The Adversiter Chronicle

sábado, 25 de agosto de 2012

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

 Libro: Historia del antisemitismo
Autor: Gerald Messadié
Editorial: Ediciones B Argentina s. a.
Traducción: Amanda Forns de Gioa
Edición: Mayo de 2001

 

Instructivo libro el que traemos hoy  a Lomo con tapas sobre un tema que si bien ha sido suavizado desde 1945 con la liberación de los campos  de exterminio y concentración nazis sigue vigente en nuestra sociedad. Tal vez no tanto en España, donde ya les expulsamos en 1492, pero sí en la sociedad norte americana y en el mundo islámico sobre todo desde la creación del estado de Israel: la persecución, marginación y exterminio del pueblo elegido: los judíos.

Aunque en nuestra sociedad consumista y bien intencionada pocas gentes se atreven a decir que son antisemitas, salvo los grupos ultra crecidos al amparo de la democracia y la sociedad del bienestar. En este libro descubriremos las tres grandes fases que culminaron con las tesis nazis.

La no integración en el mundo helenístico y romano por tener un solo Dios cuando la religión del imperio era una amalgama de deidades y por tanto creer en un solo Dios era ir contra el orden romano; la ascensión al poder del cristianismo y su persecución de herejías donde se incluía a los judíos y se les colgó el sambenito de verdugos de Cristo y finalmente el triunfo de la razón y el nacionalismo donde eran tildados de pueblo sin patria.
Asistiremos a los intentos de asimilación, exclusión y sobre todo el sentimiento de ser judío hasta que finalmente tras siglos de mansedumbre surge el sionismo con la meta de tener un estado, un país y una nación: el actual Israel.

Puedo contaros del autor lo que trae la solapa:

“Gerald Messadié nació en El Cairo en 1931. Estudió con los jesuitas en el colegio de la Sainte-Famile. En El Cairo y Alejandría toma contacto con una de las sociedades más cosmopolitas del mundo, donde se mezclan cristianos, musulmanes y judíos, e incluso los herederos de la antigua religión de Zoroastro. Además del francés, el italiano, el inglés, el alemán y el español, llegará a dominar el árabe. Su formación ha contribuido, ciertamente, a su rechazo frontal de todo tipo de intolerancia. Viajero incansable, vivió en Roma y Nueva York. Ha trabajado como periodista científico y ha sido amigo de grandes figuras literarias como Alberto Moravia y Tennessee Williams, quien dijo de él “Una granada que no deja de estallar”.
Ha sido redactor jefe de la prestigiosa revista Sciences et vie. Publicó su primera novela en 1955 y recibió diversos premios. Entre sus numerosos libros se cuentan La fortune dÁlexandrie, L´Homme qui devint Dieu, Histoire générale de Dieu, Histoire générale du Diable y Moisés, que han sido éxitos tanto en Francia como en otros países.”

 

Lo cierto es que el autor nos lleva de forma amena y apasionante por el devenir histórico de lo que algunos han dado en llamar el problema judío, problema que siempre fue alimentado por la leyenda negra, la envidia de obligarles a ejercer de prestamistas y luego sus deudos incitaban a la persecución para evitar pagar. Es también muy instructiva la historia del fundador de la Iglesia de Roma, el cristianismo, que demuestra que más allá de supercherías y transmutaciones, el tema de Jesús es un tema político que hay que ver bajo el prisma de la época en que Palestina era una provincia romana y que lo que siguió a partir de la conversión del imperio al cristianismo es simplemente una lucha por mantenerse en el poder que duraría hasta la revolución francesa.

Pero como siempre, os dejo unos breves retazos que valen más que mil de mis verborreas.
Roma…
“…la arrogancia romana choca de frente con el orgullo judío. Los judíos han sido vencidos, es cierto, pero son gloriosos: dos veces poseyeron un reino independiente, en los tiempos de David y de salomón; más tarde en los de los reyes asmoneos. Sus tradiciones son mucho más antiguas que las de los romanos. Sus profetas hablaban con el Señor mientras Rómulo y Remo estaban reducidos a mamar de una loba. En cuanto a las leyes, la suya fue dictada por el Señor en persona y no le cede en nada a las que las legiones portadoras de águilas pretenden aplicar al mundo en nombre de una república de aventureros, toscos militares y charlatanes, y más tarde de un imperio que no vale mucho más. Y no hablemos de esos dioses y diosas romanos que, como sus homólogos griegos, se muestran desnudos y se ponen cuernos mutuamente…”

 Con la Iglesia en el poder se toparon…
“…En 1095, el papa Urbano III decide galvanizar y unir a la cristiandad mediante una operación de gran envergadura, una cruzada para reconquistar la Tierra Santa –es decir Palestina- en poder del Islam. Curiosamente esa idea tardó bastante en madurar, pues el pretexto era un acontecimiento ocurrido veinticuatro años antes: la toma de Jerusalén (y de Siria) en 1701, a la sazón en los califas fatimidas de Egipto, por los turcos saldjuquidas. La realidad es que Jerusalén pasó de las manos de musulmanes, los fatimidas, a las de otros musulmanes, los saldjuquidas, lo que en nada cambió el estatus de la ciudad, conquistada por el Islam en 636. Además, la reciente conquista de la ciudad es un asunto de rivalidades específicamente musulmanas: Alp Arslan, el conquistador saldjuquida, había sido nombrado califa de los musulmanes en 1055 y pretendía quitar ese título prestigioso de los fatimidas. Nada de esto concernía a la cristiandad…
…En Francia, la primera cruzada degenera rápidamente en robos, violaciones y asesinatos de judíos por el ejército de Pierre l´Ermite y de Emigo de Leisingen a lo largo del Rin. Guibert de Nogent, cronista de la época, escribe en nombre de los cruzados de Ruán: “Deseamos ir a combatir a los enemigos de Dios en oriente, pero tenemos ante los ojos a judíos, raza más enemiga de Dios que ninguna otra”. La observación debe entenderse más allá de lo religioso: los judíos son ricos, ¿para qué ir tan lejos a buscar el dinero? Se organizan las persecuciones y asesinatos de judíos. Pues ya no se trata de hacer una guerra de desgaste económico y social, y menos aún teológico: se ha llegado a la eliminación material, si no física, pura y simple…”

 Los planes de Napoleón para los judíos…
“…El propósito de Napoleón de asimilación de los judíos se basaba en un principio autoritario, típico de su sentimiento de superioridad política y cultural, como lo prueba el proyecto imperial de imponerles matrimonios mixtos: en adelante habrá que contar una boda con un cristiano por dos bodas entre judíos. Ese proyecto chocará sin embargo con la oposición irreductible del Sanedrín llamado “de napoleón”. El antisemitismo tácito del emperador, convertido en maestro de ambigüedades y que desde hace tiempo ha olvidado su generoso proyecto de reconquista de Palestina, no es sin embargo de inspiración religiosa, sino política. ¿Los judíos se ponen en guardia? ¿Y los cristianos?
Es que la diferencia es considerable. Con la revolución se ha producido un cambio: la cuestión judía ha sido desplazada de lo religioso a lo político. Por primera vez, la situación de los judíos europeos ya no dependía directa ni únicamente de las preferencias o intolerancias de las autoridades cristianas. En apariencia era un gran progreso para los judíos: al menos se podía tratar en lo político, mientras que antes era imposible hacerlo con la religión. No obstante, la transición no se efectúa en un abrir y cerrar de ojos. En el intervalo, el antisemitismo, arraigado desde hace siglos, se vuelve más amenazador, hirviendo como un caldero de hechicera…”

 Alemania nazi…
“…La locura de la reacción supera el dolor del orgullo herido. Lentamente, un fantasma tomó cuerpo en las mentes de la minoría que se había adueñado del poder en Alemania: la purificación. Si el país había sido vencido, era porque había sido debilitado por elementos extranjeros. Los nazis englobaron en esta denominación a todos los que consideraban cuerpos extraños, apoyados en la pseudo ciencia que cultivaban astrofísicos delirantes como Horbiger, que creía que el cielo estaba lleno de hielo; antropólogos de fantasía como Eugen Fischer, directos del Instituto Kaiser Wilhelm de Berlín y sostenedor de las teorías racistas sobre el arianismo; médicos sádicos como Josef Mengele. Esos enemigos de la “raza alemana” eran los comunistas y los trisómicos 21, los opositores de diversas tendencias y los alcohólicos, los gitanos y los sifilíticos, los homosexuales y los débiles, y, sobre todo, los judíos. Estos últimos pasaban a los ojos de los nazis por ser todo eso a la vez: degenerados, comunistas, homosexuales, alcohólicos, etcétera. Eran los chivos expiatorios designados por el odio delirante de Hitler.
Según los psicoanalistas, el fantasma de la purificación sería un avatar del narcisismo. Para los nuevos jefes del Tercer Reich, la imagen que se hacían de su país y con la cual se identificaban estaba herida y deshonrada. Decidieron restaurarla eliminando esas “deshonras”. Por otra parte, ese era el fantasma de todos los nacionalistas europeos de la época, pero los nazis, aislados en su teatro onírico, lo llevaban al paroxismo. En un primer momento, de 1933 a 1938, y sobre todo después de la Noche de los Cristales, su agresividad fue aumentando y adquirió un sesgo cada vez más asesino, aunque sin obedecer todavía un programa global de exterminio del que se habló por primera vez públicamente en 1939. Aparentemente se proponían sobre todo expulsar a los judíos fuera de Alemania (por eso las leyes de Nuremberg, votadas en 1935, los convirtieron en extranjeros en su propio país). En vísperas de la guerra, dos tercios de los judíos alemanes se habían marchado y, en 1941, sólo quedaban en el país 170.000. Alemania estaba pues casi `Judenfrei´. El régimen estudió incluso con sus diplomáticos la posibilidad de enviar a todos los judíos restantes a una tierra lejana: África (Madagascar) o Asia. Al estallar la guerra, ocho millones de judíos se encontraban en los territorios controlados por los alemanes. Ya no era cuestión de expulsarlos y Hitler puso en práctica la amenaza de exterminio revelada en su discurso del 30 de enero de 1939…”

 Lectura recomendable en estos tiempos en que suenan tambores de guerra en oriente medio donde Israel tiene un protagonismo crucial y para lectores tanto de las derechas cristianas como de las izquierdas revolucionarias, que ahora en tiempos de, ya sí, crisis económica se dedican a rebuznar insultos, improperios y mierdas al contrario; lo digo porque el siguiente paso suele ser dar mierda al distinto, de lo cual no estamos tan lejos toda vez que negamos asistencia sanitaria a otro ser humano por motivos prácticos de gestión de recursos, la misma escusa con otro collar que se empleó contra el pueblo judío…

Recomendable para servicios de vigilancia nocturna, ultras de cabezas rapadas y mentes lirondas cumpliendo condena por actos de violencia ultraderechista, beatos meapilas y opusdeícos que se creen en la verdad verdadera y justos en sus acciones que sólo esconden racismo, xenofobia y fanatismo el igual de recomendable para jóvenes que gustan de la historia y hacen cola en las oficinas del paro.
La paradoja es que cuando los judíos se sintieron parte de una nación, ésta siempre trató de expulsarlos, como hicimos en 1492, o sencillamente exterminarlos como hizo Alemania en 1941…
Todos hemos sido judíos en ese sentido alguna vez en la vida.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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