The Adversiter Chronicle

lunes, 4 de noviembre de 2013

"Lomo con tapas", suplemento literato cutre


Suplemento literato cutre de The Adversiter Chronicle
Libro: La Corte de Felipe IV – La decadencia de España
Autor: Martin Hume
Editorial: Ediciones Espuela de Plata
Prólogo: Francisco Núñez Roldán
Edición: 2009

Corren tiempos revueltos en España y nada mejor que mirar a su pasado para tratar de encontrar las claves del presente que oscurecen nuestro futuro...

Nada mejor que echar un vistazo al que fue el último Rey que gozó de la riqueza imperial aunque su reinado y su regia persona estuvieron marcados por la decadencia de valores, de dineros, de sistema político, de fe en llevar a Dios de nuestro lado y de dinastía con genes y cromosomas defectuosos por endogamia.

Por otra parte las armas españolas también estaban en decadencia por tener varios frentes abiertos protegiendo los galeones de las Indias y el propio territorio americano a la vez que seguía la tradición política de apoyar el Imperio y el pantano mortal que era seguir subyugando a los holandeses tanto en recursos como en dinero contante y sonante.
Posiblemente Felipe IV hubiera podido regenerar el país y el paisanaje, pero en lugar de ello fue criado en un ambiente de cortapisas morales, pecados mundanos y delegar en personas ambiciosas y que buscaban su propio beneficio sin poner en duda el patriotismo que les movía. Felipe IV es el fin de un sistema de vertebrar el país, que se dice ahora, basado en el respeto a las idiosincrasias políticas y recaudatorias a la vez que se gastaba lo disponible en seguir con la soberbia de sus antepasados recientes pero que sin el soplo del pueblo también convencido del destino y la salvaguarda de valores cristianos estaba condenado como todos los imperios precedentes y futuros a ceder el puesto a otra potencia emergente como era Francia en el caso español.
Por otra parte vemos un Rey que simplemente reflejó en sus contradicciones ser educado en un ambiente cortesano, de claustrofobia religiosa y confiado en una persona que ansiaba el poder y no dudó en mantener al monarca en una oscuridad completa respecto a los asuntos de Estado potenciando la holgazanería de ser espectador de espectáculos y artes en los que perdía mayoritariamente el tiempo a la vez que era mortificado por su fe..

Hoy en día o en la historia más reciente posiblemente hubiera sido obligado a abdicar y dejar el cetro en manos más competentes, pero no entraba en los códigos de la época tal comportamiento. El Rey se divertía y el pueblo quería diversión, los validos se enriquecían y el populacho dejaba los oficios y cultivos atraídos por el oropel al que también aspiraban dentro de sus posibilidades...
En este libro no hay lugar a la duda por cuanto la mejor manera de vernos es ver cómo nos ven los demás. El único pero que se puede poner al libro es que está escrito por un inglés pero criado en España mas no cae en el chovinismo y se basa en documentos de la época originales para mostrarnos una Historia más fascinante que cualquier novela o serie que se dicen históricas desde el bautizo hasta la muerte de Felipe IV.

Puede hasta sorprender que pese a la memoria colectiva inducida a generaciones de escolares, España e Inglaterra estuvieron más cerca de ser fieles aliados que acérrimos enemigos.
Martin Hume (1843-1910) fue uno de los historiadores más prolíficos y conocidos en la Inglaterra de finales del siglo XIX y principios del XX. Hispanófilo no sólo por vocación sino porque vivió su infancia en Madrid y allí cursó sus primeros estudios. Fue profesor de literatura y lengua española en las Universidades de Cambridge, Londres y Birmingham. Su actividad historiográfica comenzó con libros sobre Felipe II y el periodo isabelino.

A su iniciativa se debió principalmente la publicación de la copiosa colección Spanish State Papers que tanto contribuyó a esclarecer el largo e intrincado proceso de las relaciones hispanobritánicas de los siglos XVI y XVII.
Datos como siempre sacados de la contraportada.

Por otro lado se trata de un libro disponible en bibliotecas ya que está subvencionado por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, para su préstamo público en Bibliotecas Públicas, con lo cual no hay excusa para no leerlo si realmente os interesa el tema.

Como siempre, os dejo unos breves pasajes que siempre es mejor que mi verborrea:
Valladolid, capital de un imperio...
La pequeña ciudad de Valladolid alcanzó la cumbre de su gloria el 28 de mayo de 1605. Siete semanas antes -el Viernes Santo 8 de abril- le había nacido en el Palacio del Rey un heredero a la inmensa Monarquía de las Españas, el primer vástago varón que en veintisiete años se hubiera concedido a la endeble Casa reinante; y la nueva capital, engreída por la efímera importancia que el capricho de Lerma le confiriera, mitigaba la cuaresmal penitencia entregándose a una mezcla de vehemente devoción y ostentosas comilonas. El Rey Felipe III y sus nobles, entre ascuas de esplendor, se habían arrodillado en acción de gracias ante las imágenes sagradas de la Santísima Virgen refulgentes de gemas; monjes y frailes habían entonado alabanzas delante de cien altares resplandecientes y el hambriento populacho, cubierto de sucios harapos, se disputaba, como lo hacen las fieras rapaces, las viandas gratuitas que les habían sido arrojadas y luchaba ferozmente por las monedas de plata tiradas en la arrebatiña.”


Visita clandestina del Príncipe de Gales a la Corte de Felipe IV...
Mientras tanto, la gente había encontrado, con orgullo y satisfacción la solución de que la venida del príncipe significaba su designio de convertirse al catolicismo y la vuelta de Inglaterra al redil de la Iglesia, y Olivares recalcó este punto con tanta insistencia y tan públicamente a Carlos, que el mismo Buckingham empezó a asustarse. Observó que siempre que Olivares estaba junto a Carlos, lo que por cierto era continuamente, llevaba la conversación hacia la religión. Carlos era joven, hijo de madre católica y estaba en aquel momento ciertamente impresionado por la Infanta: su padre había profesado ser católico una y otra vez. En este tiempo escribía así a sus `Queridos niños´: <<Os envío, `baby´ mío, dos de los capellanes más apropiados para el objeto, Mawe y Wren, con todo el material y ornamentos idóneos al servicio de Dios. Les he instruido perfectamente al objeto de que su conducta y servicios sean, como espero, convenientes y agradables al servicio de la Iglesia primitiva; y aun tan próximos a la forma romana como pueda legalmente ser, porque ha sido siempre mi costumbre ir con la Iglesia de Roma `usque ad aras´>>.

Pero cualquiera que fuesen las inclinaciones del propio Carlos, Buckingham en sus momentos de cordura, y con toda certeza Bristol, debieron ver la trampa tendida al Príncipe, y así muy pronto, en medio de los obsequiosos arrullos anteriores a la entrada pública, los jóvenes aventureros empezaron a darse cuenta de la dificultad de la empresa, que parecía tan fácil a distancia.”
El tema catalán, ya en boga entonces...
Lo mismo se vio en Cataluña a la primavera siguiente. Contando con el notorio desafecto de los catalanes a la política de Olivares, Condé, en la dicha primavera de 1639, invadió el Rosellón, que entonces pertenecía a Cataluña, y se apoderó de Salces. Llegaron a Madrid perentorias demandas de ayuda, pero Olivares no tenía prisa de socorrer a los catalanes y prefería que primero se demostrase la impotencia de aquéllos para defender su país sin el auxilio de Castilla. Las autoridades provinciales eran
enérgicas y determinadas y rápidamente levantaron un ejército de diez mil hombres. Mas los catalanes no tenían jefe digno de ese nombre, y aunque pelearon bravamente, fue por algún tiempo en vano. Estaban mala y tímidamente mandados; ocho mil murieron de epidemia ante salces, en cuya fortaleza estaban los franceses encerrados. Condé, avanzado el otoño, volvió de Provenza con un nuevo ejército francés de veinte mil infantes y cuatro mil caballos para reforzar a los franceses; y aunque el caso parecía desesperado, los catalanes, raza dura siempre, decidieron no moverse y luchar contra ellos. Lleno de confianza el ejército francés, asaltó las trincheras de los sitiadores catalanes el 1 de noviembre. Pero zanjas y fosos estaban empapados por las lluvias de otoño, y regimiento tras regimiento se lanzaron al ataque tan sólo para ser repelidos con terribles pérdidas por los enérgicos catalanes detrás de sus obras de tierra y gabiones.”

Cataluña dependiente... ¡de Francia!
En Cataluña los ejércitos y la escuadra españoles eran sitiados y derrotados sin esperanza (1641). El Rey francés había recibido el juramento de fidelidad de Barcelona, y poderosos ejércitos franceses, mandados por Schomberg, De la Motte y Meilleraie, tras de quienes iba Richelieu, ocupaban el Principado firmemente, secundados de corazón por los propios catalanes. España entera, incluso Madrid, casi al cabo de sus recursos, vio que el país estaba en un rápido declive conducente a honda ruina. Ido Portugal, y apenas la pretensión de volver a ganarlo; ida Cataluña, al parecer igualmente sin esperanza; Andalucía casi en revolución y Nápoles hirviendo en descontento; un gran Imperio de gentes leales cayendo en disgregación impotente. Todos los dedos señalaban como autor de esta ruina y desgracia al hombre pesado, ceñudo, de rostro amarillento, que trabajaba noche y día haciendo la labor de todos y manteniendo desesperadamente al Rey sumergido en fútiles placeres.”


La soledad del Rey...
Felipe hacía cuanto estaba a su alcance, pero se hallaba enfermo y cansado, y pronto aflojó sus esfuerzos personales. Nada de lo que hacía, en verdad parecía prosperar, y en su constante correspondencia con Sor María se hace crecientemente punzante la desesperada referencia a que sus pecados propios son la causa de todas sus tribulaciones. Con dificultades infinitas y arañando a fin de reunir recursos, se las arregló para levantar otro ejército y abundante material de campaña, mediante los que su hijo don Juan había de reconquistar Portugal para la Corona.”

Libro interesante, al alcance de todos y que encierra parte de nuestra historia y que no hay que rasgarse las vestiduras porque continuamente estamos reinventándonos. Un acercamiento a un Rey que tenía el mundo en sus manos pero le mortificaba el otro mundo, una persona víctima de los pecados heredados por sus parientes y último fulgor del Imperio español que comenzó su aislamiento de Europa y sus evoluciones sociales y políticas, tal vez porque España disponía de otra España en el Nuevo Mundo pero con arquitecturas políticas ya obsoletas y desfasadas de un mundo que ya era cambiante a más velocidad de la acostumbrada...

Ideal para turnos de noche, veladas literarias por efectos gripales en la cama y a la suegra para que sepa lo que vale un heredero y que hubo un tiempo en que la hubiésemos denunciado a la Inquisición por bruja...

The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV

http://theadversiterchronicle.org/





                                                                                  

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