Una
crónica de nuestro enviado espacial en el BAR `El Castillo´
Los Conquistadores de
La Roja mutan al gallo Kylian M´bappé en pollo de corral, eliminan
a Francia y luchará por alcanzar El Dorado del Mundial contra la
Argentina de Messi
El
pase a semifinales 16 años después del Mundial de Sudáfrica,
despertó de su letargo a la afición española y se presentaba el
encuentro ante los gallos franceses como una auténtica final
anticipada como lo fue el partido contra Portugal, sin menosprecio de
los Diablos Rojos por supuesto; pero referido a selecciones que eran
favoritas en las casas de apuestas y simulaciones informáticas,
claro que se contaba con Brasil y Alemania que se fueron derrotadas y
eliminadas a las primeras de cambio tras la fase de grupos. Francia era hasta
el encuentro frente a España la mejor selección sin duda alguna con
una delantera formidable que estaba solventando sus encuentros con
una imagen de excelente forma física y la estrella M´bappé
efectivo cara al gol y bien escudado por sus compañeros. Tanto el
seleccionador galo como sus jugadores invocaban una falsa humildad
otorgando la vitola de favorita a La Roja, pero teniendo en cuenta
que se disputaba el día de la Fiesta Nacional en Francia, esa humildad escondía
la no confesada soberbia de saberse los mejores del Mundial y además
España no estaba en tan buena forma física como los galos, cosa
cierta, y tampoco era la España que se alzó con el título de
Campeona de Europa hace dos años. En contra, el sabio seleccionador
español y sus huestes que lejos de tener temor se mostraban
convencidos de sus armas para el choque frente a los franceses. Había
electricidad en el aire y la afición española donde niños y
grandes disfrutaban del momento los primeros y aparcaban el populismo
y la demagogia los segundos porque resurgía de su letargo la furia
española, en el terreno de juego y en cada rincón del mundo donde
había afición española y contando por supuesto con la Hispanidad
de apoyo, todo dependía de si Los Conquistadores de La Roja seguían
su progresión ascendente y dudas, salvo del míster y sus pupilos,
sobre la capacidad del combinado español para frenar el arrollador ímpetu
francés
Ambiente
de gala en el estadio con la afición francesa entregada al entonar
la Marsellesa y
un puñado de miles de españoles, cual Tercio Viejo en territorio franchute, arropando a unos Conquistadores de La Roja ante la subcampeona del mundo y que había jugado hasta el momento de enfrentarse a España el mejor fútbol del Mundial. Pero las huestes dirigidas por Luis de la Fuente enseguida se hicieron con el control evidenciado una nueva progresión en su juego coral donde la polivalencia de cada uno de los integrantes de La Roja volvió a semejarse al juego de la pasada Eurocopa mientras que Francia se veía como nunca se había visto en el Mundial hasta ese momento. Cuando España alcanza su punto de competición es capaz de interpretar una sinfonía de fútbol de forma magistral jugando como un auténtico equipo de fútbol. Pero lo que marcó definitivamente los derroteros de la victoria española fue un penalti a Lamine Yamal por parte de Lucas Digne impropia de un profesional jugando una semifinal con su selección y para que Didier Deschamps, seleccionador francés, le hubiera sustituido inmediatamente. El bravo y trabajador Oyarzabal lanzó la pena máxima colocando a los jóvenes y no tan jóvenes atletas del combinado español por delante en el marcador. Francia no supo reaccionar a encontrarse por primera vez en el Mundial jugando con el marcador en contra. Finalizaría el primer tiempo con la afición francesa frotándose los ojos y la sensación general de que se había visto un primer tiempo primoroso de la selección española que dejó en evidencia a un combinado francés que estaba desorientado por la superioridad a todos los niveles del rival. Quedaba toda una segunda parte para la remontada gala pero Los Conquistadores de La Roja no cesaron su despliegue de juego coral que desarbolaba una y otra vez el dispositivo francés con un M´bappé que no tocaba bola y dominio táctico total de La Roja. Pedro Porro marcaría el segundo y definitivo tanto a dos minutos de cumplirse una hora de juego y aunque Francia hizo cambios y el propio M´bappé se lío la manta a la cabeza para dirigir a sus cada vez más cansados compañeros en busca de la remontada, pero Unai Simón dio todo un recital de repertorio de recursos para defender su portería, regateando con los pies a M´bappé siempre que tuvo ocasión, para taquicardias de la afición en todo el planeta, hasta el punto de que llegó a empujarle en rabieta de impotencia del francés que le valió una justa tarjeta amarilla. Pues Unai Simón lo paró y despejó todo, también con esa pizca de fortuna de los dioses inherentes a todo campeón, la última defensa de una selección española que devolvió sensaciones con su estilo de juego coral, evolución del tiki-taka del Mundial de Sudáfrica donde Luis de la Fuente ha sabido elegir un plantel donde el bajón de Pedri se suple con los recambios y adaptando la falta de profundidad en las bandas por un juego de esfuerzo colectivo donde todos saben lo que deben y tienen que hacer en toda situación. Francia esta vez quedó anulada mostrando una carencia total de alternativa jugando con el marcador en contra sin saber ni poder contrarrestar la superioridad total del juego coral de Los Conquistadores de La Roja. Ha sido una derrota dolorosa porque nada hacía prever tal eclipse del combinado francés que aumentó a medida que transcurría el partido.
un puñado de miles de españoles, cual Tercio Viejo en territorio franchute, arropando a unos Conquistadores de La Roja ante la subcampeona del mundo y que había jugado hasta el momento de enfrentarse a España el mejor fútbol del Mundial. Pero las huestes dirigidas por Luis de la Fuente enseguida se hicieron con el control evidenciado una nueva progresión en su juego coral donde la polivalencia de cada uno de los integrantes de La Roja volvió a semejarse al juego de la pasada Eurocopa mientras que Francia se veía como nunca se había visto en el Mundial hasta ese momento. Cuando España alcanza su punto de competición es capaz de interpretar una sinfonía de fútbol de forma magistral jugando como un auténtico equipo de fútbol. Pero lo que marcó definitivamente los derroteros de la victoria española fue un penalti a Lamine Yamal por parte de Lucas Digne impropia de un profesional jugando una semifinal con su selección y para que Didier Deschamps, seleccionador francés, le hubiera sustituido inmediatamente. El bravo y trabajador Oyarzabal lanzó la pena máxima colocando a los jóvenes y no tan jóvenes atletas del combinado español por delante en el marcador. Francia no supo reaccionar a encontrarse por primera vez en el Mundial jugando con el marcador en contra. Finalizaría el primer tiempo con la afición francesa frotándose los ojos y la sensación general de que se había visto un primer tiempo primoroso de la selección española que dejó en evidencia a un combinado francés que estaba desorientado por la superioridad a todos los niveles del rival. Quedaba toda una segunda parte para la remontada gala pero Los Conquistadores de La Roja no cesaron su despliegue de juego coral que desarbolaba una y otra vez el dispositivo francés con un M´bappé que no tocaba bola y dominio táctico total de La Roja. Pedro Porro marcaría el segundo y definitivo tanto a dos minutos de cumplirse una hora de juego y aunque Francia hizo cambios y el propio M´bappé se lío la manta a la cabeza para dirigir a sus cada vez más cansados compañeros en busca de la remontada, pero Unai Simón dio todo un recital de repertorio de recursos para defender su portería, regateando con los pies a M´bappé siempre que tuvo ocasión, para taquicardias de la afición en todo el planeta, hasta el punto de que llegó a empujarle en rabieta de impotencia del francés que le valió una justa tarjeta amarilla. Pues Unai Simón lo paró y despejó todo, también con esa pizca de fortuna de los dioses inherentes a todo campeón, la última defensa de una selección española que devolvió sensaciones con su estilo de juego coral, evolución del tiki-taka del Mundial de Sudáfrica donde Luis de la Fuente ha sabido elegir un plantel donde el bajón de Pedri se suple con los recambios y adaptando la falta de profundidad en las bandas por un juego de esfuerzo colectivo donde todos saben lo que deben y tienen que hacer en toda situación. Francia esta vez quedó anulada mostrando una carencia total de alternativa jugando con el marcador en contra sin saber ni poder contrarrestar la superioridad total del juego coral de Los Conquistadores de La Roja. Ha sido una derrota dolorosa porque nada hacía prever tal eclipse del combinado francés que aumentó a medida que transcurría el partido.
Argentina
ha derrotado de nuevo de forma épica, agónica y casi trágica a una
Inglaterra que se adelantó en el marcador pero no supo seguir su
juego y prefirió defender la ventaja sacrificando su ataque por las
bandas y enfrente la Argentina agónica característica indeleble de
su periplo en este Mundial unido al virtuosismo rayando en la magia
de su estrella Messi. La actual Campeona del Mundo y Campeona de
América defendiendo el trono mundial frente a la actual Campeona de
Europa y aspirante al título mundial, fiesta de la Hispanidad en una
rivalidad final ansiada con mezcla de ilusión y temor por el rival,
el mejor fútbol de dos continentes tienen una cita para lograr El
Dorado del Mundial. Porque Messi y sus compinches son los más
suertudos del campeonato, tienen una estrella única como Messi y el
alma de una nación apoyando y sólo hay un equipo actualmente capaz
de hacerles hincar la rodilla y doblar la cerviz, ese equipo es La
Roja y sus Conquistadores, habrá que jugar aún mejor que contra
Francia y sacar la artillería porque Messi te desgracia, si le
dejan, hasta el último segundo. Una auténtica final soñada y qué mejor colofón a un Mundial rácano de buen fútbol que ver un
partido como el del próximo domingo. Que gane el mejor que será,
sin duda, La Roja y sus Conquistadores acaudillados por Luis de la
Fuente.
F.
O. R.






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