The Adversiter Chronicle

martes, 6 de octubre de 2026

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre

Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro:
Israel. La tierra más disputada 
– Del sionismo al conflicto de Palestina-
Editorial: Ediciones Península
Autor: Joan B. Culla y Adriá Fortet
Edición: Primera edición, marzo de 2024

Cuando se analiza el conflicto entre el Estado de Israel y la causa palestina, da la sensación de que hay que tomar, sí o sí, partido por un bando u otro y además desde posturas, por un bando y por el otro, de posturas irreconciliables a lo que se suma el factor religioso que no hace más que enconar las cosas. Aparentemente, pese a que es un conflicto que comenzó Hamas, ahora mismo el Israel de Netanyahu es un Estado agresor que arrasó Gaza hasta los cimientos y que ahora con la inestimable e imprescindible ayuda de Donald Trump, se dispone a terminar con el régimen iraní y su poder nuclear en ciernes. La propuesta de hoy es un libro que nos atrevemos a decir que imprescindible para el lector del orbe hispano que nos lleva de forma dinámica, amena e interesante que hace devorar el libro, al nacimiento del sionismo, la búsqueda de un Estado propio y comprender el sistema político de Israel que resulta tan desconcertante con su juego de alianzas. También la historia del conflicto palestino donde todos los países de la región les apoyan pero nadie los quiere en sus territorios. La lectura es también la constatación de que hubo un momento en que las posturas dialogantes de ambas partes daban un atisbo de solución que terminó sepultado por imponerse las tesis extremistas y nacionalistas de ambas partes...

Joan B. Culla (Barcelona, 1952 – San Cugat, 2023) fue doctor en Historia Contemporánea
por la Universidad de Barcelona y desde 1977 trabajó como profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona. Reconocido como uno de los mayores especialistas en Oriente Próximo, publicó asimismo una veintena de libros sobre aspectos políticos y sociales de la Cataluña del siglo XX y escribió sus memorias, La historia viscuda (2019). Articulista de opinión en la prensa escrita a lo largo de más de tres décadas, colaboró también de forma periódica en programas de radio y televisión. El profesor Culla falleció a finales de 2023, tras haber finalizado la nueva edición de este libro, al que consideró siempre como uno de sus principales legados intelectuales.
Adriá Fortet (Terrassa, 1994) es doctor en Historia por la Universidad Autónoma de Barcelona en la que ha sido investigador y docente desde 2017. Sus trabajos se han centrado en las relaciones internacionales y el conflicto de Oriente Medio, con una tesis doctoral que analiza la evolución de los planteamientos territoriales de la derecha israelí en las últimas décadas.
Sin más preámbulos, unas breves reseñas que os inciten a su interesante y clarificadora lectura...

Sionismo...
"Es aún en este estadio de la teoría sin la acción donde debemos situar la figura de Moses Hess (1882-1875) y su contribución doctrinal pionera al protonacionalismo judío. Alemán de Renania asimilado y descreído, socialista hegeliano seducido durante un tiempo por Marx y seguidor de Lassalle después, Hess regresa, hacia 1860, cual hijo pródigo a sus raíces judías y, a la luz del proceso unificador italiano, escribe `Roma y Jerusalén. La última cuestión de nacionalidades´, que se publicará en 1862. Las ideas esenciales del libro son la afirmación de la persistencia, irreductible, de la identidad judía y de su carácter nacional, un análisis muy pesimista sobre el antisemitismo europeo -del que anticipa el recrudecimiento y la mutación racista-, y la propuesta, como única vía de normalización nacional, del retorno a la tierra, a Palestina, que la decadente Turquía cederá a cambio de dinero. Según Hess, que no espera una emigración generalizada, bastará con que una parte de las masas judías orientales, del `proletariado´ hebreo, se instale en la antigua patria para levantar allí un Estado, un Estado profundamente socialista con valor de modelo universal. A pesar de que las tesis de Hess no tienen ninguna influencia inmediata -de su libro, con una tirada de 1.500 ejemplares, se han vendido sólo 160 copias un año después-, otras voces precursoras del sionismo se levantan, por la misma época, en diversos lugares de Europa. Desde una lógica religiosa, el rabino sefardí de Boisnia, Yehudá Hai Alkalai (1798-1878) publicó en 1845, en hebreo, `Minhat Yebudá´ ( La ofrenda de Judá), donde intenta dar una dimensión activa y terrenal al proceso mesiánico de la Redención -`la Redención comenzará gracias a los esfuerzos de los propios judíos; estos deben organizarse y unirse, tienen que elegir líderes y abandonar los países del exilio´- y propone no sólo una compañía de colonización que arriende Palestina al sultán turco, sino también la recuperación del hebreo como lengua oral y cotidiana y la elección de una asamblea constituyente judía."

Segunda `aliá´...
"¿Qué explica, pues, que estos pocos miles de individuos(40.000 personas entre 1904-1914) hayan sido considerados el núcleo configurador de la sociedad y del futuro Estado israelíes? Hay, por una parte, factores culturales y de actitud: los inmigrantes desembarcan en Palestina sin familia, imbuidos de un espíritu rebelde y de un laicismo radical que chocan pronto con la ortodoxia del viejo `yisbuv´ y también con el modesto aburguesamiento de los llegados veinte años antes, en la primera `aliá´; ruptura generacional, pues, y también un militarismo sionista que quiere desbancar la lógica comunitaria ancestral de los judíos palestinos -ser tolerados y no llamar la atención- en favor de la lógica nacional de quien se considera en su casa, Alguien tildó a los nuevos pioneros de `chiquillos marxistas´, y, en efecto, muchos lo son. Fuertemente politizados ya en el clima antisemita y prerrevolucionario de la Zona de Residencia, una vez en la tierra de Israel tardan poco en organizarse, unos en la rama local del Poalei Zion -el partido sionista-marxista fundado en Rusia aquel mismo año 1905-, otros en el Hapoel Hatzair (El joven obrero), grupos de un socialismo pacifista y espiritualista más cercano a Tolstói que a Marx. Por mucho que, en 1906, no sumen más de 150 miembros, estos dos partidos de izquierda dominarán la vida política del `yisbuv´ durante las dos décadas siguientes y le infundirán los valores fundamentales. Entre ellos, y desde un principio, los conceptos de `kibbuch haavoda´ o `conquista del trabajo´ y de `avoda ivrit´ o `trabajo judío´, es decir, el rechazo a la utilización de mano de obra árabe por parte de los patronos judíos -tal como habría aconsejado una visión colonialista- y el afán por crear una clase trabajadora hebrea, trabajadora agrícola para empezar, como forma de desalienación individual y de emancipación nacional."

Londres trata de encontrar una solución en Palestina...
"De regreso a Europa, la comisión Peel elabora su informe final, que se hará público el 7 de julio de 1937. Después de levantar acta del intenso antisionismo de la población árabe, de la enorme distancia cultural y social y del antagonismo creciente entre los dos pueblos, de la radicalización progresiva de los dos nacionalismos rivales, el documento deduce de todo ello que las obligaciones de Londres hacia las dos comunidades palestinas se han vuelto inconciliables, y que un gobierno representativo único es imposible. Una federación de cantones autónomos presupone un mínimo de voluntad común y, visto que tal cosa tampoco existe, los comisionados creen que la única solución viable es dividir Palestina en tres partes. La zona de Jerusalén y de Belén con sus santos Lugares, y un pasillo de acceso al mar que incluya el aeropuerto de Lydda (Lod) y la ciudad de Jaffa, permanecería bajo mandato británico, formando un enclave desnacionalizado; toda Galilea y la llanura costera, incluida una porción al sur del corredor de Jaffa -en conjunto, el 20% del territorio- constituiría el Estado judío: las regiones centrales del país, desde Yenín a Beersheva, el litoral de Gaza y también el desierto del Negev -un 75% del espacio palestino- formarían el Estado árabe, que en el futuro se fusionaría con Transjordania. Puesto que las fronteras propuestas no delimitan poblaciones lo bastante homogéneas, el Estado árabe y el judío deberían llevar a cabo un intercambio de tierras y habitantes semejante a menor escala- al realizado entre Grecia y Turquía en 1922-1923. Londres asumiría parte de los costes financieros del plan y, durante el periodo de transición, habría que restringir mucho la llegada de inmigrantes hebreos."

Nace el Estado de Israel...
"Lejos de constituir, como se ha dado a entender a menudo, el punto de partida irreversible y diáfano, la garantía efectiva e irrevocable del nacimiento del Estado de Israel, la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU otorga a las aspiraciones sionistas un aval jurídico y una legitimización moral de enorme valor, sin duda , pero no asegura de ninguna manera su realización, Es preciso recordar que las Naciones Unidas no disponen en aquel momento de una fuerza armada capaz de velar por el cumplimiento de sus propias decisiones, que Estados Unidos rehúsa -y seguirá rehusando- el envío a Palestina de tropas internacionales, por miedo a que estas incluyan contingentes del Ejército Rojo o de cualquiera de sus satélites, y que la única potencia desplegada sobre el terreno, Gran Bretaña, ya ha anunciado su no-colaboración en el cumplimiento del voto neoyorquino, una actitud que pronto degenerará en abandono de responsabilidades cuando no boicot flagrante. Si a todo ello le añadimos la reacción de los Estados árabes, que desde el mismo 29 de noviembre se han desentendido de una resolución tildada de `ilegal´ e `injusta´ advirtiendo que aplicarla desatará la guerra, y la retórica bélica de los portavoces arabopalestinos, deberemos convenir que, al día siguiente de la victoria diplomática sionista en la ONU, el porvenir de Tierra Santa permanece aún muy oscuro y problemático, tanto desde el punto de vista político como militar."

Junio de 1967...
"Conocida después como la guerra de los Seis Días para subrayar su brevedad, la conflagración que, en junio de 1967, enfrenta a Israel (unos 250.000 efectivos, 1200 carros de combate, 400 cañones, unos 200 cazas y cazabombarderos Mirage, Super Mystére, Mystére Mark IV, Ouragan, Vaotour..., todos de tecnología francesa) con los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania reforzados por contingentes iraquíes, argelinos, sudaneses y saudíes (en conjunto, más de 300.000 hombres, 1.500 tanques, 1.260 piezas de artillería y unos 550 aviones) se decide, de hecho, en un lapso de tiempo mucho más corto: en tres horas. Son las que discurren entre las 07:35 y las 10:35 de la mañana del 5 de junio, cuando el 95% de la aviación israelí, dejando casi desguarnecido el espacio aéreo propio y haciendo un largo rodeo para burlar los radares egipcios, ataca por sorpresa, inutiliza las bases y destruye en tierra más de 300 aparatos de la RAU a cambio de la pérdida de 15 aeronaves propias (40 en toda la guerra). Aquel mismo mediodía, otro golpe masivo elimina alas fuerzas aéreas jordanas, iraquíes y sirias como factor militar (un centenar largo de aviones inutilizados) y otorga a Israel una ventaja decisiva en los enfrentamientos terrestres y en la moral combativa de las tropas. Mientras los árabes se ven desamparados y a merced del enemigo, los hebreos se sienten siempre cubiertos y apoyados desde el aire. Poco después, siguiendo idéntico esquema y los mismos itinerarios que en 1956, las columnas blindadas del Tsahal penetran en el Sinaí, hunden las líneas enemigas sin hallar una resistencia general y, a medida que avanzan hacia el oeste, dejan a divisiones egipcias enteras aisladas en medio del desierto, desorientadas, castigadas por la aviación israelí y, pronto, en desbandada. Las carreteras del Sinaí en torno a los pasos de Mida y Giddi se convierten así en inmensos cementerios de chatarra militar fabricada en la URSS al tiempo que los soldados de Dyan y Rabin llegan, el 8 de junio, al canal de Suez; la víspera se ha efectuado sin grandes trabas la ocupación de la Franja de Gaza y también la de Sharm el-Sheikh, abandonado por su guarnición."

Buscando un compromiso de ambas partes...
"Informados por Berlín desde febrero, Rabin y Peres permanecen escépticos y reticentes, y en todo caso los contactos de Oslo no impiden al gobierno hebreo responder con la clausura de los territorios a los asesinatos a cuchilladas, en marzo de 1993, de 13 israelíes, o con fuertes represalias aéreas y artilleras, en julio, a los ataques de Hizbulah cerca de la frontera libanesa. Pero, a medida que las negociaciones secretas en Noruega avanzan, su carácter y su nivel se tornan más oficiales, y se abren vías de comunicación entre Jerusalén y Túnez a través de El Cairo mientras Abu Ala y el director general israelí de Exteriores, Uri Savir, ayudados ahora por la mediación activa de los anfitriones escandinavos, discuten no sólo sobre autonomía y seguridad, sobre competencias y retirada de tropas, sino también sobre algo mucho más trascendental y simbólico: el reconocimiento recíproco. En último término, Yitzhak Rabin valiora la necesidad imperiosa que Arafat tiene de algún éxito y la debilidad de una OLP al borde de la quiebra, considera el inquietante crecimiento del fundamentalismo islámico entre los palestinos de los territorios al calor de la Intifada, sopesa la fragilidad de su propia coalición de gobierno, y concluye que las circunstancias sonn propicias a un acuerdo en términos nada desfavorables a Israel. Ya con las luz verde del primer ministro, y una vez resueltas las últimas discrepancias, el 20 de agosto de 1993, el hotel Plaza en Oslo. Es el escenario donde Abu Ala y Uri Savir firman todavía en secreto una Declaración de Principios que constituye el primer compromiso político formal entre el Estado Judío y la OLP; Shimon Peres y su homólogo noruego, Johan Jorgen Holst, actúan como testigos."

Irrumpe Doanld Trump...
"Un aspecto clave de toda esta operación era que los saudíes quedaran convencidos de que los Estados Unidos de Trump abandonaban toda veleidad de entenderse con Teherán y que, aunque no intervendrían directamente en una guerra en Oriente Medio porque las prioridades de la administración eran mucho más aislacionistas de lo que lo habían sido con Bush hijo, si que proporcionarían toda la cobertura diplomática necesaria para que Israel ejerciese este papel. Para que tal cosa fuera creíble, hacía falta que Washington abandonase el JCPOA. Trump había prometido que lo haría, pero mucha gente dentro de su propia administración la juzgaba una decisión demasiado extrema, ya que implicaba la ruptura, ya que implicaba la ruptura de un compromiso solemne del tipo que el mundo suele interpretar como una política a largo plazo de Estados Unidos, y al hacerlo abría la puerta a una pérdida de credibilidad y a la erosión de lo que quedaba del consenso bipartidista en política exterior. La presión para evitarlo se extendía también a las cancillerías europeas, que intentaban asimismo disuadir al presidente de hacer realidad otra promesa polémica de campaña: el traslado de la embajada a Jerusalén."

Breves pinceladas de una obra que resulta imprescindible para tratar de comprender los hechos y las causas de un conflicto que parece ir a más y donde todos los actores implicados quieren tener la razón y que con el tiempo ha degenerado al actual estado de cosas. No hacen los autores apología de algún bando, todo lo contrario que permite observar los hechos y sus protagonistas con las consecuencias subsiguientes. También para entender las motivaciones de Netanyahu para convencer a Donald Trump de borrar al régimen iraní del mapa. Está claro que la solución no será ni fácil ni sencilla de aplicar y más de determinar, pero ahora mismo se están sembrando sólo semillas de odio y violencia que nunca parece tener fin. Ideal para amantes de acercarse a las claves del presente y para todo tipo de momentos porque la lectura se hace apasionante y sobre todo esclarecedora, sin duda un libro de consulta imprescindible para asomarse a la historia del conflicto desde el mismo momento del nacimiento del Estado de Israel.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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