The Adversiter Chronicle

sábado, 18 de enero de 2014

El ojo púbico


Una sección de Palomino Gargajo Bilioso en exclusiva para The Adversiter Chronicle

Gamonal: un grito ciudadano de rabia e impotencia

Los cambios en el sistema suelen llegar de dos formas: mediante la guerra o mediante la insumisión ciudadana. Estos cambios reciben a veces el nombre de revolución en el sentido de suponer cambios sustanciales derivados de cambios en la sociedad, su opulencia o bien que una clase social logra tener el derecho a ser representada.

En ocasiones la chispa que enciende la mecha del cambio en el sistema surge por otro tema. En Gamonal, un barrio de la ciudad de Burgos, surge una de tantas protestas contra planes urbanísticos del alcalde de turno. Posiblemente en cada población suceden hechos así constantemente pero en Gamonal se han dado las circunstancias colaterales a la protesta de un barrio como son un estado social de irritación y hastío ante una clase política dirigente cuyas decisiones de gobierno, de los gobiernos para ser más exactos comprendiendo la administración local, autonómica y estatal, aparentemente están de espaldas a la ciudadanía y sus tribulaciones amén de que los distintos escándalos de corrupción salpican a toda la clase política aunque los corruptos sean una ínfima minoría en comparación al volumen total...

Se da la circunstancia de que en la indignación de los vecinos del barrio de Burgos el resto de la ciudadanía de España empatiza con su protesta y sus argumentos surgiendo espontáneamente un movimiento a nivel estatal de protesta ciudadana y exigencia de cambios en el sistema así como responsabilidades penales con penas de cárcel a los chorizos que bajo la pantalla de siglas, símbolos y banderas sólo tratan de camuflar su verdadera devoción: amasar una fortuna de manera fácil y poco trabajosa.
La realidad es que la mayoría silenciosa de España lleva callando desde la Transición. Aquellos jóvenes políticos y veteranos de la política han traicionado muchos de ellos, y casi todos sus discípulos, la confianza que desde entonces la ciudadanía española depositó en ellos aceptando las reglas democráticas y confiando en los mecanismos de los partidos y los cargos para instaurar un estado de derecho y mecanismos mediante los cuales la ciudadanía aspiraba a participar o al menos tener las oportunidades de mejorar.

La situación a la que se ha llegado es a un país que no estaba preparado para capear sin apuros una crisis económica bastante light, en comparación con las anteriores que azotaron Europa, una clase política que se perpetúa a nivel de cargos y atrofiada para la natural regeneración de las formaciones políticas donde la clase dirigente trata de no soltar el poder y quienes suponen un soplo de frescura por su juventud una vez que llegan a los partidos deben acatar lo que dicte la jerarquía.
Es la segunda vez que espontáneamente surge la insumisión. El sistema logró fagotizar y neutralizar el 15M y los cambios en el sistema desde entonces han sido nulos. Ahora surge por segunda vez y esta vez no es apoyar o simpatizar, la ciudadanía está saliendo a la calle para protestar no sólo por la especulación urbanística, protesta con rabia e indignación a un sistema que ha sido contaminado por los políticos corruptos.
Aunque si al final el sistema logra neutralizar el incipiente movimiento de protesta, surgirá tarde o temprano un tercero...

Pero ahora la sociedad pide hechos con gestos y no viceversa. En un extremo a su neutralización estaríamos ante un escenario donde lo construido estos últimos 40 años puede venirse abajo. Y no será ni malo ni mejor, será la consecuencia de que los políticos siguen tratando de embaucar, esa sensación da, como cuando anuncian a bombo y platillo que hemos dejado atrás la recesión y venden como una victoria lo que es un pírrico parámetro como que el último trimestre de este año mejoraremos un 0,3%.
Al final la sociedad española, su mayoría silenciosa, saldrá adelante porque la ciudadanía es democrática pese a que los fanáticos a diestra y siniestra junto con independentistas de salón, hacen resonantes algaradas. Un día los acoplados a la protesta ciudadana irán a quemar un contenedor y serán la mayoría  silenciosa quienes les paren y detengan porque un contenedor quemado en las noticias anula la legitimidad de lo que es una protesta de ciudadanos y ciudadanas hasta los cojones de que los políticos dirigentes hagan oídos sordos y permitan que anide la corrupción entre sus afiliados con poder político.



Lo que está claro es que hay chispas y tarde o temprano los políticos deberán afrontar una reforma en que los cargos sean temporales, los representantes puedan votar en interés de quienes les votaron cuando haya que tomar decisiones que les afecten por encima de disciplinas de voto, ideología o banderas apolilladas por los mismos que se creen herederos de quienes las izaron en su tiempo...
Pero los tiempos, al igual que la sociedad, cambian.



The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

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