Una sección de
F. O. Roffön en exclusiva
para The Adversiter Chronicle
Se escapan dos puntos
del Molinón frente a un Real Valladolid C. F. efectivo que aprovechó
los errores defensivos
Uno
de los fetiches de la afición en cualquier equipo es echar mano de
la estadística y siempre hay una jornada al menos durante la
temporada un rival con guarismos curiosos. Fue lo ocurrido durante la
semana con el partido frente al Real Valladolid C. F. que nos lleva
años fastidiando en El Molinón sin salir derrotado, la pasada
temporada en Primera y además en horas bajas con cambio de
entrenador y disputando el encuentro en puesto de descenso de
categoría. Un conjunto de circunstancias que creaban cierta
prudencia al no saber si los pucelanos serían el típico equipo al
que no le sale nada por su situación clasificatoria o si sería un
ave Fénix que se curaría heridas logrando la victoria y tres puntos
balsámicos. También el regreso del colombiano Otero tras cumplir
los dos partidos de sanción y que el uruguayo Ferrari parece un tipo
solvente como `9´, así que prudencia y también optimismo de que se
podría hacer morder el polvo a un rival que parece tenernos tomada
la medida cada vez que viene al Molinón y encima estrenando míster
que parece que siempre se gana con nuevo entrenador, al menos ese era
el ambiente en la sala del BAR...
Buena
entrada pese a lo intempestivo de la hora con 21.122 espectadores de
los cuales medio millar de afición visitante. Con motivo de los
actos por el 120º aniversario del club se rindió homenaje en los
prolegómenos del encuentro a los veteranos Alberto Fernández y
Enrique Morán así como un minuto de solemne silencio en memoria de
Maximino Martínez. Regreso a la titularidad de Justin Smith y de
Otero como principales novedades en la alineación del Real Sporting.
Ambos equipos comenzaron el encuentro concentrados en defensa y
moviendo rápido el esférico, los rojiblancos intentando dar
profundidad a sus jugadas y un Valladolid bien plantado en defensa y
presión alta sin balón. Pero en el minuto seis el colombiano Otero remata
de espectacular chilena un balón centrado al área que perfora la
portería defendida por Gillherme desatando la euforia en las gradas
y enmudecida la esquina con afición visitante ante el inesperado gol
en contra. Parecía que el partido se ponía de cara para los jóvenes
y no tan jóvenes atletas del once sportinguista y el Real Valladolid
una pieza asequible y propicia para aumentar el marcador. Nada más
lejos de la realidad porque los pucelanos, lejos de achicopalarse con
el tanto en contra, parecieron despertar y poco a poco hacerse con el
control del juego, se llegaba al cuarto de hora de la primera parte
de esta guisa y con un Real Sporting que parecía cómodo
replegándose y cediendo el control del balón al equipo rival. A la
media hora de juego, éste había perdido dinamismo en ambos equipos
con juego brusco e interrupciones del juego con un Real Valladolid
que no acaba de tener profundidad en su juego con el rival bien
posicionado que le cedía el control del balón, parecía que el Real
Valladolid tenía miedo de recibir un segundo tanto en contra y salvo
momentos puntuales su aparente superioridad no tenía efectos
prácticos. Parecía que se llegaría al descanso sin nada destacable
pero en los minutos finales y de añadido el Real Sporting tuvo de
nuevo lo que ya parece camino de ser un clásico que no fue otra cosa
que una pájara descomunal que propiciaba acciones de peligro del
Real Valladolid a balón parado, así en el minuto cuarenta y cuatro
en un saque de esquina Juric marcaba gol elevando el empate al
marcador. Y cuando ya se pedía el pitido final de la primera parte y
aún en plena pájara rojiblanca, tiene lugar la única jugada de
ataque digna de llamarse tal por parte del Real Valladolid en la
primera parte que Tenés culmina de forma brillante perforando la
meta defendida por el bravo Yáñez para delirio total de la hinchada
visitante en El Molinón y desolación con perplejidad en la
parroquia sportinguista ante la descomunal pájara defensiva del Real
Sporting. Y comenzó la segunda parte y Borja Jiménez movió el
banquillo saliendo Gaspar Campos en sustitución de Justin Smith
mientras el Real Valladolid dejaba claro que pretendía seguir con el
ímpetu con el que finalizó el primer tiempo y el Real Sporting se
recomponía tratando de achuchar el área visitante careciendo de
profundidad en su juego, en el minuto cincuenta y cuatro tuvieron los
rojiblancos una clara ocasión de empatar y se llegaba al cuarto de
hora de la segunda parte con el Real Sporting tratando de llevar
peligro en su juego por las bandas frente a un Real Valladolid cómodo
defendiendo su ventaja en el marcador y llevando peligro en
esporádicas jugadas a la contra, gozando de una clara oportunidad en
el minuto sesenta y tres y un minuto después Oliván vería tarjeta
amarilla, siendo sustituido poco después por Pablo García y Dani
Queipo entraría en sustitución de Manu Rodríguez llegando a la
media hora de juego con claro dominio rojiblanco y cada vez más
incisivo en su juego que tendría recompensa en el minuto setenta y
nueve cuando Pablo Vázquez remata de cabeza el balón al fondo de la
red un centro del colombiano Otero que igualaba el marcador y dejaba
las espadas en alto para lo que quedaba de tiempo reglamentario. Tras
el gol, el protagonista indiscutible del partido, Otero, es sustituido
entre aplausos del respetable por el uruguayo Ferrari. Dani Queipo
vería tarjeta amarilla en el minuto ochenta y dos siendo el resto
del tiempo minutos de frenesí con imprecisiones en ambos conjuntos
que buscaban con ahínco el tercer tanto aunque ya no se movería el
marcador finalizando en un empate que dejaba satisfechos y algo
contrariados ambos conjuntos que se vieron con posibilidades de
llevarse los tres puntos en un partido intenso de emociones para
ambas aficiones.
Próxima
jornada también a disputar en El Molinón frente a un peligroso
Leganés que necesita sumar puntos para alejarse del entorno de
puestos de descenso y el Real Sporting dormirá en un confortable 8º
puesto con 41 puntitos y sólo a nueve de los míticos 50 puntos. Hay
trabajo por delante para Borja Jiménez y sus pupilos que deben
corregir de forma urgente las pájaras casi crónicas en todos los
partidos, de momento se está en buena posición y a estas alturas la
competitividad debe mejorar en defensa y el Leganés será una buena
piedra de toque para confirmas las buenas sensaciones y desterrar
pájaras y bajones de concentración que, aunque sean en momentos
puntuales, los rivales saben aprovechar...
F.
O. R.































