vista pero con actores interpretando, buen pulso del director y una buena historia...
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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