Suplemento
literato cutre de The Adversiter
Chronicle
–
Del sionismo al conflicto de Palestina-
Editorial:
Ediciones Península
Autor:
Joan B. Culla y Adriá
Fortet
Edición:
Primera edición, marzo de 2024
Cuando
se analiza el conflicto entre el Estado de Israel y la causa
palestina, da la sensación de que hay que tomar, sí o sí, partido
por un bando u otro y además desde posturas, por un bando y por el
otro, de posturas irreconciliables a lo que se suma el factor
religioso que no hace más que enconar las cosas. Aparentemente, pese
a que es un conflicto que comenzó Hamas, ahora mismo el Israel de
Netanyahu es un Estado agresor que arrasó Gaza hasta los cimientos y
que ahora con la inestimable e imprescindible ayuda de Donald Trump,
se dispone a terminar con el régimen iraní y su poder nuclear en
ciernes. La propuesta de hoy es un libro que nos atrevemos a decir
que imprescindible para el lector del orbe hispano que nos lleva de
forma dinámica, amena e interesante que hace devorar el libro, al
nacimiento del sionismo, la búsqueda de un Estado propio y
comprender el sistema político de Israel que resulta tan
desconcertante con su juego de alianzas. También la historia del
conflicto palestino donde todos los países de la región les apoyan
pero nadie los quiere en sus territorios. La lectura es también la
constatación de que hubo un momento en que las posturas dialogantes
de ambas partes daban un atisbo de solución que terminó sepultado
por imponerse las tesis extremistas y nacionalistas de ambas
partes...
Joan
B. Culla (Barcelona, 1952 – San Cugat, 2023) fue doctor en Historia
Contemporánea
por la Universidad de Barcelona y desde 1977 trabajó como profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona. Reconocido como uno de los mayores especialistas en Oriente Próximo, publicó asimismo una veintena de libros sobre aspectos políticos y sociales de la Cataluña del siglo XX y escribió sus memorias, La historia viscuda (2019). Articulista de opinión en la prensa escrita a lo largo de más de tres décadas, colaboró también de forma periódica en programas de radio y televisión. El profesor Culla falleció a finales de 2023, tras haber finalizado la nueva edición de este libro, al que consideró siempre como uno de sus principales legados intelectuales.
por la Universidad de Barcelona y desde 1977 trabajó como profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona. Reconocido como uno de los mayores especialistas en Oriente Próximo, publicó asimismo una veintena de libros sobre aspectos políticos y sociales de la Cataluña del siglo XX y escribió sus memorias, La historia viscuda (2019). Articulista de opinión en la prensa escrita a lo largo de más de tres décadas, colaboró también de forma periódica en programas de radio y televisión. El profesor Culla falleció a finales de 2023, tras haber finalizado la nueva edición de este libro, al que consideró siempre como uno de sus principales legados intelectuales.
Adriá
Fortet (Terrassa, 1994) es doctor en Historia por la Universidad
Autónoma de Barcelona en la que ha sido investigador y docente desde
2017. Sus trabajos se han centrado en las relaciones internacionales
y el conflicto de Oriente Medio, con una tesis doctoral que analiza
la evolución de los planteamientos territoriales de la derecha
israelí en las últimas décadas.
Sin
más preámbulos, unas breves reseñas que os inciten a su
interesante y clarificadora lectura...
Sionismo...
"Es
aún en este estadio de la teoría sin la acción donde debemos situar
la figura de Moses Hess (1882-1875) y su contribución doctrinal
pionera al protonacionalismo judío. Alemán de Renania asimilado y
descreído, socialista hegeliano seducido durante un tiempo por Marx
y seguidor de Lassalle después, Hess regresa, hacia 1860, cual hijo
pródigo a sus raíces judías y, a la luz del proceso unificador
italiano, escribe `Roma y Jerusalén. La última cuestión de
nacionalidades´, que se publicará en 1862. Las ideas esenciales
del libro son la afirmación de la persistencia, irreductible, de la
identidad judía y de su carácter nacional, un análisis muy
pesimista sobre el antisemitismo europeo -del que anticipa el
recrudecimiento y la mutación racista-, y la propuesta, como única
vía de normalización nacional, del retorno a la tierra, a
Palestina, que la decadente Turquía cederá a cambio de dinero. Según
Hess, que no espera una emigración generalizada, bastará con que
una parte de las masas judías orientales, del `proletariado´
hebreo, se instale en la antigua patria para levantar allí un
Estado, un Estado profundamente socialista con valor de modelo
universal. A pesar de que las tesis de Hess no tienen ninguna
influencia inmediata -de su libro, con una tirada de 1.500
ejemplares, se han vendido sólo 160 copias un año después-, otras
voces precursoras del sionismo se levantan, por la misma época, en
diversos lugares de Europa. Desde una lógica religiosa, el rabino
sefardí de Boisnia, Yehudá Hai Alkalai (1798-1878) publicó en
1845, en hebreo, `Minhat Yebudá´ ( La ofrenda de Judá), donde
intenta dar una dimensión activa y terrenal al proceso mesiánico de
la Redención -`la Redención comenzará gracias a los esfuerzos de
los propios judíos; estos deben organizarse y unirse, tienen que
elegir líderes y abandonar los países del exilio´- y propone no
sólo una compañía de colonización que arriende Palestina al
sultán turco, sino también la recuperación del hebreo como lengua
oral y cotidiana y la elección de una asamblea constituyente judía."
Segunda
`aliá´...
"¿Qué
explica, pues, que estos pocos miles de individuos(40.000 personas
entre 1904-1914) hayan sido considerados el núcleo configurador de
la sociedad y del futuro Estado israelíes? Hay, por una parte,
factores culturales y de actitud: los inmigrantes desembarcan en
Palestina sin familia, imbuidos de un espíritu rebelde y de un
laicismo radical que chocan pronto con la ortodoxia del viejo
`yisbuv´ y también con el modesto aburguesamiento de los llegados
veinte años antes, en la primera `aliá´; ruptura generacional,
pues, y también un militarismo sionista que quiere desbancar la
lógica comunitaria ancestral de los judíos palestinos -ser
tolerados y no llamar la atención- en favor de la lógica nacional
de quien se considera en su casa, Alguien tildó a los nuevos
pioneros de `chiquillos marxistas´, y, en efecto, muchos lo son.
Fuertemente politizados ya en el clima antisemita y
prerrevolucionario de la Zona de Residencia, una vez en la tierra de
Israel tardan poco en organizarse, unos en la rama local del Poalei
Zion -el partido sionista-marxista fundado en Rusia aquel mismo año
1905-, otros en el Hapoel Hatzair (El joven obrero), grupos de un
socialismo pacifista y espiritualista más cercano a Tolstói que a
Marx. Por mucho que, en 1906, no sumen más de 150 miembros, estos
dos partidos de izquierda dominarán la vida política del
`yisbuv´ durante las dos décadas siguientes y le infundirán los
valores fundamentales. Entre ellos, y desde un principio, los
conceptos de `kibbuch haavoda´ o `conquista del trabajo´ y de
`avoda ivrit´ o `trabajo judío´, es decir, el rechazo a la
utilización de mano de obra árabe por parte de los patronos judíos
-tal como habría aconsejado una visión colonialista- y el afán por
crear una clase trabajadora hebrea, trabajadora agrícola para
empezar, como forma de desalienación individual y de emancipación
nacional."
Londres
trata de encontrar una solución en Palestina...
"De
regreso a Europa, la comisión Peel elabora su informe final, que se
hará público el 7 de julio de 1937. Después de levantar acta del
intenso antisionismo de la población árabe, de la enorme distancia
cultural y social y del antagonismo creciente entre los dos pueblos,
de la radicalización progresiva de los dos nacionalismos rivales, el
documento deduce de todo ello que las obligaciones de Londres hacia
las dos comunidades palestinas se han vuelto inconciliables, y que un
gobierno representativo único es imposible. Una federación de
cantones autónomos presupone un mínimo de voluntad común y, visto
que tal cosa tampoco existe, los comisionados creen que la única
solución viable es dividir Palestina en tres partes. La zona de
Jerusalén y de Belén con sus santos Lugares, y un pasillo de acceso
al mar que incluya el aeropuerto de Lydda (Lod) y la ciudad de Jaffa,
permanecería bajo mandato británico, formando un enclave
desnacionalizado; toda Galilea y la llanura costera, incluida una
porción al sur del corredor de Jaffa -en conjunto, el 20% del
territorio- constituiría el Estado judío: las regiones centrales
del país, desde Yenín a Beersheva, el litoral de Gaza y también el
desierto del Negev -un 75% del espacio palestino- formarían el
Estado árabe, que en el futuro se fusionaría con Transjordania.
Puesto que las fronteras propuestas no delimitan poblaciones lo
bastante homogéneas, el Estado árabe y el judío deberían llevar a
cabo un intercambio de tierras y habitantes semejante a menor escala-
al realizado entre Grecia y Turquía en 1922-1923. Londres asumiría
parte de los costes financieros del plan y, durante el periodo de
transición, habría que restringir mucho la llegada de inmigrantes
hebreos."
Nace
el Estado de Israel...
"Lejos
de constituir, como se ha dado a entender a menudo, el punto de
partida irreversible y diáfano, la garantía efectiva e irrevocable
del nacimiento del Estado de Israel, la resolución 181 de la
Asamblea General de la ONU otorga a las aspiraciones sionistas un
aval jurídico y una legitimización moral de enorme valor, sin duda
, pero no asegura de ninguna manera su realización, Es preciso
recordar que las Naciones Unidas no disponen en aquel momento de una
fuerza armada capaz de velar por el cumplimiento de sus propias
decisiones, que Estados Unidos rehúsa -y seguirá rehusando- el
envío a Palestina de tropas internacionales, por miedo a que estas
incluyan contingentes del Ejército Rojo o de cualquiera de sus
satélites, y que la única potencia desplegada sobre el terreno,
Gran Bretaña, ya ha anunciado su no-colaboración en el cumplimiento
del voto neoyorquino, una actitud que pronto degenerará en abandono
de responsabilidades cuando no boicot flagrante. Si a todo ello le
añadimos la reacción de los Estados árabes, que desde el mismo 29
de noviembre se han desentendido de una resolución tildada de
`ilegal´ e `injusta´ advirtiendo que aplicarla desatará la
guerra, y la retórica bélica de los portavoces arabopalestinos,
deberemos convenir que, al día siguiente de la victoria diplomática
sionista en la ONU, el porvenir de Tierra Santa permanece aún muy
oscuro y problemático, tanto desde el punto de vista político como
militar."
Junio
de 1967...
"Conocida
después como la guerra de los Seis Días para subrayar su brevedad,
la conflagración que, en junio de 1967, enfrenta a Israel (unos
250.000 efectivos, 1200 carros de combate, 400 cañones, unos 200
cazas y cazabombarderos Mirage, Super Mystére, Mystére Mark IV, Ouragan, Vaotour..., todos de tecnología francesa) con los ejércitos
de Egipto, Siria y Jordania reforzados por contingentes iraquíes,
argelinos, sudaneses y saudíes (en conjunto, más de 300.000
hombres, 1.500 tanques, 1.260 piezas de artillería y unos 550
aviones) se decide, de hecho, en un lapso de tiempo mucho más corto:
en tres horas. Son las que discurren entre las 07:35 y las 10:35 de
la mañana del 5 de junio, cuando el 95% de la aviación israelí,
dejando casi desguarnecido el espacio aéreo propio y haciendo un
largo rodeo para burlar los radares egipcios, ataca por sorpresa,
inutiliza las bases y destruye en tierra más de 300 aparatos de la
RAU a cambio de la pérdida de 15 aeronaves propias (40 en toda la
guerra). Aquel mismo mediodía, otro golpe masivo elimina alas
fuerzas aéreas jordanas, iraquíes y sirias como factor militar (un
centenar largo de aviones inutilizados) y otorga a Israel una ventaja
decisiva en los enfrentamientos terrestres y en la moral combativa de
las tropas. Mientras los árabes se ven desamparados y a merced del
enemigo, los hebreos se sienten siempre cubiertos y apoyados desde el
aire. Poco después, siguiendo idéntico esquema y los mismos
itinerarios que en 1956, las columnas blindadas del Tsahal penetran
en el Sinaí, hunden las líneas enemigas sin hallar una resistencia
general y, a medida que avanzan hacia el oeste, dejan a divisiones
egipcias enteras aisladas en medio del desierto, desorientadas,
castigadas por la aviación israelí y, pronto, en desbandada. Las
carreteras del Sinaí en torno a los pasos de Mida y Giddi se
convierten así en inmensos cementerios de chatarra militar fabricada
en la URSS al tiempo que los soldados de Dyan y Rabin llegan, el 8 de
junio, al canal de Suez; la víspera se ha efectuado sin grandes
trabas la ocupación de la Franja de Gaza y también la de Sharm
el-Sheikh, abandonado por su guarnición."
Buscando
un compromiso de ambas partes...
"Informados
por Berlín desde febrero, Rabin y Peres permanecen escépticos y
reticentes, y en todo caso los contactos de Oslo no impiden al
gobierno hebreo responder con la clausura de los territorios a los
asesinatos a cuchilladas, en marzo de 1993, de 13 israelíes, o con
fuertes represalias aéreas y artilleras, en julio, a los ataques de
Hizbulah cerca de la frontera libanesa. Pero, a medida que las
negociaciones secretas en Noruega avanzan, su carácter y su nivel se
tornan más oficiales, y se abren vías de comunicación entre
Jerusalén y Túnez a través de El Cairo mientras Abu Ala y el
director general israelí de Exteriores, Uri Savir, ayudados ahora
por la mediación activa de los anfitriones escandinavos, discuten no
sólo sobre autonomía y seguridad, sobre competencias y retirada de
tropas, sino también sobre algo mucho más trascendental y
simbólico: el reconocimiento recíproco. En último término,
Yitzhak Rabin valiora la necesidad imperiosa que Arafat tiene de
algún éxito y la debilidad de una OLP al borde de la quiebra,
considera el inquietante crecimiento del fundamentalismo islámico
entre los palestinos de los territorios al calor de la Intifada,
sopesa la fragilidad de su propia coalición de gobierno, y concluye
que las circunstancias sonn propicias a un acuerdo en términos nada
desfavorables a Israel. Ya con las luz verde del primer ministro, y
una vez resueltas las últimas discrepancias, el 20 de agosto de
1993, el hotel Plaza en Oslo. Es el escenario donde Abu Ala y Uri
Savir firman todavía en secreto una Declaración de Principios que
constituye el primer compromiso político formal entre el Estado
Judío y la OLP; Shimon Peres y su homólogo noruego, Johan Jorgen
Holst, actúan como testigos."
Irrumpe
Doanld Trump...
"Un
aspecto clave de toda esta operación era que los saudíes quedaran
convencidos de que los Estados Unidos de Trump abandonaban toda
veleidad de entenderse con Teherán y que, aunque no intervendrían
directamente en una guerra en Oriente Medio porque las prioridades de
la administración eran mucho más aislacionistas de lo que lo habían
sido con Bush hijo, si que proporcionarían toda la cobertura
diplomática necesaria para que Israel ejerciese este papel. Para que
tal cosa fuera creíble, hacía falta que Washington abandonase el
JCPOA. Trump había prometido que lo haría, pero mucha gente dentro
de su propia administración la juzgaba una decisión demasiado
extrema, ya que implicaba la ruptura, ya que implicaba la ruptura de
un compromiso solemne del tipo que el mundo suele interpretar como
una política a largo plazo de Estados Unidos, y al hacerlo abría la
puerta a una pérdida de credibilidad y a la erosión de lo que
quedaba del consenso bipartidista en política exterior. La presión
para evitarlo se extendía también a las cancillerías europeas, que
intentaban asimismo disuadir al presidente de hacer realidad otra
promesa polémica de campaña: el traslado de la embajada a
Jerusalén."
Breves
pinceladas de una obra que resulta imprescindible para tratar de
comprender los hechos y las causas de un conflicto que parece ir a
más y donde todos los actores implicados quieren tener la razón y
que con el tiempo ha degenerado al actual estado de cosas. No hacen
los autores apología de algún bando, todo lo contrario que permite
observar los hechos y sus protagonistas con las consecuencias
subsiguientes. También para entender las motivaciones de Netanyahu
para convencer a Donald Trump de borrar al régimen iraní del mapa.
Está claro que la solución no será ni fácil ni sencilla de
aplicar y más de determinar, pero ahora mismo se están sembrando
sólo semillas de odio y violencia que nunca parece tener fin. Ideal
para amantes de acercarse a las claves del presente y para todo tipo
de momentos porque la lectura se hace apasionante y sobre todo
esclarecedora, sin duda un libro de consulta imprescindible para
asomarse a la historia del conflicto desde el mismo momento del
nacimiento del Estado de Israel.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org



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