The Adversiter Chronicle

domingo, 13 de enero de 2013

"Lomo con tapas", suplemento literario cutre

Suplemento literario cutre de The Adversiter Chronicle

 Libro: Mahoma – La vida de un profeta
Autor: Roger Garatini
Editorial: El Ateneo
Traducción: Cristina Peña
Año de la edición: 2003

 
Nos acercamos hoy en Lomo con tapas a la biografía de uno de esos tipos a los que es difícil aproximarse: Mahoma.


Personaje tan polémico como el mismísimo Jesucristo, Buda, Confucio y cualquier otro personaje de la historia de la humanidad que creó una religión, una fe y un sentido a la vida que trasciende más allá de la muerte.

Siglos de andar a hostias y matando en nombre de Dios y Alá, han provocado que el ciudadano europeo ignore casi completamente cómo surge el Islam y la vida de su profeta provocando la ignorancia respecto a nuestra frontera sur y sus habitantes. Ahora que la ciudadanía islámica ha comenzado un movimiento de reclamación de apertura a todos los niveles del Islam se hace necesario conocer al menos someramente algo de su cultura islámica…


Y es que éste andar a hostias y matanzas entre judíos, cristianos y musulmanes si se analiza un poco la historia y el génesis de ambas se aprecia que en realidad lo que hay es una mezcolanza de inteligencia monoteísta perseguida por politeístas primero y monoteístas después, secta humanista que alcanza el poder amparada en el todopoderoso y la supremacía tecnológica e intereses mercantiles buscando su propia definición como grupo humano.

Todo esto sería intrascendente si no fuera porque cada vez que enarbolamos la bandera religiosa para ondearla con la política produce auténticas matanzas, exterminios y odios perennes.

 

Un marco geográfico hostil pero vital para el comercio, de aquella, entre los nuevos reinos europeos y Bizancio a la vez que correa de transmisión entre culturas desde el Lejano Oriente hasta Portugal, lo cual no deja de hacernos pensar que lo que aparentemente es una zona, Oriente Medio, árida y despreciable para un asentamiento humano es en realidad una zona que siempre está unida a la prosperidad europea: ayer era el comercio de mercancías entre oriente y occidente, hoy es la despensa petrolífera…

Pero no debemos engañarnos, el Islam es para el ciudadano occidental un oscuro recoveco al que pocas veces nos asomamos, una escritura completamente distinta y un idioma que nos suena a marciano a la hora de vocalizarlo. Por otra parte, siglos de verles como asesinos de cristianos y unas referencias culturales de oscura cultura como patronos rebanadores de cabezas y tradiciones festivas, en toda Europa, unido todo ello a un atraso intelectual que abona una dependencia del clero islamista y una dependencia tecnológica de occidente abre más la brecha entre unos y otros. Afortunadamente esa brecha ya es inexistente en internet y se abre un horizonte a un despertar de sentirse ciudadanos y no siervos por parte de la juventud musulmana.

La tragedia de ese país fronterizo en sí que es Afganistán hizo que occidente combatiera a la URSS en ese frente de la Guerra Fría dotando de tecnología militar a una pequeña porción de insurgentes contra el invasor soviético. Ese ejército de élite, al terminar la Guerra Fría, volvieron a sus costumbres tribales sólo que dotados de armas, una fe fanática en la ortodoxia islamista y decidida a combatir a occidente: si tenían Stinger era porque Alá así lo dispuso. Para este grupo de soldados de primera línea, occidente seguía siendo un nido de infieles imperialistas de Cristo…

Pero Roger Caratini lo que nos muestra es una biografía que a diferencia de la de Jesús de Nazaret, está documentada tanto por sus coetáneos como por aquellos que tuvieron contacto con su persona. Le unimos una soberbia tradición que ha eliminado distorsiones, aunque las hay como en toda religión a la hora de recopilar datos transmitidos por vía oral, y por tanto resulta posible ver las implicaciones que rodean no ya la figura de Mahoma como el mundo en que vivía. Si los cristianos tuvieran datos tan registrados de Jesús y sus apostolados es posible que muchas barrabasadas que se justifican en su nombre no tuvieran cabida.

Mahoma se nos muestra como un hombre de su tiempo y en sus marcos de referencia. El autor logra llevarnos a la evolución primero y transición después de un tipo que posiblemente tenía algún tipo de brote psicótico, no es insulto al Islam pero es normal en este tipo de profetas, y apostaría la nómina de mi vecino a que Jesús, Abraham y demás fundadores de religiones eran carne de agudos, que supo llevar su idea captando las implicaciones políticas, sociales y geo estratégicas de la nueva religión que unió como etnia trascendental lo que eran grupos tribales nómadas y asentamientos mercantiles con cultos politeístas en península arábiga…

 Roger Caratini, filósofo de las ciencias y enciclopedista, es el autor de numerosos ensayos científicos, filosóficos e históricos…

Y no puedo poner más del autor porque la solapa es parca en dar datos, salvo que es conferencista en la Mezquita de París, pero no seáis cobardes y echéis a correr que no es un libro de apología y no entrareis en pecado que os obligue a confesar y purgar haber leído a un musulmán, también tienen intelectuales como los cristianos…

 

Antes del Islam…

“Los antiguos autores árabes llamaron Yahiliyya al estado en el cual se encontraba Arabia y a los individuos –sedentarios o nómadas- que lo habitaban antes de la predicación del Islam por parte de Mahoma, es decir, antes del año 610 de la era cristiana. El adjetivo `djahil´ posee un sentido discutido entre los orientalistas: para unos significaría `bárbaro´, por oposición a `civilizado´; en el Corán, donde aparece nueve veces, se emplea en el sentido de `ignorante (de Dios) ´…

La inmensa península arábiga, equivalente seis veces a la extensión de Francia, parece `colgar´ en los mapas entre África y Asia, separada respectivamente de esos dos continentes por el mar Rojo y el golfo pérsico. Se hunde, hacia el sur, en el océano índico; está aislada de las estepas y de los desiertos de Siria por el Gran Nafud, un gran espacio arenoso en el cual es posible subsistir… Siempre que se posea el saber ancestral de los nómadas. Arabia es, por lo tanto, una especie de isla, rodeada de agua por tres de sus costados y de arena por el norte. Los antiguos geógrafos árabes no se equivocaron: la llamaron djazirat al-arab, la isla de los árabes´.

Durante largos siglos, esta península permaneció desconocida para sus vecinos del norte –babilonios, cananeos, arameos y hebreos, fenicios- y la Biblia no hace alusión a ella más que en el `Libro de los jueces´ (6-3), a propósito de combates que, hacia el año 1100 A. C., emprendieron bandas israelitas, que todavía no habían constituido un estado, contra los sedentarios y los nómadas de Palestina. Entre estos últimos, la Biblia cita a los `hombres del país de Madián´, es decir –al parecer-, las bandas beduinas llegadas del noroeste de Arabia, que hostigaban a los hebreos en tiempos del juez Gedeón.”

Mahoma adolescente…
“La madre del Profeta tenía familia en Medina (tíos y tías por el lado de su madre). Cuando Mahoma cumplió cinco años, pidió permiso a  Abd al-Muttalib, que se encargaba de mantener al niño, para ir a Medina, pues quería presentarlo a sus tíos abuelos y visitar la tumba de Abd Alá. Abd al-Muttalib consintió y fue el primer viaje del Profeta, que se quedó en Medina (a la que se llamaba entonces Yathrib) durante un año.

Al regresar de esa ciudad Amina cayó enferma, en un lugar llamado al-Abwa, entre Medina y La Meca. Allí murió y fue enterrada en el lugar, su hijo fue llevado por sus compañeros de viaje; tenía entonces seis años.

Esta vez era definitivamente huérfano: no tenía más que a su abuelo. Ibn Ishaq, en la Sira, explica que instalaron un lecho para Abd al-Muttalib a la sombra de la Kaaba; sin duda sus otros hijos e hijas dormían, así como Mahoma, en la casa vecina. Cuando Abd al-Muttalib estaba en la cama, sus hijos lo rodeaban, sentados en el suelo, por respeto al padre, hasta que se levantaba, pero el pequeño Mahoma saltaba sobre el lecho y jugaba con su abuelo, que le acariciaba la espalda.

Abd al-Muttalib envejecía. Cundo sintió próximo su fin, llamó a sus seis hijas y pidió a cada que compusiera una elegía a fin de oír lo que dirían después de su muerte…

…La guerra del fidjar terminó en 590 (¿o 589?), en Shawal, décimo mes del calendario lunisolar de los árabes; Mahoma tenía entonces alrededor de quince años. Al mes siguiente, varios clanes coraichitas hicieron un pacto de que ya hemos hablado, el `Juramento de los Virtuosos´ (hif al-fudul); los representantes de esos clanes –entre los cuales se contaban los Banu Hashim, el clan al que pertenecía Mahoma- juraron solemnemente, después de haber lavado la Piedra negra de la Kaaba y haber bebido el agua de enjuague, ser todos `como los dedos de una sola mano, para el oprimido contra el opresor´. Abu Talib, jefe de los hachemita, prestó sin duda el juramento y, como eso ocurría en la plaza pública, es muy probable que Mahoma haya asistido… … ¿Cuáles eran las preocupaciones del joven entre los quince y los veinte años? Por cierto no se hallaba ocioso, pues la vida en La Meca era muy agitada. Cuando llegó a la edad adulta, hacia los veinte años, entró al servicio de una rica y noble viuda, Jadiya, hija de Juwaylid, del clan coraichita de los Assad (ese clan se había adherido, como los hachemitas, a la Confederación de los Virtuosos). Una nueva vida se abría ante él.”

Las primeras conversiones…
“En la Sira, la prescripción de la plegaria es transmitida sólo a Mahoma por el ángel Gabriel, y el Profeta la enseña a continuación a su esposa. Se dice que ella implicaba, al comienzo, dos prosternaciones, pero que ese número fue de inmediato llevado a cuatro y que se le impartió al Profeta orar cinco veces por día (a la mañana, a mediodía, a la tarde, al crepúsculo y después del comienzo de la noche). La plegaria ritual (salat), que no está descrita en ningún sura del Corán (a pesar de ser una de las primeras exigencias del islam), era entonces la única práctica de la nueva religión; comprende un conjunto de movimientos (prosternaciones) y de recitaciones que fueron fijadas ne varietur bastante precozmente, pero en la época de la predicación pública (después de 613). Los pocos detalles ofrecidos por la Sira son, en consecuencia, a menudo anacrónicos (sobre todo en lo relativo al número de veces en que debe cumplirse la salat).

Sea como fuere, la plegaria fue enseñada a Mahoma antes o en el momento de la conversión de Jaliya; los dos esposos oraron juntos no sólo ese día, sino todos los demás. Iba, para eso, a la Kaaba y sus movimientos debían de intrigar a más de uno. “

Muerte de Jadiya…
“Entretanto, ese año de 619, los dos sostenes más sólidos del profeta en La Meca, tanto en el plano económico como en el plano político, desaparecerían: su mujer, Jadiya, y su tío y padre adoptivo, Abu Talib.

Parece que Jadiya murió primero, alrededor de los sesenta y cuatro años. Fue por cierto una gran pérdida para el Profeta: veía desaparecer a la vez su sostén moral y su sostén financiero. Jadiya era quien lo había consolado y confirmado en su creencia ante las primeras revelaciones, desde 610. Su situación financiera había puesto al profeta y a su primo Alí al abrigo de la necesidad y, durante el periodo de boicot de los hachemitas, un sobrino de Jadiya fue quien forzó el bloqueo y dio víveres a la familia del Profeta. Por otra parte, le dejaba cinco hijas que criar (el varón que había tenido Mahoma había muerto de pequeño). La más interesante de ellas, Fátima, cuya fecha de nacimiento ignoramos (alrededor del año 600), tuvo una crisis de desesperación a la muerte de su madre; el profeta la consoló diciéndole que el ángel Gabriel le había hecho saber que iría a vivir al Paraíso, en un pabellón de perlas edificado por Dios especialmente para ella, lejos de todo estrépito y de toda preocupación. Es posible que en ese momento (en 619) Fátima fuera pedida en matrimonio por Abu Bakr y por Umar, pero Mahoma se la negó a los dos: la reservaba sin duda para su primo Alí.”

Expansión de una nueva religión…
“El profeta se había hecho de  numerosos enemigos, de los cuales los más poderosos eran los coraichitas de La Meca y los judíos de la tribu de los B. al-Nadir, impacientes por recuperar las tierras de las que habían sido echados. Estos últimos desarrollaban una intensa actividad diplomática desde su expulsión del oasis de Medina en julio/agosto de 625, es decir, un año más o menos antes de los acontecimientos que contaremos. Los más destacados de ellos ya son conocidos para nosotros: Huyayy, Kinana, Sallam (conocido también con el nombre de Abu Rafi); ellos recorrían todas las regiones de Arabia, visitaban a todas las tribus de cierta importancia y, en particular, a las de la confederación de los Banu Ghatafan (que eran las más numerosas). Cuando hubieron tratado con ellas, se volvieron hacia La Meca y dijeron a los coraichitas: `Únanse a nosotros: atacándolos todos juntos, los derrotaremos”. Los habitantes de La Meca consintieron y así fue como, en el quinto año de la Hégira (a fines del año 626), se constituyó una coalición dirigida por La Meca…”

Una historia apasionante de un trocito de historia pero que a ojos paganos, que diría Mahoma, suena a otras historias conocidas de religiones establecidas en el orbe consumista donde un tipo es tenido por profeta ya que el dios de turno, que suele ser el mismo pero con cambios en las reglas dadas anteriormente a otros profetas, le habla directamente; comienza predicando entre sus amiguetes y familiares y se dan circunstancias transversales que permiten la expansión de la religión y el consiguiente poder político a medida que gerifaltes se vuelven devotos…

Libro recomendable para mentes curiosas, personas de bien que quieren comprender a los moros y a la suegra para que piense que somos conversos infieles y a lo mejor le da un ictis que nos hace heredar y solventar pufos varios con el banco.

El Islam, un universo cercano a nuestras fronteras y que tiene la misma capacidad mortífera que el cristianismo o el sionismo mal entendido, tal vez porque el dios de ambas es el mismo y por querer marcar diferencias de culto y visión religiosa siempre están a morir y matar, algunos hasta de matarse, como tres hermanos que son.

Y es que como dijo alguien: las religiones son demasiado humanas para ser divinas, ein?

 
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