Una sección del
padre I. N. Mundicia en
exclusiva para The Adversiter Chronicle
Adecentamiento del
camposanto para el día de Todos los Santos
Un
año más, queridos feligreses, toca rendir homenaje a los difuntos y
la parroquia se llenará de familiares, algunos viviendo en otras
partes y que aprovechan la festividad para volver a su parroquia y
que se quedan con la impresión que les causa la misma. Como todos
los años por estas fechas y en días previos se procedió a la
suelta de las cabras del Anselmo que, hay que ser honestos,
hicieron una labor fantástica a la hora de limpiar de hierbas y
hierbajos el cementerio. En la tienda parroquial se dispuso a la
venta una gama de flores y objetos para engalanar tumbas, nichos y
sepulturas a módico precio e incluso el párroco auxiliar, el padre
Genaro, se puso manos a la obra para pintar allí donde hacía falta
tapar un desconchado junto con Matías el sepulturero. Sé por el
confesionario que hay rumorología por el anuncio de solicitar ayuda
de la feligresía para que de forma voluntaria, pero obligatoria, se
apunten para limpiar antes de que llegue la festividad las cagarrutas
de las cabras del Anselmo que, cierto que de una cantidad
considerable, han dejado desperdigadas por todo el cementerio...
Entiendo
las quejas, no es agradable pasarse una jornada recogiendo mierda de
cabra, y que se me pida considerar que sea el Anselmo quien recoja
las cagarrutas de sus cabras. El padre Genaro, que es algo leguleyo,
afirma que no ha lugar a obligación del dueño de las cabras recoger
las cagarrutas porque una vez expulsadas del organismo ya no les
pertenecen y como bestias que son, al fin y al cabo, no tienen
responsabilidad legal. Lo que trato de explicaros es que no puedo
obligar al Anselmo que vaya con una botella de agua, guantes
desechables y una bolsita para ir recogiendo las cagarrutas de sus
cabras como si fueran vulgares mascotas urbanas. Además, aún
suponiendo que las cagarrutas se dejaran formando parte del paisaje
del camposanto, ya no es que los visitantes a sus familiares difuntos
se llenen el calzado de mierda de cabra, es que atraería a las
moscas lo que junto al olor daría la impresión a los familiares de
que tal hedor e incordio de moscas cojoneras tenga origen en un
reciente enterramiento. Es una cuestión capital acometer la recogida
de las cagarrutas de las cabras del Anselmo, que puesto al habla con
él para exponerle el entuerto dijo que no se le tocaran sus partes
encima de que colabora todos los años en la limpieza de hierbas y
hierbajos sin cobrar nada, en lo cual tiene razón como un santo...
Así
que mañana os quiero a todos y a todas de forma voluntaria, pero
obligatoria, con utensilios acordes a la tarea y a recoger las
dichosas cagarrutas hasta que no quede una. En un principio el padre
Genaro había pensado en ocultar a la vista las cagarrutas
metiéndolas en nichos vacíos, pero no soluciona tal solución el
tema de las moscas y el hedor. Afortunadamente, sin guardar rencor a
la parroquia y que dice mucho a su favor, el Anselmo accede gentilmente a
recoger el montón de cagarrutas como estiércol para sus menesteres y
sin cobrar nada por ello. Recordaros que el acceso al camposanto es
gratuito siempre y cuando las flores hayan sido adquiridas en la
tienda parroquial que llevan además un código de barras para evitar
la picaresca de todos los años de reutilizar las flores para
ahorrarse adquirirlas en la tienda parroquial. Respecto a la
utilización de velas y velones, debidamente adquiridos en la tienda
parroquial, nada de velas a pilas o mierdas semejantes porque la
tienda parroquial no tiene a la venta tales cachivaches. Ir en paz no
sin antes advertir a quién haya sido, que dice el Anselmo que le
faltó una cabra en el recuento al volver a ser estabuladas tras la
suelta en el camposanto y que como averigüe al culpable se le van a
quitar las ganas de comer cabrito al horno.
AMEN






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