The Adversiter Chronicle

jueves, 8 de octubre de 2026

"COMPOSTURA DEL POSTUREO", por Alí Kate

CUANDO NOS PREGUNTAN A QUIÉN O QUÉ VAMOS A VOTAR

Hoy abordaré una compostura del postureo que son dos en realidad, dos caras de la misma moneda porque es inevitable que cuando hay cita con las urnas de forma democrática nos pregunten y preguntemos a quién o qué se va a votar. No me refiero a estas composturas dentro del ámbito familiar y cercano donde se puede hablar con más confianza, pero fuera del ámbito familiar y cercano tenemos el laboral, vecinal, de parroquianos del mismo garito y demás donde siempre surge un plasta, un pelma o bien una combinación de ambos que tenemos la desgracia de que nos pille por banda. Generalmente suele suceder en locales de hostelería y además con invitación del pelma y/o plasta y se le puede aguantar lo que dura la consumición aunque antes de llegar a la mitad de la misma ya estemos renegando de haber aceptado, aquí la compostura del postureo más eficaz si no se puede huir directamente es de cristiana resignación y parafrasear el viejo dicho adaptado a la circunstancia como es que a consumición gratis se le aguanta la plasta, porque estos individuos cuando se enfilan a partir de la consumición y media camino de la tercera ronda ni ven, ni oyen ni escuchan y teniendo paciencia hasta la cuarta ronda ya se habrá enganchado a otros desgraciados que se cruzaron en su campo de visión y hasta de ponerse a cantar si pega con otro plasta y/o pelma como él, momento de coger las de Villadiego y antes de que se mosquee el personal del establecimiento sobre quién pagará la abultada minuta de rondas. Pasemos pues a que nos preguntan a quién o qué, no es baladí porque no es lo mismo. Alguien puede votar al cabeza de lista y candidato sin estar de acuerdo con las tesis del partido y viceversa, así que conviene discernir que no es la misma compostura del postureo para quién que para qué. Lo primero que el voto es secreto y nadie contestamos, fuera del ámbito familiar o cercano, la verdad y tampoco quien pregunta. Pero podemos vernos en un brete porque no es lo mismo que te lo pregunte un compañero de barra de bar a que te lo pregunte el jefe de personal o de la empresa, que no deja de ser caciquil pero ocurre. Partiendo de la premisa de que no nos sale de las entretelas decir a qué o quién vamos a votar, volvemos a lo dicho más arriba pero cambia la circunstancia porque la mejor compostura del postureo para ambas preguntas es que no tenemos ni pajolera idea de política, que no entiendes nada. Alguien me podría replicar que entonces nos exponemos a una brasa insufrible y hay que adoptar la compostura del postureo de la resignación cristiana, si es la barra del bar ganamos una invitación y si es el jefe pues igual libramos un puente o hay pequeña regalía cuando no un ascenso directamente. Puede parecer una compostura del postureo hipócrita y cínica, pero efectiva porque no hay que confesar el voto, el que pregunta o es un garrulo fanático u fanático y garrulo que presume de lo que votará cuando seguramente ni tenga actualizado el censo con su dirección y el que no pues nos mentirá como nosotros a él, a fin de cuentas todo el mundo miente en campaña electoral, con más o menos grado, cierto. Lo importante es que no nos desanimen al voto y otra compostura del postureo es evitar este tipo de individuos que son pelmas y/o plastas todo el año con todo tipo de actualidad y les conocemos de sobra. Está excepción que confirma la regla cuando es la jefatura quien nos pregunta pese a saber que le estamos mintiendo y él posiblemente se haya vuelto ultra sin percatarse, pero es el jefe y la compostura del postureo es decir amén, ya nos vengaremos a la hora de votar, triste consuelo pero bálsamo para soportar la brasa antes de la pregunta.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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