The Adversiter Chronicle

lunes, 13 de julio de 2026

ENTREVISTA A QUIEN LE PONEN LENTEJAS Y SI QUIERE LAS COME Y SI NO LAS DEJA

Hoy entrevistamos al protagonista de otro dicho popular y que a todos nos dicen al menos una vez en la vida como es si comemos lentejas. Lo cierto es que el dicho adquirió con el aumento de la sociedad urbanita ciertas connotaciones negativas, como si las lentejas fueran un plato menor y eclipsado por recetas alternativas menos nutritivas. Así que nadie mejor que Venancio Xostra, experto en lentejas y su ingesta puesto que durante casi tres décadas fueron las lentejas la base de su dieta alimenticia y que ha dado lugar al libro `
Si te huele a estofado de lentejas, mejor te alejas´ que se ha colocado entre los diez más vendidos en la lista ACME dentro del apartado de tratados de gastronomía...

-¿Cómo surge su fascinación por las lentejas y su mundo, ein?

-Yo me casé enamorado, ¿sabe? Así que cuando nos fuimos a vivir con mis suegros iba decidido a integrarme en la familia política. El caso es que mi suegro estaba mal de la dentadura y se veía obligado a comer alimentos blandos, sólo por una temporada porque el pobre hombre tenía cosa mala y le daban como mucho unos siete meses de vida. Mi suegra, cocinera magnífica, se consagró a que su marido disfrutara comiendo sus últimas comidas adecuadas a su problema de masticación. Así que todo lo pasaba por la batidora, desde el churrasco hasta los garbanzos, salvo las malditas lentejas que al reblandecer en la cocción pues las podía masticar, así que la opción en comida, cena y a veces hasta en el desayuno era o pasado por la batidora o las lentejas estofadas, una auténtica penitencia, oiga, una auténtica penitencia...

-A ver, Venancio... ¿Qué bemoles tiene que ver su vida en casa de sus suegros y estar unos meses a dieta con el dicho?

-¡Que el cabrón de mi suegro mejoró, se recuperó y al muy cabrito no lo enterramos hasta el año pasado! ¡Puede imaginarse lo que es casi tres décadas comiendo mierda de batido de churrasco o la alternativa de las lentejas! Mire, estoy desesperado. Todo lo que pruebo me sabe a las malditas lentejas. Me ha dicho el médico que las lentejas a lo largo del tiempo han irritado los receptores de mi lengua y mi cerebro sólo reconoce el sabor de las lentejas estofadas de mi suegra, da lo mismo que pruebe aguacate, que mejillones, que vinagreta, todo me sabe a los jodidas lentejas de mi suegra. Me produce arcadas, ¿sabe? Disculpe, tengo que ir al baño...

(pausa para ir al baño)


-¿Lo ve? Según la psicóloga he desarrollado una especie de fobia al ver un alimento que por muy apetitoso y rico que huela resulta que me provoca arcadas si me dispongo a ingerirlo. No ponga esa cara que no he vomitado en el baño, sólo unas ligeras flatulencias, cosa de la cascarilla de las lentejas que se ve que se han pegado a la pared intestinal tras tanto tiempo como base de mi dieta y me provocan gases, que no huelen, oiga, pero me obligan a ir al baño cuando menos me lo espero como ha sido el caso. Para abreviar, llegó un momento que me rebelé y me soltó la sentencia de que hay lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. Menos mal que reventó tras una corderada, pero aún pasando por la batidora, se ve que le sentó mal, le dio una indigestión y está criando malvas. Y si va a preguntarme si mi suegra sigue haciendo lentejas, le diré que la tenemos viajando con el INSERSO todo el año. Ahora estoy con potitos de bebé a ver si depuro las paredes intestinales, espero en breve espacio de tiempo recuperar el gusto, no sabe como ansío tener en la boca con todo su sabor un buen chorizo frito con huevos y patatas...

-¡Me ha dejado la taza del váter llena de lentejas!

-¡Jejejeje! ¡Pues como diría mi suegra: si quieres las limpias y si no las dejas! Forma parte de mi terapia, debo afrontar ver lentejas de todo tipo y dejar lentejas en baño ajeno como que me libera en cierto sentido filosófico. Al principio me cortaba cuando tenía que ir al baño e iba dejando lentejas en el inodoro, pero me he liberado y dice la psicóloga que cuando sienta las flatulencias me relaje y piense que estoy expulsando todo mi odio a las lentejas. En plan exorcista, al dejar lentejas en inodoro ajeno es como si expulsara de mí todo lo malo que me han traído las lentejas.

-¡Eso no es terapia, Venancio! ¡Eso es ser un guarro y un cochino!


The Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr. IV
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