Hoy
entrevistamos al protagonista de otro dicho popular y que a todos nos
dicen al menos una vez en la vida como es si comemos lentejas. Lo
cierto es que el dicho adquirió con el aumento de la sociedad
urbanita ciertas connotaciones negativas, como si las lentejas fueran
un plato menor y eclipsado por recetas alternativas menos nutritivas.
Así que nadie mejor que Venancio Xostra, experto en lentejas y su
ingesta puesto que durante casi tres décadas fueron las lentejas la
base de su dieta alimenticia y que ha dado lugar al libro `Si
te huele a estofado de lentejas, mejor te alejas´
que se ha colocado entre los diez más vendidos en la lista ACME
dentro del apartado de tratados de gastronomía...
-Yo
me casé enamorado, ¿sabe? Así que cuando nos fuimos a vivir con
mis suegros iba decidido a integrarme en la familia política. El caso
es que mi suegro estaba mal de la dentadura y se veía obligado a
comer alimentos blandos, sólo por una temporada porque el pobre
hombre tenía cosa mala y le daban como mucho unos siete meses de
vida. Mi suegra, cocinera magnífica, se consagró a que su marido
disfrutara comiendo sus últimas comidas adecuadas a su problema de
masticación. Así que todo lo pasaba por la batidora, desde el
churrasco hasta los garbanzos, salvo las malditas lentejas que al
reblandecer en la cocción pues las podía masticar, así que la opción en comida, cena y a veces hasta en el desayuno era o pasado
por la batidora o las lentejas estofadas, una auténtica penitencia,
oiga, una auténtica penitencia...
-A
ver, Venancio... ¿Qué bemoles tiene que ver su vida en casa de sus
suegros y estar unos meses a dieta con el dicho?
-¡Que
el cabrón de mi suegro mejoró, se recuperó y al muy cabrito no lo
enterramos hasta el año pasado! ¡Puede imaginarse lo que es casi
tres décadas comiendo mierda de batido de churrasco o la alternativa
de las lentejas! Mire, estoy desesperado. Todo lo que pruebo me sabe
a las malditas lentejas. Me ha dicho el médico que las lentejas a lo
largo del tiempo han irritado los receptores de mi lengua y mi
cerebro sólo reconoce el sabor de las lentejas estofadas de mi
suegra, da lo mismo que pruebe aguacate, que mejillones, que
vinagreta, todo me sabe a los jodidas lentejas de mi suegra. Me
produce arcadas, ¿sabe? Disculpe, tengo que ir al baño...
(pausa para ir al baño)
-¿Lo
ve? Según la psicóloga he desarrollado una especie de fobia al ver
un alimento que por muy apetitoso y rico que huela resulta que me
provoca arcadas si me dispongo a ingerirlo. No ponga esa cara que no
he vomitado en el baño, sólo unas ligeras flatulencias, cosa de la
cascarilla de las lentejas que se ve que se han pegado a la pared
intestinal tras tanto tiempo como base de mi dieta y me provocan
gases, que no huelen, oiga, pero me obligan a ir al baño cuando
menos me lo espero como ha sido el caso. Para abreviar, llegó un
momento que me rebelé y me soltó la sentencia de que hay lentejas,
si quieres las comes y si no las dejas. Menos mal que reventó tras
una corderada, pero aún pasando por la batidora, se ve que le sentó
mal, le dio una indigestión y está criando malvas. Y si va a
preguntarme si mi suegra sigue haciendo lentejas, le diré que la
tenemos viajando con el INSERSO todo el año. Ahora estoy con potitos
de bebé a ver si depuro las paredes intestinales, espero en breve
espacio de tiempo recuperar el gusto, no sabe como ansío tener en la
boca con todo su sabor un buen chorizo frito con huevos y patatas...
-¡Jejejeje!
¡Pues como diría mi suegra: si quieres las limpias y si no las
dejas! Forma parte de mi terapia, debo afrontar ver lentejas de todo
tipo y dejar lentejas en baño ajeno como que me libera en cierto
sentido filosófico. Al principio me cortaba cuando tenía que ir al
baño e iba dejando lentejas en el inodoro, pero me he liberado y
dice la psicóloga que cuando sienta las flatulencias me relaje y
piense que estoy expulsando todo mi odio a las lentejas. En plan
exorcista, al dejar lentejas en inodoro ajeno es como si expulsara de
mí todo lo malo que me han traído las lentejas.
The
Adversiter Chronicle, diario dependiente cibernoido
Salt Lake
City, Utah
Director Editorial: Perry Morton Jr.
IV
http://theadversiterchronicle.org








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