The Adversiter Chronicle

martes, 19 de marzo de 2019

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Si el señor Torra no acata a la Junta Electoral, debe sentir el peso de la Ley

La democracia efectiva se basa en que jugamos todos al mismo juego y con las mismas reglas, así de simple. Es cierto que salvo su masa de engañados votantes, el resto de ciudadanía del Estado nos hemos habituado a las burradas políticas del actual presidente de Cataluña, de una parte al menos. Lo visto hasta ahora en el juicio a las personas con cargos públicos que posibilitaron mediante propaganda engañosa institucional y legislar una ilegalidad el desafío más importante a la democracia en España, ha demostrado sus hondas motivaciones catalanistas: el señor Junqueras ama a España pero ama más a Cataluña y por amor se hace lo que sea aunque sea ilegal; la señora Forcadell, ese látigo anticonstitucional que dirigía la cámara catalana, resulta que la engañaron y que lo que hizo y cómo lo hizo era sólo... un engaño; el señor Trapero, patriota español en la sombra que tenía hasta un plan para detener al prófugo Puigdemont, es que sus subordinados no le informaban adecuadamente de la situación...

El señor Torra es un típico ejemplo de clase política incendiaria, de los que siempre apoyan los extremos en distintas épocas, sin duda sería franquista de haber sido político en 1936, y cuyos actos trascienden por desgracia a la sociedad. Sus desafíos verbales, su incontinencia de gestos desafiantes y su discurso a la eslovena deberían sobresaltar a sus propios votantes porque piden cambiar las reglas pero no acatan las vigentes. Lo bueno de todo esto, porque nos observan a todos, es que cuando pataleen en las instancias superiores de justicia europeas, el ridículo en que se empeñan día tras día hablará por sí solo.

Podemos aceptar que no se acaten las instituciones bajo el argumento de que Cataluña está oprimida por el resto del Estado, discurso de buena venta en el extranjero pero agotados los beneficios de la misma hace más de un año. Podemos aceptar el circo para consumo de sus votantes y que no les acusen de engaño, que lo harán tarde o temprano, y que el juicio es una evidencia del franquismo que gobierna España. Pero no podemos ni debemos aceptar el desacato, sea de quién sea, a la autoridad electoral. Bajo el prisma torticero, desde un punto de vista político, del señor Torra se consiguen un par de objetivos: dar imagen de presidente rebelde y cumplidor del mesiánico mandato de las urnas, que hay elecciones, y que no decaiga el ánimo de su amo político en su auto exilio en tierras belgas, el prófugo Puigdemont...

Pero el señor Torra sabe también que sus triquiñuelas para hacer desacato a la Junta Electoral avivarán los rebuznos de la extrema derecha y en río revuelto es más fácil pescar votantes a tener la valentía y la dignidad de su cargo representativo de confesar que esta historia es otra historia. Pero no lo harán, no lo hacen en el juicio y mucho menos desde la dulce libertad en Bélgica, lo pagará Cataluña en forma de división política en su sociedad, mala imagen por mucho que tratemos de aminorar el daño que se ha hecho con toda esta falacia ilegal de desafío al Estado y la Constitución, una generación fanatizada que será aprovechada por esta casta política catalana que vivirá de las batallitas el resto de su vida y a costa del contribuyente.

Si no obedece a la Junta Electoral, el señor Torra debe sentir todo el peso de la Ley para estos casos, es una línea roja donde todas las fuerzas políticas deben ir a una exigiendo que se cumpla lo ordenado por la máxima autoridad electoral y garante del derecho a votar. No es el momento de los argumentos manidos hasta ahora porque no procede, jugamos todos y todas pero con las mismas reglas. El señor Torra lo sabe y si a quienes apela le dicen que acate, afirma que lo acatará. Yo le digo, que sea cual sea el dictamen, debe acatar o exponerse a las consecuencias...
Así de simple y así de complicado.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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