CUANDO NOS PREGUNTAN A
QUIÉN O QUÉ VAMOS A VOTAR
Hoy
abordaré una compostura del postureo que son dos en realidad, dos
caras de la misma moneda porque es inevitable que cuando hay cita con
las urnas de forma democrática nos pregunten y preguntemos a quién
o qué se va a votar. No me refiero a estas composturas dentro del
ámbito familiar y cercano donde se puede hablar con más confianza,
pero fuera del ámbito familiar y cercano tenemos el laboral,
vecinal, de parroquianos del mismo garito y demás donde siempre
surge un plasta, un pelma o bien una combinación de ambos que
tenemos la desgracia de que nos pille por banda. Generalmente suele
suceder en locales de hostelería y además con invitación del pelma
y/o plasta y se le puede aguantar lo que dura la consumición aunque
antes de llegar a la mitad de la misma ya estemos renegando de haber
aceptado, aquí la compostura del postureo más eficaz si no se puede
huir directamente es de cristiana resignación y parafrasear el viejo
dicho adaptado a la circunstancia como es que a consumición gratis
se le aguanta la plasta, porque estos individuos cuando se enfilan a
partir de la consumición y media camino de la tercera ronda ni ven,
ni oyen ni escuchan y teniendo paciencia hasta la cuarta ronda ya se
habrá enganchado a otros desgraciados que se cruzaron en su campo de
visión y hasta de ponerse a cantar si pega con otro plasta y/o
pelma como él, momento de coger las de Villadiego y antes de que se
mosquee el personal del establecimiento sobre quién pagará la
abultada minuta de rondas. Pasemos pues a que nos preguntan a quién
o qué, no es baladí porque no es lo mismo. Alguien puede votar al
cabeza de lista y candidato sin estar de acuerdo con las tesis del
partido y viceversa, así que conviene discernir que no es la misma
compostura del postureo para quién que para qué. Lo primero que el
voto es secreto y nadie contestamos, fuera del ámbito familiar o
cercano, la verdad y tampoco quien pregunta. Pero podemos vernos en
un brete porque no es lo mismo que te lo pregunte un compañero de
barra de bar a que te lo pregunte el jefe de personal o de la
empresa, que no deja de ser caciquil pero ocurre. Partiendo de la
premisa de que no nos sale de las entretelas decir a qué o quién
vamos a votar, volvemos a lo dicho más arriba pero cambia la
circunstancia porque la mejor compostura del postureo para ambas
preguntas es que no tenemos ni pajolera idea de política, que no
entiendes nada. Alguien me podría replicar que entonces nos
exponemos a una brasa insufrible y hay que adoptar la compostura del
postureo de la resignación cristiana, si es la barra del bar ganamos
una invitación y si es el jefe pues igual libramos un puente o hay
pequeña regalía cuando no un ascenso directamente. Puede parecer
una compostura del postureo hipócrita y cínica, pero efectiva
porque no hay que confesar el voto, el que pregunta o es un garrulo
fanático u fanático y garrulo que presume de lo que votará cuando
seguramente ni tenga actualizado el censo con su dirección y el que
no pues nos mentirá como nosotros a él, a fin de cuentas todo el
mundo miente en campaña electoral, con más o menos grado, cierto.
Lo importante es que no nos desanimen al voto y otra compostura del
postureo es evitar este tipo de individuos que son pelmas y/o plastas
todo el año con todo tipo de actualidad y les conocemos de sobra.
Está excepción que confirma la regla cuando es la jefatura quien
nos pregunta pese a saber que le estamos mintiendo y él posiblemente
se haya vuelto ultra sin percatarse, pero es el jefe y la compostura
del postureo es decir amén, ya nos vengaremos a la hora de votar,
triste consuelo pero bálsamo para soportar la brasa antes de la
pregunta.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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