The Adversiter Chronicle

jueves, 9 de febrero de 2017

"Días de vinilo y cassetes", suplemento musical cutre


Una sección de El Bis en exclusiva para The Adversiter Chronicle

VALENTINO (1986)

Ya se divisa en lontananza el festival de Eurovisión e inevitablemente hemos de dedicar un artículo al mismo, en esta ocasión con una canción tal vez injustamente olvidada pero que como hija de su tiempo tal vez sólo sea otro exponente sin más enterrado en el baúl de la época tecno, quién sabe...

Corría 1986 y tras la participación el año anterior de Paloma San Basilio en un canto del cisne de una artista ya algo desfasada en 1985, TVE apostó por un sonido actual, de corte internacional en sus hechuras y con cierto éxito merced a una canción sobre todo cuyo único atractivo era el estribillo de Arturo, no seas duro que se convirtió en coletilla de patios de colegio, comedores de fábrica y risas en salones de peluquería de señoras, sólo comparable en éxito popular con aquel inolvidable estribillo de la canción de Luz Casal, el mítico Rufino me invita a comer langostino...

Pero traumas aparte, el grupo Cadillac fue seleccionado no sin cierta controversia para representar a España en 1986 en el certamen eurovisivo celebrado en Suecia si mi memoria no me falla. Cuarteto proveniente del mundillo es sus aspectos de producción y técnicos, logró un sonido propio pero copia de lo que se llevaba entonces en Europa, fundado en 1980 y que sobrevivió poco más de su participación en el festival ya que se disolvieron en 1987. Pero su canción despertó ilusiones y se hizo popular aunque quienes la vivieron coincidirán que si bien aflora su recuerdo al escucharla, nunca se la recuerda conscientemente.
 
Elijo mostraros el vídeoclip realizado para la promoción en el festival ya que la actuación resultó muy muy decepcionante, pero el vídeo es distinto, tal vez porque si bien la canción es irreprochable como producto tecno de la época, al interpretarla en el escenario resulta casi grotesca y defrauda tras ver el promo. Un vídeo como mandaban los cánones con la historia tan hispana de tres currantes de hotel que ven llegar una moza a hospedarse en el mismo y fantasean a base de estribillo machacón y casi aturdidores ritmos tecno de teclado, al principio atrae, luego asusta y finalmente en dosis intravenosas de audición una y otra vez produce un efecto mariposa donde nos transformamos en destrozadores de cassetes, tocadiscos o cualquier otro artefacto donde suene la canción de marras...
Demasiado vanguardista para el festival, anécdota final de un grupo típico del tecno, podéis elegir cualquier motivo para clasificarla, pero es una canción historia del festival y tal vez su mejor legado sea que cuando se escucha muy muy muy de vez en cuando, trae recuerdos, lo cual es una forma de que una canción pase a ser parte de nuestro bagaje vital.
Pero cuidado con escucharla muchas veces o a menudo de seguido porque puede producir aerofagia, arcadas y ganas de destrozar el reproductor, ¡no digáis que no os avisé...!


 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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