Una sección de
F. O. Roffön en exclusiva
para The Adversiter Chronicle
Dubasin nos abandona
por menos de la cláusula de rescisión, nuevos fichajes y arreglos
en El Molinón
Se
acabaron los fastos mundialistas y vuelve la actualidad a la
pretemporada de los equipos, para la parroquia sportinguista está
siendo una pretemporada de sensaciones contrapuestas y la planta
noble de Mareo y el nuevo míster han declarado públicamente que el
objetivo es el ascenso sí o sí. Se trata de una promesa arriesgada
que no perdonará la afición del Molinón como la cosa no sea otra
cosa que el ascenso. Por otra parte, nos ha dejado el pingüino
Dubasin que logra su objetivo de jugar en la máxima categoría
fichando por el Osasuna con cuatro años de contrato y una cláusula
de rescisión de 40 milloncejos de nada. Había que estar ciego para
no ver en las declaraciones del intrépido jugador cuando el ascenso
y la promoción comenzaban a alejarse en la tabla clasificatoria la
pasada temporada y manifestó que ya se vería su continuidad al
final de la competición. Los comentarios en el BAR oscilan entre la
tristeza de perder a un jugador que se hizo un hueco en el equipo y
parte del trío de ases junto a Gelabert y el colombiano Otero.
Supongo que la marcha y el fin del proyecto de Borja Jiménez con su
tocata y fuga unido a una nueva temporada llena de incógnitas pese
al objetivo declarado del ascenso, hizo al bueno de Dubasin pensar en
sí mismo y su proyección como futbolista para decir que sí a un
Osasuna que ya le venía tentando tiempo ha. Le deseo suerte, aún le
falta un algo para ser jugador de la máxima categoría y si le dan
oportunidades seguro que destaca y brilla como lo ha hecho en el Real
Sporting y aunque ahora escuece su marcha, tiene ya un lugar eterno
en el alma sportinguista. Se le reprocha la carta a la afición que
hizo inevitable que su marcha no fuera pagando la cláusula de
rescisión de 10 millones que se han quedado en 4 más un montante
por distintos objetivos y venta del jugador. También Dani Queipo
causa baja, jugador de la cantera algo injustamente juzgado y al que
deseo que triunfe y algo me dice que acabará regresando y aplaudido
por los mismos que llevaban reclamando su marcha y menospreciando su
talento, los mismos que si siguieran los Fernández bramarían
acusándoles de peseteros y no dejar entrar a otro máximo accionista
y los mismos que acusan al Grupo Orlegi de peseteros y que se vayan,
berrones en suma que viven de contemplarse a sí mismos en las redes
sociales y comentarios en la prensa deportiva local y digital...
Pero
la vida sigue y siguen los pesos pesados de la pasada temporada y se
suceden los fichajes, comenzando por el nuevo míster, Nicolás
Larcamón, que abandona el discurso habitual en casos precedentes de
armar un equipo competitivo y se lanza a competir directamente por el
ascenso. Y el más reciente a la hora de escribir esta crónica en el
BAR es el estadounidense Konrad de la Fuente que la pasada temporada
jugaba en el Ceuta y nos marcó un gol en El Molinón y se llevaron
además los tres puntos. Grandes esperanzas en el fichaje de Hugo
Guillamón, que ya nadie se acuerda salvo sus allegados de que fue
campeón de Europa con la selección hace dos años, entrando en
declive, traspasado por el Valencia y que acabó jugando en Croacia.
Es una de esas apuestas por un jugador aún joven para recuperar su
nivel de antaño, con la incertidumbre y riesgo que este tipo de
apuestas por un jugador crean. Un defensa central, con experiencia
que firma hasta 2028 y procede del Leganés como es Jorge Sáenz.
Nikita Iosifov, que el nombre ya acojona, se trata de un extremo
zurdo de 25 años que viene de jugar en Eslovenia. Para suplir al
bravo Yáñez se ha fichado al joven de 24 años Egoitz Arana que
procede del filial de la Real Sociedad. Para apuntalar la defensa, el
uruguayo Emanuel Gularte, que parece ser del agrado del míster. Y
por último, de momento, Aimazr Duñabeitia, central de 23 años que
procede del filial del Athletic de Bilbao. A primera vista parecen
jugadores con vistas a corto y medio plazo, algunos con simpatías
del nuevo entrenador pero la incógnita de si estarán compenetrados,
trabajo del míster y que se mirará con lupa. Es verdad que otra
temporada con el argumento de preparar una plantilla para luchar por
el ascenso en dos temporadas ya sonaría a cuerno quemado.
Y
anuncia el consistorio inversiones en El Molinón para techar los
graderíos y alguna que otra cosilla. La verdad es que el estadio
está vetusto y poco apto para jugar en la máxima categoría tanto
por el aforo como por la infraestructura. Si se quiere conservar el
césped y la vitola de campo decano del fútbol profesional español,
no hay otra que derribar las gradas y levantar otras. Estando en
Segunda las pequeñas chapuzas estéticas y funcionales dan el pego
como lo llevan dando décadas, pero si se asciende y se logra ser un
equipo asentado en Primera aspirando a logros mayores, aunque se
tarde más o menos tiempo, El Molinón está demasiado vetusto y el
hormigón demasiado corroído. Está el problema de los bajos
comerciales pero al final la solución será la típica de ir
derribando y construyendo las gradas una por una permitiendo seguir
jugando con obras, tiempo al tiempo...
F.
O. R






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