Al final del cuento, el
rey desnudo decide seguir con el desfile, sin otra salida que huír
hacia adelante fingiendo normalidad y dignidad sabedores sus súbditos
que sólo había sido un vanidoso cuya vanidad le hacía proclive a
rodearse de pillos dispuestos a estrujarle alimentando su vanidad...
No sabemos cómo había sido su reinado, es de suponer que en cierta medida ocupándose de cumplir sus anhelos y desocupándose de los asuntos del reino. Igual tuvieron sus súbditos que sufrir invasiones, afrontar catástrofes naturales y hasta problemas económicos por malas cosechas consecutivas e ignoramos qué hizo tras el desfile desnudo pero desfilando con la dignidad de un soberano ricamente vestido por su equipo de sastres asesorados por charlatanes, pillos y delincuentes...
Todo indica que lo único destacable del rey desnudo en su vida fue el desfile tal como llegó a este mundo porque no han llegado legados de sus hechos. Es lo malo del saludable paso del tiempo que derriba pedestales y estatuas porque la memoria humana sólo recuerda lo bueno y lo malo desechando los detalles, citando por alto las circunstancias e ignorando el contexto global. Me pregunto qué sería en realidad el rey desnudo como monarca porque igual le pasaba con la ropa lo mismo en todos los ámbitos. No sabemos tampoco de su conyugue, salvo que era tan progresista como lo sería ahora: mujer, madre y esposa; sin muchas oportunidades de participar en los asuntos del reino, sin evitar que tuviera tejemanejes con los cortesanos, y abnegada consorte en la cama de forma saludable y sana. Pero el caso es que no sabemos nada de la reina que lo mismo desfilaba como reina desnuda en la intimidad...
Ahora estamos en el cuento del flautista de Hamelin.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org




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