The Adversiter Chronicle

jueves, 23 de octubre de 2014

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle

Libro: Los kurdos – Un pueblo en busca de su tierra
Autor: Kevin McKiernan
Editorial: BELACQVA
Traducción: Ana Herrera
Edición: Primera edición, mayo 2007

Vuelven a nuestras pantallas de televisión imágenes en los noticieros de luchadores kurdos combatiendo al Estado Islámico siendo pertrechados por la OTAN pero posiblemente no seamos conscientes de su significado...
Pueblo atrapado entre las fronteras trazadas por el colonialismo siendo minorías en los países de Siria, Iraq, Turquía e Irán que siempre sueña con tener su propio Estado y que siempre ha sido dividido a merced de los intereses de turno, masacrado, gaseado, tildados de terroristas y por último aliados sobre el terreno de las tropas estadounidenses, que no termina de reconocerles como pueblo con derecho a tener su propio país, en las Guerras Bushianas donde lograron mientras Iraq se sumergía en la violenta era post Sadam, una autonomía con burocracia y simbología de país...
Kevin McKiernan ha sido corresponsal de guerra durante más de treinta años. Cubrió la guerra de Iraq para la cadena televisiva norteamericana ABC News tanto en zonas kurdas como árabes. Ha publicado artículos y fotografías sobre los kurdos en Los Angeles Times, The New York Times, Newsweek Time y otras prestigiosas publicaciones.

Datos de 2007 y sacados como siempre de la contraportada para ya sin más dejaros unos breves pasajes que os inciten a su lectura:

 
Un pueblo a descubrir...

A medida que los kurdos emergían de las sombras del tiempo y yo iba desvelando las
múltiples capas de su historia, llegué a darme cuenta de dos hechos capitales. Empecé a comprender que la represión local de los kurdos en Oriente Medio se había llevado a cabo (y se seguía llevando a cabo) con la ayuda internacional, sobre todo mediante el suministro de armas, y que los juicios por crímenes de guerra de individuos como el `Carnicero de Bagdad´ no serían más que una simple venganza si se ignoraban las lecciones más importantes que nos proporcionaba esa connivencia. El otro hecho que comprendí fue la extraordinaria relevancia de la historia `norteamericana´, un paralelismo que gradualmente fue iluminando cada sucesivo viaje. A medida que me adentraba más y más en el Kurdistán, me sorprendía el hecho de que la historia kurda reflejase aspectos clave del conflicto sobre la tierra, el lenguaje y la identidad que yo había encontrado en mi propio país, cuando era un joven reportero norteamericano en Territorio Indio.”

El `Guernika´ kurdo...

Por entonces ya se hallaba (1937) en marcha una guerra entre mil quinientos guerrilleros kurdos y cincuenta mil soldados turcos. El levantamiento, que duró más de un año, fue aplastado con la ayuda de aviones de guerra, gas venenoso y artillería pesada. Miles de hogares kurdos fueron quemados, se despoblaron permanentemente muchos pueblos, y los civiles fueron masacrados. Centenares de kurdos escondidos en cuevas o graneros fueron quemados vivos por el ejército. Llegaron noticias de suicidios colectivos de kurdos, huidas trágicas de los soldados en pleno pillaje. A los observadores militares extranjeros no se les permitió presenciar las acciones del gobierno, pero un documento del ejército turco contabilizaba a casi ocho mil residentes de Dersim muertos sólo en los últimos meses de 1938. Más de un millón de kurdos quedaron desplazados por el conflicto. La estimación del número de kurdos muertos en Dersim entre 1937 y 1938 se eleva a veinte mil.”

Época dorada de los kurdos tras la primera guerra bushiana en 1991...

La moral entre las bases kurdas era menos elevada que entre los líderes. Una razón
primordial para aquella ambivalencia al respecto de la guerra era el temor a dañar la economía emergente. En otoño de 2002, las tiendas kurdas estaban llenas de chocolate suizo, salchichas alemanas, cerveza holandesa y otros artículos de importación. Aunque el acceso a Internet estaba prohibido en el resto de Iraq, había docenas de cibercafés abiertos y en pleno funcionamiento en el Kurdistán. Abundaban las tiendas de alquiler de vídeos y DVD. Las pizzerías estaban decoradas con carteles de Domino´s, que sus propietarios habían conseguido en sus viajes a Estados Unidos y Canadá. Las tiendas vendían pizza kurda (de pollo y olivas) y los negocios florecían. Los kurdos tenían incluso su propia refinería de petróleo. Todavía dependían del petróleo iraquí e iraní para el grueso de sus necesidades, pero la refinería, la única del país que no estaba bajo control del régimen, simbolizaba una creciente independencia.”


Riesgos del oficio en plena invasión de Iraq en 2003...

Pocos kilómetros al norte de Tikrit nos detuvieron en la carretera unos hombres armados y vestidos con unos dishdashas que les llegaban a los tobillos. Eran suníes, presumiblemente lealistas a Sadam, y se pusieron muy furiosos cuando vieron mi cámara. Un adolescente con una sudadera de un equipo de fútbol metió el rifle por mi ventanilla, me exigió mis credenciales de prensa y me advirtió de que no filmara. Al cabo de unos minutos nos dejaron pasar. Un kilómetro y medio más allá, centenares de árabes más bloquearon la carretera. El aparato reproductor de cintas de nuestro coche emitía música kurda. Jaff lo apagó.”

Testigo de los gaseamientos a poblaciones kurdas en 1988 por parte de Sadam...

El único testigo militar del bombardeo de Halabja que conocí fue un hombre llamado
Qasem Husein Mohamed, un agente doble iraquí a quien entrevisté en una prisión kurda en 2002. Decía que era oficial ,militar iraquí en el momento del ataque aéreo, y que había observado los acontecimientos desde una colina que dominaba la ciudad. Justo antes de que apareciesen los aviones, me dijo Mohamed, oyó tres palabras en la radio: ¨¡Gas! ¡Gas! ¡Gas!¨. Él y sus hombres de inmediato se pusieron las caretas protectoras. Después del ataque, otra transmisión de radio dio la señal de que ya era seguro quitarse las máscaras. Aquel día, la contraseña para indicar `todo en orden´, observó, de forma escalofriante, era salam, la palabra árabe que significa `paz´.”

Lectura apasionante para acercarse a la historia más inmediata de un pueblo atrapado entre fronteras y al que occidente utiliza una vez más mientras los gobiernos de los países donde habitan tratan de quitarles el pan y la sal, las armas y el apoyo logístico mientras combaten pos su propia supervivencia como es el caso de Turquía y antes Siria, Iraq e Irán... Con un estilo ágil y documental por parte del autor que nos sumerge en la realidad de Oriente Medio...

¿Podrán ver cumplidos por fin sus anhelos de un Kurdistán que aporte estabilidad a la gasolinera del mundo?

Recomendable a curiosos de la actualidad, amantes de la histeria de la historia, servicios nocturnos tranquilos, convalecencias reposadas y a la suegra que nos hará pasar unas risas mientras se escandaliza de leer sobre el infiel y esquivamos ágilmente el gaznate cuando nos lo arroje a la cabeza con cristiana ira...


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton  Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/ 
 

 
 
 
 
 
 
                                                            
















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