The Adversiter Chronicle

martes, 22 de enero de 2013

"Del derecho pero al revés", por P.Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso en exclusiva para The Adversiter Chronicle

 Una oportunidad para regenerar el sistema

Ahora que el Partido Popular se ve salpicado de la mierda de la corrupción, el señor Rajoy tiene una oportunidad de abanderar un proceso regenerativo en la clase política del sistema. Es el momento de plantearse el sistema de elección de representantes de la ciudadanía e incluso a nivel de partidos.

Está claro que todas las formaciones políticas están salpicadas de corrupción pero
 no por ello ha de tacharse a los militantes de las formaciones políticas de chorizos de la misma forma que esos chorizos no representan a la ciudadanía que les votó en unas listas electorales.
Pero el PP parecía enarbolar una bandera de honestidad donde los ataques a sus antagonistas del PSOE terminaban inexorablemente en dedo acusador de chiringuitos y prebendas. La única diferencia entre chorizos socialistas y chorizos populares radica en que los últimos tienen mayor nivel de vida que los primeros y tienen más fácil evadir capitales, pero el afán que les mueve es el mismo: acaparar riqueza y de paso algo de poder entre bambalinas.


Pero todo parece indicar que, como siempre,  las cosas seguirán sin cambios con listas cerradas y poca, por no decir ninguna, democracia interna
La democracia interna en los partidos y un cambio en el sistema de elección de representantes es la única manera de empezar a terminar con la dinámica de choricear caudales públicos, dinámica heredada del pasado dictatorial donde sólo cambian los nombres y las siglas.
Nadie parece darse cuenta del potencial peligro que tales prácticas representan para la democracia y la ciudadanía.

 Sintonizar esta semana los canales de TDT afines a la derecha y financiados católicamente donde se da la noticia pero a continuación se sacan las mierdas socialistas, da la impresión para espectadores no fanáticos de que se justifica la corruptela de unos con la corruptela de los otros.

Flaco favor hace el cuarto poder y quienes lo integran que lejos de rebelarse contra los grupos empresariales se dedican a repetir consignas con un aire de caos al acecho donde las hordas rojas acabarán con el santo orden establecido. Tan culpables son esos grupos editoriales como los chorizos logrando una información interesada y lejos de la realidad a pie de calle.

Si los periodistas, todos, no se unen para defender los valores democráticos y se juntan para dejar de añorar un trasnochado paternalismo franquista, que nunca existió por cierto más allá de dejar que el libre mercado prosperase y con ello la prosperidad de un país atrasado en relación a su entorno geo político, estamos condenados a sufrir los saqueos de chorizos de todos los colores del espectro democrático.

 
El señor Rajoy y el señor Rubalcaba deberían ser las locomotoras que hicieran que todos los partidos se dejaran de demagogias, estás sí que trasnochadas, para rehabilitar a los ojos de los ciudadanos tanto el sistema democrático como a quienes la representan.

Que el señor Rajoy niegue la mayor y a continuación pida auditorías externas e internas sólo refleja la sensación que ya percibe la calle de que por alguna misteriosa razón por cada chorizo que se atrapa se esconden varios más.

Esa lucha antagónica basada en ideologías están ya demasiado lejanas tanto para las nuevas generaciones nacidas y crecidas en democracia como para quienes vivieron la Transición, unidos todos a la fuerza de una crisis económica donde los verdaderos culpables de la misma, la banca, se están librando de rositas y camufladas entre las neblinas turbadoras de separatismos y chorizos mientras la ciudadanía asiste estupefacta, que para nada impasible, a un bochornoso espectáculo hijo de la era del pelotazo y el ladrillo.

 
España tiene por delante varios envites que afrontar: la rendición y entrega de armas de ETA, frenar unos nacionalismos que se aprovechan de la democracia para pedir la misma en forma de secesión, la inevitable confrontación con el fundamentalismo islámico combatiente debido a que somos frontera así como involucrarse en la guerra contra el mismo en escenarios lejanos pero cercanos a la vez y colmar las ansias ciudadanas de una verdadera representación política de las mismas, pasan todas ellas por dejarnos ya de gilipolleces y empezar a arrimar el hombro.

 

Pero el panorama es desalentador, ningún mandamás político parece encarar con decisión la necesaria reforma del sistema al pairo de la crisis económica olvidando que son las crisis económicas las que a lo largo de la historia han hecho posible evolucionar políticamente a las sociedades.

Quienes piensen que un cambio a un sistema republicano acabará con la corrupción, son tan ingenuos como quienes pensaron en 1931 que todo cambiaría de una hora para otra.

Europa parecía haber aprendido la lección de la primera mitad del siglo pasado pero se ha quedado en una Unión Europea mercantil donde nadie cede soberanía para que Europa sea soberana de sí misma.

 

España está haciendo grandes sacrificios pero debe exigir que la UE también los haga. Que Suiza siga siendo cobijo de chorizos cuando hay medios de sobra para detectar los mismos en el sistema bancario europeo es el mejor indicio de que la corrupción es una realidad.

La ciudadanía pide una regeneración a todos los niveles que puede ser olvidada una vez vuelva un ciclo económico de bonanza, que llegará porque la economía se rige por ciclos, pero mientras en Internet es posible ver debatir y llegar a consenso a personas antagónicas en lo ideológico no parece suficiente para que las formaciones políticas se den por enteradas.

 Es inevitable que España avance a un estado federal, tanto por la propia dinámica histórica de nuestro marco de referencia político como porque es el camino hacia el que avanza la UE siguiendo el modelo imperante que requiere un mercado global donde continentes y naciones son a ojos capitalistas zonas geográficas de consumo y producción de bienes.

Combatimos el terrorismo islámico bajo la bandera de la democracia y la libertad, ignoramos que la primavera árabe precisa de acciones que posibiliten la industrialización que promueva una clase social media y progresivamente consumista. Invertir en esos países pero dejar que la corrupción impida el avance de las sociedades islámicas sólo aumentará el afán proselitista del fundamentalismo islámico y que los gobernantes dictatoriales den paso a dictaduras teológicas.

Todo esto puede sonar a chino pero son realidades, complejas realidades que impiden el desarrollo del brote democratizador que venció a las dictaduras y los fascismos de diestras y siniestras en Europa.

La ciudadanía debe ser ahora más crítica que nunca a todos los niveles: político, social y periodístico.

 Político por cuanto el actual sistema de representatividad ha llegado a su límite, no tanto por la corrupción como por la actitud de los partidos de no promover el relevo generacional basado en méritos y talentos que se sustituyen por favores, lealtades mal entendidas y vivir a expensas de la sociedad que les vota pero no puede botarles.

 

Social por cuanto nuestro estado del bienestar demuestra ser insostenible bajo parámetros de crisis económica y recorte de recursos para financiarlos.

Dentro de una década el actual sistema será historia por cuanto deberemos adaptarnos a un sistema híbrido de atención social donde el Estado garantice unos mínimos pero los máximos deberán ser sufragados por medios particulares.

Tan cretino es decir que se desmantela el sistema de bienestar como asegurar que el futuro estable pasa por una liberalización total. Si seguimos el modelo USA imperante en esta era digital cometeríamos un error pero si sabemos y somos capaces de tomar lo mejor de uno y otro sistema sin que el capital tome los mandos sin ningún control fiscalizador, será posible un cambio no traumático que por otra parte es ya inevitable.
Periodístico porque en España la prensa está coaccionada por los grupos empresariales que esconden desde beatos capitales a republicanas finanzas que sólo contribuyen a desorientar aún más a una ya desorientada ciudadanía, no tanto las dos última generaciones, que se debate entre el dolor de perder poder adquisitivo y la rabia de ver cómo se aprovechan los chorizos para enriquecerse.
El primer paso sería que los diputados tuvieran libertad de voto y dejaran de votar en
contra de los intereses de la parte ciudadana que los eligió, que un político no pueda ejercer cargo público más de dos legislaturas y sólo un cargo, que den las condiciones para que el talento, el trabajo y los méritos sustituyan el clientelismo, el favoritismo y el vasallaje a caciques que se aprovechan de la democracia.

 Si bien el capital es culpable de esta crisis, la sociedad somos culpables de haber mirado para otro lado y buscar nuestro pequeño pelotazo, desde sacar más recetas de las necesarias a tomar por modelo a ese choricillo que todos conocíamos de oídas y que nos hacía calcular como aprovecharnos también pasando por no ser críticos con nosotros mismos a la hora de seguir a ciegas a tal o cual líder.
No debemos sentarnos plácidamente ante el televisor a ver como se sacan vergüenzas y nos inducen con mensajes de viva voz, reportajes del NODO y homenajes a osos regicidas.

Somos la ciudadanía los primeros defensores de la democracia aunque deleguemos la defensa de la misma. Se combate exigiendo democracia interna, objetividad a la prensa y dando ejemplo de que dos talentos por antagonistas que puedan ser por clase social o adquisitiva pueden trabajar juntos porque todos queremos lo mismo: prosperidad y un mañana mejor para quienes nos siguen…
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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