Una sección de
F. O. Roffön en exclusiva
para The Adversiter Chronicle
Se saca un puntito del
duelo con el Albacete porque, si no es de penalti, ninguno gol mete
Todas
las temporadas en las categorías del fútbol profesional hay un
partido al menos donde hay controversia arbitral por parte u ambos
contendientes. Es lo que ha ocurrido en la visita al Carlos Belmonte
con un Albacete Balompié que tenía sus más y sus menos con el
estamento arbitral y estarían las gradas ojo avizor para detectar
cualquier actuación del árbitro sospechosa de ser perjudicial para
el Albacete Balompié. Había que sumarle que el árbitro designado
es un viejo conocido de la afición sportinguista por arbitrajes
precedentes. De manera que se afrontaba el partido los días previos
con cierto temor en el BAR ya que a las bajas de enfermería y del
colombiano Otero cumpliendo su segundo partido de sanción había
que sumarle que el árbitro sucumbiera a la presión ambiental y
acabara perjudicando al Real Sporting. Nunca digo nada del árbitro
de turno porque su labor es difícil y complicada, también dudo de
que el arbitraje tenga favoritismo porque se podría aducir que
también los futbolistas son de un sitio y juegan en otro sin tener
favoritismo cuando juegan contra el equipo donde estaba antes. Si se
analizan fríamente los datos no hay favoritismo ninguno y sí
plantillas desequilibrantes a las que hacen más penaltis o pitan
más faltas a favor porque sencillamente llevan la batuta frente al
contrario por mejor equipo. Ya lloran bastante los grandones del
Barça y del Real Madrid para que lo hagan los demás y hay que
confiar en el árbitro de turno y que el estamento arbitral aparte a
los torpes arbitrando y promocionen los que tienen verdaderas
cualidades, pero achacar los malos resultados por el arbitraje en
contra es un argumento para que la afición mire para otro lado y no
a los mandamases que hacen los fichajes y planifican la temporada...
Buen
ambiente en el Carlos Belmonte con asistencia de 12.633 espectadores
y representación de afición rojiblanca, en los prolegómenos se
rindió un minuto de silencio en memoria de Carlos Cano entrenador de
porteros del Albacete Balompié y el míster rojiblanco Borja Jiménez
viendo el partido desde la grada por sanción. Ambos equipos
comenzaron el encuentro con ideas claras en cuanto a estar serios en
defensa y presión alta cuando el contrario tenía el balón, el
Albacete buscaba pases largos al área rival tratando de aprovechar
los saques de esquina y los jóvenes y no tan jóvenes atletas del
once rojiblanco preferían jugadas combinadas para llegar al área
rival, así tuvo el Real Sporting un gol anulado por fuera de juego,
llegando al primer cuarto de hora con juego equilibrado en ambos
conjuntos que llevaban peligro al área rival tratando de sacar sus
virtudes aunque la mayor parte eran refriegas en el centro del campo
en disputa por el esférico. A la media hora ya había bajado la
intensidad de inicio siendo el Albacete un poco más incisivo en sus
acciones pero nula efectividad de cara al gol aprovechando los
lanzamientos de falta como sucedió en el minuto cuarenta donde la
pelota no llegó a traspasar la línea de gol, llevando los nervios a
flor de piel de la defensa sportinguista y cuatro minutos después
el incordiante Pacheco es derribado en el área por Ferrari y el
árbitro pitó la pena máxima sin dudar y ya sacaba tarjeta al
uruguayo cuando fue llamado a consultas por el VAR mientras en el BAR
trataba el chigrero de poner orden a base de gritos y amenazas de no
servir más pinchos; finalmente se pitó penalti pero Ferrari libró
de ver la tarjeta, Jefté lanzó la pena máxima y aunque el bravo
Yáñez aguantó bien y se tiró a interceptar el balón, no pudo
llegar a él y se iban los contendientes al descanso con ventaja para
el Albacete. Y saltó al césped el Albacete dispuesto a seguir
achuchando con balón y presión defensiva alta sin él a un Real
Sporting que intentaba jugar aunque con imprecisiones a la hora de
jugar el balón. En el minuto cincuenta y dos el Albacete comete una
imprecisión en su área que un jugador toca con la mano y se pita
una vistosa falta tan cerca de la portería que se montó un
apelotonamiento de jugadores que finalmente quedó en nada, en el BAR
se daba por hecho que sería gol y al no serlo hubo una algarabía de
protestas y silbidos que de nuevo el chigrero dio un segundo aviso y
amenazando con apagar el televisor que calmó los ánimos. Se llegaba
al cuarto de hora del segundo tiempo con un Sporting que tenía la
posesión del balón que hacía sufrir al rival en tareas defensivas
pecando de imprecisiones que aprovechaba el Albacete jugando con más
fluidez y buscando pases largos a la espalda del rival, antes se
había efectuado movimiento en el banquillo sportinguista saliendo
Gaspar Campos por un fajador Ferrari que hace olvidar al ecuatoriano
Caicedo. Antes de llegar a la media hora serían Dani Queipo y Pablo
García quienes saltarían al césped por Nacho Martín y Oliván llegando a
la media hora de juego del segundo tiempo con un Albacete desdibujado
merced a un dominio, infructuoso, en el juego del Real Sporting que
ganaba en profundidad pero romo en el remate a puerta, hasta que
finalmente se pita penalti por falta en el área a Dubasin que él
mismo transformaría en el gol del empate, en el BAR estalló el
delirio y algún desgraciado lanzó un pincho de tortilla que se
estrelló en el televisor causando un sepulcral silencio,
afortunadamente el chigrero estaba en el almacén y dio tiempo a
limpiar el desaguisado para ver a Dubasin celebrar el gol. Trató el
Albacete de estirar sus líneas tras el tanto del empate y jugaba con
más tino llegando a inquietar por momentos a la defensa
sportinguista. En el minuto ochenta y siete Justin Smith sustituye al
intrépido Gelabert y se vivieron unos trepidantes minutos de añadido
con los dos equipos buscando el gol de la victoria que finalmente
nunca llegó y terminó el partido con un justo reparto de puntos
para los méritos y deméritos de ambos contendientes.
Tropiezo
u buen resultado, según se mire, que nos hace dormir la semana en un
confortable 9º puesto y a sólo diez puntitos de los míticos 50
puntos para aspirar a puestos de promoción. Toca recibir el próximo
domingo a un peligroso Valladolid que necesita desesperadamente sumar
puntos para salir de puestos de descenso, está 19º con 28 puntos, y
que siempre suele ser un hueso duro de roer en El Molinón y al que
seguro arroparán sus aficionados desplazados para lo que promete ser
un buen partido. También volverá Otero a estar disponible tras sus
dos partidos de sanción y destacar un Ferrari que hace cosas que
prometen como `9´ y que hace albergar esperanzas, pero de momento
toca ganar, intentarlo, al próximo rival.






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