Suplemento
televisivo cutre de The Adversiter
Chronicle
GH DÚO 2026: Raquel
Salazar se expresa de otra forma para robar comida justificar, Carlos
Lozano parece ligar y Sandra le acusa de patriarcal abusar y
expulsados por la audiencia el italiano y Sonia Madoc, que a veces
daba `miedoc´
Definitivamente
el espíritu original de GH como fiesta de la juventud aún siendo
Matusalén, se ha ido a tomar vientos y la edición cae de lleno en
el recurso de broncas continuas en la convivencia, sólo así se
entiende la entrada de Belén Rodríguez en funciones de ama de
llaves virtual con tres lacayos a su servicio. El origen es una
Cristina Piaget cada vez más ida en intervalos cada vez mayores que
desconcierta, confunde, irrita y molesta al resto de concursantes,
incluido un Carlos Lozano que si la semana pasada era acusado de
cochino y marrano por ir dejando, supuestamente, lentejas en la tapa
del inodoro, esta semana fue la, como personaje televisivo, la
petarda histérica de Sandra que acusó al presentador y modelo de
`baboso y viejo verde´ (sic) sólo faltando que le acusara de
desnudarla con la mirada. Un ataque de histeria aderezado de
feminismo combativo que obligó a Jorge Javier a desmentir tal sarta
de acusaciones sin fundamento alguno. Y si todo el mundo mundial anda
polarizado, la casa no podía ser menos con la inquina aumentando a
cada minuto del concurso...
El
domingo se vivió el regreso de Anita tras cortarse el dedo, debió
ser profundo el corte, ahora vendado. Ion Aramendi se puso serio
porque los concursantes se dedicaban a robar comida de la suite,
cosa absolutamente prohibida. Lo mejor fue la jeta de la Salazar
afirmando que es la mamá de sus niños y éstos no van a pasar
hambre, que no era robar , es que la Salazar se expresa de forma
diferente (sic). Quien estalló en el confesionario fue la hermana
de Manuel, Gloria, porque Cristina Piaget tuvo uno de sus arrebatos
de violencia verbal por un rollo con la comida en la basura y llamó
`puta´ a Gloria, tal epíteto
lejos de saberle a gloria le supo a cuerno quemado y se fue
enrabietada y ofuscada directa al confesionario mientras Cristina
justificaba que `puta´ es una profesión y no un insulto como el que
ella recibió de Gloria que la llamó sinvergüenza. El colofón a
las polémicas y broncas por la comida fue la sanción, habiendo
superado la prueba de las bolas, de recibir sólo el 50% del
presupuesto ganado en la misma. Esto de la comida empieza a ser algo
patológico cogiendo cada uno su ración, mezclando luego sin ton ni
son y hambrientos como si estuvieran famélicos cuando no dejan de
llenar el buche con infusiones, café, cacao, bocata y lo que
apetezca o esté disponible. Y pese a que Ion Aramendi dejó claro
que no se podía robar, pues el martes cada uno se cogió su parte de
la compra y se fueron a esconderla, patético.
Hubo
el jueves polémica haciendo una prueba de que era
caminar a pasitos pegados unos a otras y viceversa. Fue aquí donde
la histérica televisiva de la Sandra vio abusos y patriarcado donde
sólo había cachondeo y picaresca, claro que Sandra debe desconocer
esos términos y su significado en el contexto. También el jueves
metieron a Belén Rodríguez en forma de asistente virtual donde le
piden deseos y manda a sus lacayos que no son otros que el Manuel, el
Canales y la Salazar; elección echa de auténtica mala leche y
Raquel Salazar montó un pequeño numerito que en realidad era dar
juego televisivo. El expulsado por la audiencia, expulsada en este
caso, fue una Sonia Madoc que previamente vio el día anterior rota
su relación con Carlos Lozano que la dejó desconcertada y caer en
brazos del grupo rival que son todos menos el presentador y Cristina
Piaget. Sonia Madoc fue una concursante genuina de GH en su manera de
afrontar la convivencia, cierto que se encontraba más confortable en
compaña de Carlos y Cristina, pero quiso llevarse bien con todos y
la polarización en dos bandos terminó por enfrentarla con casi
todos. Es verdad que al desmaquillarse de noche daba un poco de miedo
y merecía seguir más que algún que otro bulto sospechoso que
pulula por la casa...
De
nuevo hubo expulsión sorpresa el jueves con votación exprés de la
audiencia y fue el italiano Andrea quien resultó agraciado, al menos
la audiencia que pierde de vista uno de los bultos sospechosos
pululantes citados más arriba. Típico concursante italiano que
meten en convivencia de telerrealidad si bien hay que reconocerle al
mancebo ya talludito que no chapurrea y se le entiende cuando habla.
Buscó carpeta desde el inicio tirando la caña a Gloria y Anita en
sesiones de escucha comprensiva ante las turras de turno de las
damiselas, posturitas en sofá, en yacusi, mostrando siempre sus
torneados bíceps, aunque algo desproporcionados; ropa de talla grande
con ínfulas de modelo. La verdad es que es un completo desconocido y
parecía uno de esos aspìrantes a galán en romances de `serie Z´.
Ha sido un bulto sospechoso que sabías que estaba ahí, que aparecía
de vez en cuando y que decía algo en las galas, pero tampoco mucho.
Su expulsión deja una Anita que se estaba acostumbrando a las
cucamonas del italiano que sin duda es especialista en masajes de la
mano.
La
terna de nominados es un triunvirato de pesos pesados de la edición
como son Carlos Lozano, Cristina Piaget y Raquel Salazar. Anda la
cosa dispar en garitos, antros y lupanares de apuestas. Carlos y
Cristina han sido salvados desde el inicio y Raquel Salazar tiene a
su favor el voto étnico. Lo normal sería que Carlos o Cristina
salvaran el corte y medirse contra Raquel Salazar quien quede de los
dos; que se salve en el corte la Salazar alimenta el morbo de ver roto
el dúo, y binomio casi, entre Carlos y Cristina. Espadas en alto por
lo tanto y es muy posible que sea Carlos Lozano el expulsado ya que
los votos de los seguidores del resto de concursantes apoyarán
masivamente que Carlos y Cristina se midan en duelo al sol votando a
que se salve la Salazar...








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