CUANDO ESTAMOS CON
ALGUIEN QUE NO SABE DE LO QUE HABLA
Hoy
abordaré una compostura del postureo clásica como es toparnos con
alguien que no sabe de lo que habla, si bien hay que catalogar en
tres grandes categorías. La primera es que el tipo sea conocido del
colegio, del barrio o empleos indefinidos donde te acompaña durante
toda la vida laboral hasta alcanzar la jubilación. Estos tipos que no
saben de lo que hablan no adquieren tal habito porque si, ya desde la
infancia adquiere el dudoso don de no saber de lo que habla y la
compostura del postureo surge innata aceptando que el tipo es nuestro
amigo, aunque no necesariamente conlleva una amistad, es un tipo de
aprecio por la costumbre de escucharlo todos los días y es casi una
obra de caridad permitirle unos minutos de cháchara aunque no tenga
ni pajolera idea de lo que habla. La segunda categoría sería el
tipo que está de vacaciones, rezongando si es urbanita en un entorno
rural, toca huevos preguntando direcciones cuando tiene la señal
indicadora delante si está en la ciudad haciendo turismo y esa
soberbia garrula del que se tiene por cosmopolita mirando por encima
del hombro a los nativos. Aquí la compostura del postureo más
apropiada es pensar en que dejan dinero en la economía local y si se
está en grupo de amigos se pasan unas risas escuchando al tipo
hablar de cosas acerca del entorno rural o lo maravilloso de la
ciudad induciéndole a que meta la pata una y otra vez, aunque por lo
general en esta categoría la compostura del postureo debe ser laxa
pensando, reitero, que vale la pena soportarlo por el bien de la
economía local y a fin de cuentas sólo está de paso. Y la tercera
categoría ha surgido al albur de la revolución digital donde
tenemos acceso a todo tipo de información sobre todo tipo de cosas.
Las dos categorías anteriores no dejaban de ser típicas, pero ahora
cualquier tipo que no sabe de lo que habla lo hace con más
intensidad. Aquí recomiendo una compostura del postureo tajante y de
amputar sin anestesia la palabra del tipo, llega un momento en que
escuchar sus sandeces convencido de que sabe de lo que habla cuando
no tiene ni puñetera idea y además suelta los rollos que ve en
Internet, ser tajante y seco para evitar que insulten, además, a
nuestra inteligencia. Capítulo aparte son estos pelmas que parece
que te encuentras en el sitio más insospechado como compañero de
habitación en convalecencia hospitalaria, a la hora de dar hacer el
parte de daños para el seguro del coche cuando tenemos una
incidencia por poner dos ejemplos ilustrativos. Aquí, el tipo que no
sabe de lo que habla, parte con ventaja porque podemos estar en
estado de nervios o haciendo una tarea que requiere nuestra atención
y encima nos trata con familiaridad por conocernos desde la infancia
o en cualquier otro ámbito vital. La mejor compostura del postureo
es soltarle un bufido verbal, utilizar la familiaridad a nuestro
favor enviándole a freír espárragos directamente o escupirle a la
cara directamente que no sabe de lo que habla, reculará sin
ofenderse. Se trata en definitiva de tener una compostura del
postureo acorde a la categoría del tipo que no sabe de lo que habla
porque hay de todo en la viña del Señor.




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