The Adversiter Chronicle

lunes, 20 de octubre de 2014

"El ojo púbico", por P. Gargajo Bilioso


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso en exclusiva para The Adversiter Chronicle

LA CODICIA NO DISTINGUE ENTRE IZQUIERDAS O DERECHAS

Si algo muestra la hemorragia, semana sí y semana también, de nuevos casos de corrupción y enriquecimiento ilícito que sufre España, también en el resto del orbe democrático, es que el factor humano se sobrepone al factor político salpicando la mierda a diestra y siniestra.
Estos días pasados el Principado de Asturias ha sido un ejemplo práctico de la codicia tanto política como material. Por un lado un líder sindical de intachable trayectoria y ejemplo para la clase obrera consumista de luchar por los derechos laborales...
 

Pero también de un mal que habrá que desterrar en la reforma inminente que se avecina: la codicia del poder político; entendiendo el sindicalismo como una proyección del sistema de partidos y que en el caso de este sindicalista significó ser una fuerza activa y con influencia desde la elección de candidatos a reparto de partidas presupuestarias pasando por colocar en puestinos a gente afín que a cambio de unos ingresos o del propio puestín luego apoyaban y aumentaban el poder político del sindicalista...

La Cuenca Minera asturiana es un ejemplo práctico de corrupción en las izquierdas como Valencia es ejemplo de corrupción de las derechas. El sistema de prebendas y favores que existe en las cuencas está aún por destapar, pero está claro que se repiten las pautas y a medida que avance la investigación es seguro que caerán más símbolos de una región castigada por la crisis y donde la clase política sigue enrocándose a la vista de todos salvo a la de ellos mismos...

El caso contrario es otro asturiano cuyo sistema de enriquecimiento parece más propio de latitudes nórdicas y de filosofía laboral protestante que el típico chorizo español, incluyendo chorizos periféricos tipo Pujol. Una persona que tenía gancho electoral y de trayectoria aparentemente intachable que incluso pudo haber llegado a presidente del gobierno: el señor Rato.
Ya produce indignación ver caer símbolos, que se dedicaron a dar lecciones y a tener poder, que roban y se quedan caudales públicos, pero el señor Rato además produce el asco que da la envidia. Sus sistema era una variante de las pautas conocidas más cierto grado de sofisticación: enriquecerse ilícitamente con el timo de la tarjeta del banco...

Alegan el señor Rato y sus kameraden de cuatrerías que las tarjetas eran para gastos y como pago de jornales donde todo el mundo sabía de esta peculiar forma de cobrar por el trabajo y que se lleva haciendo desde los tiempos de la Transición. Es inevitable sentir envidia porque ya quisiéramos el resto de mortales disfrutar de tal sistema de retribución, seguro que se acababa el absentismo laboral, las penurias hipotecarias, de facturas y se iría al trabajo con una sonrisa en la boca y cantando...

Pero tras la malsana envidia llega el asco de ver que este cuatrero de guante blanco, y los que faltan por descubrir, que están ya en el punto de mira aunque se camuflen entre insectos alguno y otros tratan de disimular en la empresa privada sus actos pasados, es un ejemplo de codicia insaciable, de esclavitud por lo material y de total indiferencia de sus votantes, admiradores y ciudadanía en general.

¿Por qué sigue en el partido? ¿Por qué el sindicalista sigue como consejero de entes?

La guinda final de ejemplos de codicia política tuvo su mágico fin de fiesta en las elecciones internas en el PP de Gijón, también localidad del Principado de Asturias, donde en el congreso local al que se presentaban dos candidaturas se repitieron formas y maneras de pucherazo, puñaladas y zurriagazos traperos para que ganara el oficialismo sin llevar a cabo renovación alguna.

Quien pierde en todo caso es la ciudadanía porque estos congresos a la búlgara y amaños son el germen de donde surge la ambición política que siempre acaba acompañada de la material y donde estos sujetos saben combinar mantener la pantomina cara a la ciudadanía, el poder en sus formaciones y enriquecerse sin sonrojo. Luego, si no se les pilla, se retiran a un retiro dorado donde siguen entre bambalinas mangoneando y mangando muriendo en olor a santidad política.

Hay que introducir la reforma de límites de mandato y el periodo fuera del sistema de poder antes de volver al mismo. Porque el sindicalista ha chorizado poco y el señor Rato de manera elegante, pero sólo son los mascarones, porque posiblemente se enriquecieron más por lo que callan que por lo que argumentan y tal vez, sólo tal vez, de que quienes nos piden nuestra confianza en forma de votos sólo son un reflejo de nosotros mismos que gritamos de rabia pero a nuestra manera también nos aprovechamos y en realidad es un problema de ética...

Hasta 2008 la banca nos hizo creer que también teníamos tarjetas de banco mágicas pero la realidad es que no teníamos nada salvo un endeudamiento aún mayor y que la crisis ya sólo permite crear fortuna a quienes tienen poder en el sistema porque no hay caudales para chorizar todos.

¿Cuanto robaron mientras vivíamos el sueño narcótico del consumismo a crédito?
Posiblemente sólo obtengamos respuestas cuando se reformen las penas por delitos de esta naturaleza en el sistema político con duras penas de cárcel y devolución de lo robado porque son ladrones y por pactar con la Fiscalía cantarán hasta la Traviata en arameo...

Así de simple y así de complicado.
 
The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

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