The Adversiter Chronicle

martes, 21 de octubre de 2014

ENTREVISTAS PARA UNA CRISIS: EL HOMBRE DEL SACO



Personaje entrañable para docenas de generaciones, ejemplo de labor tradicional y un tipo que al final siempre nos cae simpático: el hombre del saco; sólo nombrarle provocaba pavor entre la infancia y siempre era un aliado del control parental para finalizar algaradas, rebeliones e insubordinaciones de los retoños de la casa...

-La primera pregunta es obvia: ¿le afecta la crisis económica como al común de los mortales, ein?

-Lo que más ha afectado al gremio, dentro del contexto generalizado de crisis económica, ha sido más la crisis cultural autóctona fagotizada por la cultura anglosajona ya que desde un punto de vista económico el equipamiento es el tradicional de toda la vida y ahora mismo puedes comprar un pack de sacos industriales en cualquier supermercado descuento.

-¿A qué se refiere con la fagotización de la cultura autóctona por la anglosajona?

-En los países latinos, a uno y otro lado del charco, siempre se educó a la infancia en el respeto y temor al mundo de la muerte y de monstruos que asaltaban de noche para llevarse a la infancia díscola. Antes entrabas en una casa y el infante de turno se cagaba por los pañales y suplicaba perdón, ahora la amenaza parental se la pasan por el forro de su inocencia infantil y cuando entras te caen zurriagazos entre chanzas y chirigotas llegando en ocasiones el infante de turno a invitar amiguitos y amiguitas, en algunos pueblos de la provincia de Albacete ya se considera `tarea peligrosa´.

-¿Hay algún culpable con nombre y apellidos de tal falta de respeto por los monstruos tradicionales asusta infancia?

-La noche de Halloween ha sido mortal para este oficio. Se toma el mundo de ultratumba a chirigota, a fiesta donde la infancia no sólo no está atemorizada sino que se disfrazan y se mofan ante la anuencia de unos progenitores que no se percataron de que a partir de entonces las amenazas con monstruos nocturnos como el hombre del saco sólo logran arrancar sonrisas y que sigan con sus travesuras. Esa es la cruel realidad.

-Ya dije en la introducción que es usted ejemplo de labor tradicional porque su atuendo y equipamiento siguen siendo el de siempre...

-Sí, en ese sentido somos un gremio tradicionalista: pinta de nocturnidad y alevosía con el saco como único complemento, cierto que ya no es el saco de arpillera pero los verdaderos profesionales sí seguimos utilizándolos aunque con el lógico deterioro de una industria arpillera venida a menos, a veces en uno de estos ultramarinos reconvertidos a venta de productos tradicionales encontramos envases de arpillera pero es necesario juntar varios para crear uno acorde a nuestras necesidades ya que los que se encuentran suele ser de un kilo de arroz o café, sale caro con la crisis económica pero compensa saber que mantenemos el legado tradicional.

-¿Hay intrusismo ahora que el mercado laboral está parado y la gente se busca la vida retornando a labores tradicionales que estaban arrinconadas por la producción en masa?

-Eso es lo más sangrante. Con el tema de los chorizos y prevaricadores, que en lugar de utilizar intermediarios financieros para chorizar y robar caudales públicos utilizaban sacas, no sacos, sacas, que han dado lugar a otro monstruo como es el `chorizo de la saca´. No sólo quitan trabajo sino que además cambian la esencia por no hablar de un análisis gramatical del nombre...

-Ya para terminar una última pregunta: ¿tiene futuro?

-El respeto de la infancia está perdido y salvo abuelas y abuelos con chochez ya nadie requiere nuestros servicios... El futuro pasa por hacerse chorizo o como atracción de parques temáticos aunque nuestro gabinete jurídico sindical estudia demandar por derechos de autor en dibujos animados que aumentan la falta de respeto de la infancia, así al menos no deberemos abandonar definitivamente una profesión no siempre valorada en su justa medida. Una infancia que no respeta a los monstruos nocturnos será una adolescencia inquisitiva, una juventud perdida para finalizar en el ocaso de la vejez y percatarse de que ha sido un consumista compulsivo sin valor por la tradición.

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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