The Adversiter Chronicle

jueves, 18 de octubre de 2018

"Manual del Buen Comer", por el profesor T. A. Rambaina


Con la colaboración del profesor T. A. Rambaina
en exclusiva para The Adversiter Chronicle

EL HUEVO

Hoy tratamos de un alimento que se ha convertido en un habitual de nuestra dieta y un imprescindible en la nevera. Alimento que cada ciertos años es recomendado su consumo y en otros es todo lo contrario por no hablar de mitos digestivos sobre si es indigesto a la cena. Sin que sirva de ofensa, hoy vamos a echarle huevos al asunto y a tocar los huevos, desde un punto de vista científicamente alimenticio...
 
-¿Por qué tiene en la psique la masa consumista tan mala fama el huevo, ein?

-Aunque ahora comer huevos en la dieta sea algo natural como comer pasteles, hubo un tiempo aún no muy lejano en que el huevo era un artículo de lujo. Afortunadamente y gracias a la producción industrial en el tema aviar pues es algo cotidiano e imprescindible en la cesta básica de la compra. Tal es así que en cualquier superficie comercial de alta, media y baja estofa nos encontramos hasta tres clases de huevos y en cómodo formato de media docena: el huevo gallináceo de toda la vida, huevos camperos que son algo sutiles en diferencia y huevos grandes cuyo tamaño es el doble del huevo gallináceo normal. Es tal el refalfie de la masa consumista hoy en día que si al llegar de la compra o ir a buscar un huevo, éste está ligeramente desconchado se tira sin remordimiento alguno por tikis mikis de consumidor mal acostumbrado de que coja bacterias cuando antaño se echaba en un recipiente y se consumía. De artículo de lujo ha pasado a ser el pariente alimenticio siempre presente pero pobre en halagos y consideración.

-¿Hay que echarle huevos a comer un huevo?

-¡Para nada, para nada! Salvo que así lo indique la autoridad médica de cabecera competente, podemos consumir huevo regularmente. Además hay un factor psicológico que juega a su favor y es que es inevitable pensar cuando comemos un huevo que nos estamos comiendo un pollo, concentrado en cáscara, yema y clara, además y al igual que ocurre con el cerdo, del huevo se aprovecha todo: cáscara para imaginativos pequeños trabajos de manualidades, la yema, qué decir de la yema; por último la clara, también de mala fama pero recordemos que en la naturaleza la placenta es un alimento sibarita lleno de bondades, así que el huevo lo mismo. Respecto a efectos a la larga por comer alimento modificado genéticamente no son más que el resto de alimentos modificados genéticamente. Recordar el sabio refranero popular que afirma que de lo que se come se cría, así que es beneficioso hasta en el aspecto sexual.

-¿Frito o cocido?

-Ambas son opciones perfectamente válidas y validadas. El huevo frito es la alegría del plato cuando está bien hecho, el huevo cocido es el ornamento esencial de muchos platos, hay innumerables variantes como son el huevo estrellado, huevos hilados, huevos moles, huevos al plato, huevos revueltos, etc. etc. El huevo forma parte también del gracejo popular donde a lo que parece difícil y resulta fácil al saber en que consiste y se denomina huevo de Colón o de Juanelo. Hay que citar la variante lingüística del célebre no me toques los huevos, que siempre queda más finolis que decir no me toques los cojones. Un alimento noble, elegante y nutritivo en suma.

-¿Es más difícil freir o cocer un huevo?

-Con las féminas no hay problema, con los machos alfa se han llegado a dar casos de traslado urgente a la UCI tras intentar freir un huevo. Cocerlo es sencillo y sólo requiere controlar el tiempo pero lo de freir tiene su intríngulis, no crea. Para empezar hay que cascar el huevo y el macho alfa tiende a no medir la fuerza, como si tuviera un limón en lugar de una frágil cáscara de huevo entre manos. Si consigue cascar el huevo y que no se caigan indigestos trozos de cáscara en la sartén, hay que ver la temperatura de la sartén y el aceite. Por lo general en la primera vez que lo hace, el macho alfa ha calentado demasiado y al echar el huevo sufre quemaduras de tercer y segundo grado en el rostro por salpicaduras que generan un trauma y obliga al macho alfa a comer clavos antes que freir un huevo si no hay féminas en la casa. Los estudios estadísticos al respecto son incontestables: tras la mala experiencia de freir un huevo, el 98% de los machos alfa sólo los preparan cocidos.
 
-Pues ya saben, el huevo en la dieta y los huevos en la bragueta...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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