The Adversiter Chronicle

jueves, 25 de octubre de 2018

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Los últimos españoles de Mauthausen
Autor: Carlos Hernández
Editorial: Ediciones B, S. A.
Edición: Febrero 2015

La propuesta de hoy es volver a rendir homenaje a los grandes olvidados en las crónicas de la II Guerra Mundial que son los hombres y mujeres que tras el final de la Guerra Civil siguieron combatiendo ya fuera encuadrados en las fuerzas aliadas o bien en las tropas nazis. De la División Azul ya hemos traído obras en otras ocasiones y hoy toca a quienes padecieron el sistema nazi de campos de exterminio, unas veces por ser simplemente refugiados que fueron encuadrados en los batallones de trabajo del ejército francés y fueron capturados tras la retirada de Dunkerque y posteriormente encuadrados en las fuerzas de resistencia francesas a la ocupación alemana...
 
En ambos casos tanto las autoridades franquistas como el propio Franco fueron conocedores del destino de sus compatriotas y no hicieron nada, esto incluía a los judíos sefarditas. Tras la victoria aliada vendría la decepción de ver que la dictadura era aceptada por los vencedores y sus historias y hazañas sepultadas en un olvido interesado que pervive en la sociedad española y europea en general hasta el día de hoy.

Carlos Hernández de Miguel es periodista y experto en comunicación empresarial y política. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, inició su carrera profesional en Antena 3 Televisión como cronista parlamentario en el Congreso de los Diputados. Posteriormente ejerció de corresponsal de guerra en diversos conflictos internacionales, como Kosovo, Palestina, Afganistán o Irak. En los últimos años ha ocupado los puestos de redactor jefe del semanario La Clave, director de comunicación del PSOE y asesor de imagen en diversas empresas. Ha obtenido el premio Víctor de la Serna al mejor periodista del año 2003 y el Otega y Gasset de periodismo otorgado a los enviados especiales a Irak como mejor cobertura informativa del año 2003.
Datos abundantes sacados como es casi norma de la contraportada y actualizados al año de edición, pero sin más, unas breves reseñas que os inciten a su apasionante lectura:

La II República...
¿Me preguntas por qué luché a favor de la República? Anda que vaya cojones que tienes tú también, mira que preguntarme eso. Pues luché por ella porque era lo mejor que habíamos tenido hasta ese momento en España. ¿Tú sabes lo que era trabajar de sol a sol en los campos de Córdoba con ese calor y por un salario de miseria? Yo empecé a segar trigo con 16 años, era casi un niño. Cuando llegó la República aprobó una ley implantando la jornada laboral de ocho horas. ¿Tú sabes lo que supuso eso para mí? Tenía tiempo para descansar. Yo que era un semianalfabeto comencé a estudiar porque tenía unas horas libres para poder hacerlo. La República hacía las cosas como se tenían que hacer y por eso nos la quitaron tan pronto. Para mí, para todos nosotros, defender la República era defender la libertad de los trabajadores.”

Refugiados indeseables...
Los propios refugiados españoles eran conscientes del miedo irracional que llegaron a levantar entre la gente. Cristóbal Soriano no podía creer lo que escuchaba mientras era trasladado de un campo de refugiados a otro, escoltado por gendarmes franceses: `En esa zona de Francia se habla catalán y yo les entendía todo lo que decían. Cuando íbamos a pasar, le decían a los más pequeños que se escondieran porque venía la gente que se comía a los niños´. Los domingos, los campos se veían rodeados por decenas de curiosos que se acercaban para ver a los `monstruos españoles´. Ramiro Santisteban percibió la evolución que se fue produciendo entre los habitantes de las poblaciones más próximas. Poco a poco, se dieron cuenta de que tras las alambradas no había demonios con cuernos y rabo, ni bestias despiadadas, sino personas normales y corrientes que vivían una situación desesperada: `El campo de Vernet estaba situado a lo largo de una carretera nacional. Los domingos se llenaba de gente que se acercaba a vernos como si fuéramos unos bichos raros. Nos miraban con mucha curiosidad. Algunos nos lanzaban paquetes de tabaco por encima de las alambradas. Los gendarmes no querían que lo hicieran, así que se ponían a gritar. Pero cuanto más gritaban, más tabaco y comida nos echaban. La gente se portaba bien´.”

Los stalags, antesala del infierno de Mauthausen…
La imagen que guardan los supervivientes de su paso por los stalags se ha idealizado considerablemente, debido al criminal trato al que fueron sometidos más tarde en Mauthausen...
(…) En Trier, Amadeo Sinca fue víctima y testigo de constantes vejaciones: `El capítulo de humillaciones fue reservado para los españoles, o por lo menos nosotros así lo consideramos. Uno de mis mejores amigos, primitivo, fue sorprendido mientras defecaba en un bosquecillo próximo. El guardia, con un bastón que llevaba, le azotó varias veces. Después le hizo recoger los excrementos con las dos manos y se los hizo pasear por el campo. Tras media hora de paseo le acompañó a uno de los recipientes y le hizo vaciar su maloliente contenido. Más tarde le llevó a una de las barberías del stalag donde le hizo cortar el cabello en la mitad del cráneo, así como afeitar media cara y medio bigote.´”

Mauthausen...
El final de la cuarentena suponía el traslado de los prisioneros al campo I o recinto interior. Era el momento en que ingresaban realmente en la maquinaria de exterminación y explotación mediante el trabajo esclavo que era Mauthausen. Sólo un puñado de SS entraba diariamente en el campo I. Los oficiales y soldados alemanes despreciaban a los prisioneros, a los que consideraban sucios animales portadores de todo tipo de enfermedades. Por ello, el sistema de seguridad de los campos estaba pensado para reducir al mínimo el contacto entre los guardianes y la masa de `infrahombres´. La vigilancia se realizaba desde la altura que proporcionaban las torres que salpicaban la muralla, mientras que el mantenimiento del orden y la disciplina en el recinto interior se dejaban en manos de un selecto grupo de prisioneros: los kapos. Estos `presos con galones´ tenían una estructura muy jerarquizada en cuya cúspide se encontraba el lagerältester o responsable de todo el campo. Bajo sus órdenes estaban los blockältester que, con la colaboración de varios ayudantes, imponían su ley en la barraca que tenían a su cargo. Cada barracón de madera (block) estaba dividido en dos partes simétricas llamadas stube separadas por una sala central que albergaba los lavabos y las letrinas. El stube tenía una gran zona diáfana en la que apiñaban las literas de tres pisos para los prisioneros y una pequeña dependencia separada donde se alojaban los kapos.”

Experimentos con cobayas humanas...
Mención destacada merecen los experimentos realizados por los SS de Mauthausen relacionados con la alimentación de los prisioneros...
(…) El informe estadounidense revela que Podhala y el resto de los médicos prisioneros tuvieron constancia de cuatro grandes experimentos de este tipo: `(El primero) fue ordenado por el doctor Schenk de la Universidad de Berlín. Se usaron 150 prisioneros y se trajo un laboratorio especial desde la capital alemana. Podhala dedujo, por las características del equipo, que el objetivo era determinar los niveles de diversas sustancias en la sangre, incluyendo vitaminas B y C. Podhala estima que el 70% de las víctimas usadas para estos experimentos murieron. Entre el 1 de diciembre de 1943 y el 31 de julio de 1944 se realizaron los siguientes experimentos relacionados con la nutrición: ration (a) 150 conejillos de Indias humanos de los que murieron 76; ration (b) 110 conejillos de Indias humanos de los que murieron 75; ration (c) 110 conejillos de Indias humanos de los que murieron 45´.”

Ensayos de exterminio...
"En esa época (1941) los oficiales de Mauthausen llevaban ya meses utilizando otro método para eliminar a los prisioneros. Se trataba de un camión herméticamente sellado, una verdadera cámara de gas móvil que recibía el nombre en clave de `unidad fantasma´. El camión hacía el recorrido entre Gusen y Hartheim, conducido por oficiales de las SS, e incluso en algunas ocasiones por el propio comandante del campo, Franz Ziereis. Cuando los prisioneros se encontraban encerrados en la parte trasera, se conectaba a ella la salida del tubo de escape para que el monóxido de carbono hiciera su trabajo. Cuando el camión fantasma llegaba a su destino no quedaba ni un solo pasajero con vida. Sus cadáveres eran quemados en los hornos de Mauthausen, de Gusen o del propio castillo de Hartheim. También hubo españoles, como el almeriense José Cortés García, que fueron víctimas de este sádico procedimiento de exterminación.”

Sin hogar al que ir tras la liberación...
Los prisioneros liberados se encontraban por fin con la oportunidad de volver a sus casas. Poco a poco, todos comenzaron a ser reclamados por los gobiernos de sus naciones de origen. Los republicanos, sin embargo, no tenían a dónde ir. El triángulo azul con la `S´en el centro, que algunos seguían luciendo en sus uniformes rayados, simbolizaba a la perfección la situación en la que se encontraban. Eran españoles sin patria o, mejor dicho, con una patria que seguía en manos de uno de los principales aliados de Hitler. La mayoría de ellos llevaba nueve años luchando, primero contra el fascismo en los campos de batalla y luego contra la muerte en las entrañas del sistema represivo nazi. En este largo tiempo, las calles y plazas en las que se encontraban sus hogares en Barcelona, Madrid, Córdoba o Murcia, habían dejado de existir; destruidas por la guerra o rebautizadas con los nombres de los militares golpistas.”

Libro de obligada lectura, debería serlo al igual que otros títulos referidos a la epopeya de los hombres y mujeres que bajo distintas banderas, ideales y motivaciones formaron parte de los contingentes combatientes que mientras en el extranjero son recordados, en España cayeron el el olvido sus historias, unos lo fueron porque eran rojos y más tarde porque los otros eran fascistas, pero en 2018 lo que encontramos es el testimonio de españoles y españolas combatientes. En este caso el horror de entrar en el sistema nazi de exterminio y olvidados por las autoridades. Ahora que el neo fascismo y el neo comunismo ganan terreno electoral amenazando la democracia o hay nacionalismos periféricos que se atrincheran en la superioridad patriótica,
 es un buen momento para recordar lo que las dictaduras de dichas ideologías hicieron con aquellos y aquellas que eran declarados enemigos del Estado por no pensar igual, por el color de su piel, por su credo religioso e incluso por tener una minusvalía...
Hay que perdonar, pero no se puede olvidar a nadie, fueran del bando que fueran, con sus luces y sus sombras como fue la trágica época en que les tocó vivir, combatir, sufrir y morir...
Obligada y necesaria lectura.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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