The Adversiter Chronicle

domingo, 12 de agosto de 2012

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso



Una sección de Palomino Gargajo Bilioso en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Sánchez Gordillo y sus métodos comunistas

Esta pasada semana fuimos testigos de unos hechos y unas acciones dignas del final de la URSS. Con táctica revolucionaria y estrategia bolchevique un grupo de sindicalistas asaltaron supermercados para coger productos de primera necesidad y repartirlos posteriormente a familias necesitadas de la comarca.

Una comarca que sufre la nunca acabada reforma agraria y que pese a que la UE sigue una política de industrialización del agro a todos los niveles de producción, quedan zonas de Andalucía donde muchos ciudadanos son peones agrícolas y hierve la sangre ver latifundios desaprovechados. Bajo esta premisa un pueblo, Marinaleda, lleva años llevando a la práctica una política comunal de tintes comunistas. ..


Por otra parte, el sábado noche comparecía el líder y alcalde del pueblo Sánchez Gordillo. Su exposición de los hechos y motivos de las acciones resultan, como buen orador comunista, atractivos y casi solidarios para el oyente pese a que pasa de puntillas sobre el hecho de que obreros jornaleros empujasen y humillasen a obreros y obreras de los supermercados.

Una prueba de la demagogia comunista es que Sánchez Gordillo apelara a la situación de los controladores que cobran 850€ y de paso escupía que las cajeras no tienen atribuciones ni autoridad para interponerse al asalto, es decir, si hubiera controladores explotados por la patronal de la seguridad privada, en vez de emburriar a la cajera hubieran ido directamente a zurriagar al controlador…


Sánchez Gordillo es comunista, de quienes aún piensan que la URSS era viable y miran para otro lado y no ver los 800 millones de chinos en la miseria de una china comunista cuyos dirigentes y familiares directos viven en una Arcadia consumista sobre la base de la masa ingente sin recursos.

Tratar de poner en jake al Estado con chantajes emocionales no tiene justificación. Tan deleznable es el alzamiento militar de 1936 como estos actos de vandalismo al amparo de una justificación en base a la necesidad material. Aunque por fortuna estos actos son puntuales y muy idiosincráticos en cuanto a sus características, el comunismo que pregona y practica Sánchez Gordillo es el mismo que el de los comunistas que rodearon el parlamento ruso en su primera y única reunión tras la revolución que destronó al Zar.

Puede entenderse la desesperación, pero el grupo de asalto al supermercado no se comportó como una célula combativa. Los integrantes de dicho asalto reflejaban rabia y odio en sus caras, imponiéndose de manera brutal a una trabajadora que como ellos sólo defiende su pan. Por mucho que bramen ahora que la cajera no debía haberse interpuesto, es de un cinismo comunista revolucionario que produce arcadas. Ellos mismos invaden latifundios y se defienden ante la amenaza de no tener trabajo.

La violencia sólo engendra violencia. Sánchez Gordillo sólo es el mascarón de proa de una utopía que se ha demostrado sobradamente fracasada. Marinaleda pudo haber sido una hermosa probeta de ensayo, pero para el desarrollo con políticas comunistas es necesario tener la suficiente visión de que tras un primer estado, ha de evolucionarse a un sistema de mercado donde la ciudadanía vea colmadas sus aspiraciones materiales y de realización humana. La URSS demostró que sin bienes de consumo y alternativas materiales, el sistema comunista de gestión y políticas de aprovechamiento de los recursos es inviable y da lugar a corrupción y nepotismo como son China y Corea del Norte.

El discurso de Sánchez Gordillo es el mismo de Fidel Castro. Reniegan del sistema pero a la vez se benefician del dinero público, participan de la política en el Congreso de los Diputados pero promueven la revolución.
La historia del comunismo es una historia de lucha por el poder con reglas claras y precisas de fomentar la revolución. El comunismo era internacional porque era una utopía de hermandad pero se demostró que en realidad sólo es otra variante del arte de llegar al poder e instalarse en él.


Es necesario atajar estas tácticas de asalto y publicidad mediática posterior con firmeza y resolución no por su peligro de contagio, sino porque toda la ciudadanía sufre la crisis y al amparo de las justificaciones esgrimidas para el asalto a Mercadona otras gentes indignadas y desesperadas podrían pensar en asaltar ellos mismos y terminar en enfrentamientos con resultado de muerte.

Las huestes de Sánchez Gordillo no actuaron como verdaderos comunistas revolucionarios y arrogándose la capa de defensores del pueblo. Actuaron como perros rabiosos y embistiendo cegados por el odio, el mismo que se vio en la comparecencia televisiva entre los tertulianos de derechas…

Porque el problema de España y sus políticos es de cinismo ante este tema. Hay  una ultra negra y otra blanca cuando tanto la ultra izquierda como la ultra derecha sólo buscan el fin de la democracia. El acto de comunismo de asalto a supermercados puede provocar lo mismo por parte de grupos de ultraderecha. Ambos extremos se nutren de la masa de ciudadanía desfavorecida y maltratada por el consumismo y ambas producen la cerrazón de ideas, el odio al contrario que no piense igual y una utopía futura que hace necesario combatir el presente.

 La justicia debe seguir de oficio, sin falta de numeritos teatrales del ministro de justicia, un tipo que parecía tener madera de político y que en plena madurez ya piensa y actúa como un anciano en cuanto a sus coordenadas ideológicas, y encausar a los autores de lo que ha sido un atentado a la propiedad privada y tan culpable de delito como las cartas de chantaje a empresarios vascos por parte de ETA.

Todo lo que no sea hacer valer el imperio de la ley, es demagogia política y sacar provecho de río revuelto. El delito debe ser castigado y la justicia debe trabajar de manera independiente tanto del ministro como de los revolucionarios de turno. Si ya es difícil hacer que la ciudadanía piense ante el bombardeo televisivo de mierda a todos los niveles, el mensaje del Estado debe ser claro y conciso: no hay justificación en la España de 2012 de tácticas que busquen alterar el orden y paz social estimulando comportamientos extremistas de violencia.

 
El sistema está muerto y otro se está instalando, pero el sistema en que cree y obra Sánchez  Gordillo hace dos décadas que murió y sus banderas y consignas huelen a alcanfor y a mugor.

En lugar de hacer un acto simbólico de protesta se convirtió en un asalto de comandos revolucionarios en toda regla que visto en televisión parece el comienzo del caos para gusto y regusto de la ultra derecha.

Hay mecanismos sobrados para que ninguna familia deba pasar hambre, que dichos mecanismos no funcionen o no cumplan su labor eficientemente ha de ser denunciado ante la autoridad correspondiente y a la vista de la ciudadanía. La utopía práctica en Marinaleda sólo demuestra que al final un modelo comunista acaba siendo una fortaleza numantina pero que precisa de su entorno para desarrollarse. Cuesta creer a Sánchez Gordillo cuando dice que todo se decide en asambleas y de ahí sus tres décadas de líder. Uno de los problemas del comunismo llevado a la práctica es que nunca se deja el poder ya que se teme que las generaciones posteriores viren a vientos más capitalistas, evolución natural que la URSS no pudo evitar y China trata de capear.

Algo huele a podrido cuando quienes se dicen ser defensores del trabajador no dudan en avasallar a otros…

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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