The Adversiter Chronicle

viernes, 12 de octubre de 2018

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

El atractivo encanto de la nueva ultraderecha

Finalmente han llegado a España dulces cantos de sirena de la nueva ultraderecha y comienzan a calar entre el electorado. Una lejanía en el tiempo de las atrocidades nazis, llegando al extremo de que un concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Gijón afirme que lo sucedido en Mauthausen con las deportadas y deportados españoles no interesa a nadie, y un resurgimiento del nacional-catolicismo español como reacción al nacionalismo separatista catalán, unido a la crisis y la llegada masiva de subsaharianos a la frontera mediterránea de la Unión Europea, son el caldo de cultivo perfecto para que una formación de ultraderecha española, que se encuadra en Europa con las formaciones neofascistas que apoyan al prófugo Puigdemont mientras que en el solar hispano hablan de acabar con las Comunidades Autónomas, dándose la paradoja de que quienes defienden la unidad de España apoyan en Bélgica al secesionismo catalán...

Son cantos de sirena que logran que ciudadanos y ciudadanas cabales encuentren atractivo en ciertos puntos del programa electoral de la nueva ultraderecha española y vean atractivo tenerlos como primera opción de voto. Personas que viven y prosperan en un sistema que la ultraderecha quiere dinamitar y cambiar por el autoritarismo institucional la democracia que tanto trabajo y sangre derramada ha costado instaurar en España y en Europa. Los sucesos de hace un año en Cataluña, la recesión que no acaba de terminar y una falsa interpretación del problema de la inmigración procedente de África, a lo que hay que sumar el conglomerado empresarial y de comunicación de que dispone la ultraderecha, logran que su discurso cale cuando en condiciones de ciclo económico positivo, ni su discurso ni el del nuevo neocomunismo calarían en el electorado.

La profusión de tertulias políticas, de tertulianos políticos y unos programas de debate convertidos en gallineros donde no se debate sino que se reafirman en sus tesis y doctrinas, causan la impresión de que no hay remedio, de que el señor Sánchez es un demonio, de que PODEMOS nos lleva a un régimen bolivariano, una vergüenza colectiva del marco etnográfico hispano azuzado por los nacionalismos periféricos que es parte de la herencia maldita de la dictadura franquista y su apropiación de los símbolos patrios incluyendo el descubrimiento del Nuevo Mundo, hace que sea de nuevo atractivo el fascismo de derechas, de los enemigos de la democracia que quieren los votos para tener la mayoría suficiente para liquidarla e instaurar la dictadura del Estado.

En la Arcadia de la ultraderecha y sus colegas de la Unión Europea, aquellos que no sean europeos sencillamente sobran; aquellos que no sean perfectos y tengan taras son enemigos del Estado que hay que erradicar; aquellos que no piensen igual no merecen disfrutar del sistema y pueden ser concentrados para ser productivos; aquellos que nazcan enfermos, deformes o cualquier otra patología que suponga gastos hospitalarios, no merecen vivir después de nacer; aquellos que no sean de la religión del Estado no tienen cabida y serán perseguidos...

El evangelio de la ultraderecha es un evangelio demagógico, clasista, uniforme y piramidal que finalmente, como todo nacionalismo, conduce a la guerra, un término que los y las europeas han olvidado igual que España, su ciudadanía, ha olvidado nuestro pasado de emigrantes con argumentos como que llegan con móvil, tienen subsidios y que los y las españolas emigraban con papeles. Pero emigraban porque antes el fascismo había asolado Europa, Alemania y otros países necesitaban mano de obra porque los hombres y la juventud quedaron en la estepa rusa y el resto del teatro europeo de la II Guerra Mundial que comenzó con la Guerra Civil en 1936. Pero lo hemos olvidado y no transmitimos por tanto la memoria a las generaciones que nos siguen y quienes olvidan su historia están condenados a repetirla y eso es votar a la ultraderecha...
Así de simple y así de complicado.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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